Por: ATS Web

Muchas personas acuden a los médicos en busca de respuesta a su aumento progresivo de peso sin que exista un motivo aparente. Es el caso de Carmen, quien fue a la consulta de la doctora María Dolores Valdez, médico endocrino, muy preocupada porque quiso ponerse un pantalón que hacía varios meses no usaba y con sorpresa vio que no le cerraba.

“Tal vez sea mi tiroides. Usted no me va a creer pero hasta el agua me engorda. Yo como igual que siempre, pero cada vez estoy más hinchada”, señaló la paciente.

En el mundo existen más de 400 millones de personas con sobrepeso y se estima que en el 2030 habrá más de 700 millones. Valdez, especialista en Enfermedades Metabólicas, señala que no siempre la obesidad sin explicación aparente tiene que ver con la tiroides o un trastorno genético, aunque en algunos casos éstos pueden ser potenciadores o desencadenantes.

El problema, explica, puede comenzar en el útero. “Ya existen muchos estudios que indican que la desnutrición materna en el primer trimestre de gestación, la obesidad materna y la diabetes durante el embarazo, condicionan cambios en ese bebé, que lo hace susceptible de tener obesidad cuando sea adulto”.

Aunque se trata de un factor que no se puede corregir si ya sucedió, se puede evitar controlando el embarazo con una buena alimentación y ejercicio, y en el caso de sobrepeso la madre puede rebajar antes de quedar embarazada.

Si el bebé ya se ha formado bajo esas condiciones intrauterinas, Valdez recomienda ofrecerle lactancia materna, enseñarle a comer frutas y vegetales, no premiarlo con chucherías o dulces e inculcarle un horario para sus comidas y ejercicio.

La especialista también destaca que aunque existen muchas personas con predisposición genética, eso no las convierte en obesos seguros. “Estos genes simplemente son como un diablito que te dice ‘come, come’ aunque no tengas hambre”.

Señala que las pastillas son la última opción y lo fundamental es adoptar un estilo de vida saludable. Ofrece varios consejos para lograr vencer el sobrepeso.

-Realizar al menos cinco comidas diarias, tres principales (desayuno, almuerzo y cena) y meriendas entre comidas de muy pocas calorías (fruta) o sin calorías (te de Jamaica o menta sin endulzar)

– No saltar ninguna comida. Desayunar religiosamente en casa y con alimentos sanos.

– No comprar chucherías ni refrescos.

-Evitar al máximo los productos que contengan carbohidratos refinados: azúcar blanca y morena, papelón, miel y fructosa.

– Utilizar métodos de cocción sanos: a la plancha, horneados, en papillote

– Eliminar los productos cremosos como queso crema, mayonesa, margarina, mantequilla.

-Aderezar las ensaladas con muy poco aceite. También se pueden usar aderezos con yogurt.

– Realizar de 3 a 5 horas semanales de ejercicio, lo más intenso posible, repartidos a diario o en días alternos.

– Dormir entre seis u ocho horas diarias.

Fuente: María Dolores Valdez, médico endocrino. @tu_endocrino, 0416-7392785