Por: Lenny Durán 
El coco es un fruto exótico que se produce con facilidad en los climas tropicales. Su pulpa tiene un sabor delicioso y refrescante que lo hace apetecible al paladar al comerlo solo o como acompañante de una gran variedad de platillos.
Este fruto también tiene grandes beneficios nutricionales, sin embargo debe comerse con moderación, debido a que una taza de pulpa contiene 383 calorías y 23,8 gramos de grasas saturadas. La mayor parte de las grasas presentes son ácidos grasos de la cadena media y pueden ser digeridas mucho más rápido, lo que impide que aumente el colesterol.
Según  la revista filipina de Cardiología “The Philippine Journal of Cardiology”, la grasa del coco puede ayudar a bajar los niveles de colesterol malo y aumentar el bueno. Sin embargo se recomienda a las personas que tienen altos niveles de colesterol o sufren de problemas cardiovasculares consultar con su médico.
El coco también es rico en fibra (una taza contiene 7,2 gramos) que ayuda a acelerar el proceso digestivo. Contiene además manganeso, que contribuye a metabolizar las grasas y las proteínas, además de fortalecer el sistema inmunológico.
Este fruto contiene otros minerales importantes como el potasio y el cobre, esenciales para el correcto equilibrio de fluidos dentro de las células, el funcionamiento cardíaco y el desarrollo muscular, así como la producción de glóbulos rojos.
Fuente: http://www.ehowenespanol.com/