Hoy día el uso del celular se ha popularizado al punto que es raro encontrar a alguien que no tenga uno. Además es una herramienta que no sólo se usa para hablar o “textear”, sino para acceder al mundo gracias al Internet y todos sus derivados, tales como el correo y las redes sociales que nos dan la posibilidad de informarnos audiovisualmente.

Este cúmulo de información que te permite vivir al día y en consecuencia insertarte más efectivamente en la sociedad, desde todo punto de vista, profesional y personalmente hablando, es lo que hace que nuestra relación de dependencia a este tipo de dispositivos sea mayor. Muchos hacemos “todo” gracias a dichas herramientas: hablamos, escribimos y leemos correos, buscamos direcciones, vemos las noticias, disfrutamos de videos y programas de tv, escuchamos música, tomamos fotos, grabamos audios y videos de trabajo, hacemos presentaciones, mostramos a la familia, indagamos sobre lo que podemos hacer un fin de semana, enamoramos o nos enamoran, nos activamos socialmente, documentamos nuestras redes, etc.

Ahora bien, ¿realmente hemos concienciado que, como todo en exceso, puede resultar perjudicial? Depende de nuestra moderación y del conocimiento que tengamos sobre qué hacer para usarlo sin riesgos, el que no sea un factor detonante de diversas lesiones o accidentes.

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Foto. Alejandro Córdoba

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Los excesos, sin duda, son malos…

Actualmente enviar mensajes de texto es la forma fundamental de comunicación para muchos, pero debemos tener claro sobre cómo hacerlo sin correr peligro. Sé que lo deben haber escuchado hasta el cansancio, pero no envíen mensajes mientras conducen o caminan en la calle o por su oficina, ya que es fácil caerse o impactar el vehículo.

Algunas investigaciones plantean que enviar mensajes de texto mientras uno conduce es, al menos, 20 veces más peligroso que conducir sin éstos de por medio. Uno se convierte en un asesino en potencia manejando mientras usamos el móvil.

Si es inevitable tener que conectarse, use el “manos libres”, evite emplearlo para leer o escribir en el carro, y válgase del marcado por voz. Puede también descargar aplicaciones que impiden enviar mensajes de texto mientras manejan.

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Foto. Alejandro Córdoba

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También debemos tener en cuenta que enviar mensajes de texto después de apagar las luces o de acostarnos a dormir puede interferir con un sueño reparador, especialmente cuando los mensajes son estresantes o están cargados de emotividad. Algunas investigaciones también plantean que pasar tiempo frente a una pantalla puede hacernos difícil conciliar el sueño o propiciar que sea de  mala calidad y que experimentemos somnolencia diurna.

Los expertos manifiestan que el alto uso de teléfono móvil se asocia al estrés y en algunos: depresión. La forma en que sostenemos el dispositivo, ya sea para hablar, “textear” o visualizar contenidos puede ocasionar contracturas en el cuello  y la espalda, aumentando el riesgo de padecer dolor crónico, y ésto lo digo por experiencia propia. También, puede causar dolor e inflamación de las articulaciones de las manos y tensión ocular más resequedad en los ojos.

Las pantallas de los celulares son pequeñas lo que hace más probable el forzar la vista al leer y padecer fatiga visual digital. Por otra parte, si no se asea regular y adecuadamente el aparato puede ser un depósito importante de gérmenes.

Sociólogos, científicos en comportamiento e investigadores apuntan que, mientras utilizamos los teléfonos móviles, perdemos parte de nuestra capacidad de atención en relación a las tareas inmediatas que estamos realizando; la interacción social y familiar se torna limitada; y hay una mayor probabilidad de convertirnos en esclavos o adictos a la tecnología, aislándonos de otras actividades divertidas y motivadoras. Otras anomalías, que en los patrones de comportamiento pueden presentarse son la irritabilidad, falta de paciencia y brusquedad. Revise su entorno y seguramente entenderá por qué su hijo o su marido reaccionan así cada vez que ustedes les hablan.

Una sensación común de los usuarios de la telefonía móvil, es que cuando olvidan el celular, o por cualquier otra circunstancia no lo llevan consigo, se sienten incomunicados, e inclusive “desnudos”, causándoles gran expectativa y ansiedad, y hasta conflictos emocionales por no saber quién los llama o envía mensajes.

 

Unas pocas recomendaciones…
  • Desconéctate de la tecnología de vez en cuando y apaguen sus celulares.
  • Lavarse las manos es una de las mejores maneras de mantenerte saludable y reducir al mínimo los gérmenes que pueda almacenar sus móviles.
  • Verifiquen siempre su postura cada vez que estén hablando por su celular.
  • Establezcan conjuntamente con los miembros de su familia un horario razonable para el uso de los móviles, como por ejemplo, sacarlos de la mesa cuando se comparta en familia, cuando estén entre amigos, mantengan reuniones de trabajo o estén estudiando.

Este es un extracto de la columna original que puedes leer en Caraota Digital 

María Laura Garcia