Los pensamientos y las emociones juegan un rol esencial al momento hacer dieta para bajar de peso. De hecho, el aspecto emocional puede ser la primordial dificultad para conseguirlo.

Para poder mantener “emocionalmente” una dieta, es decir, para que las emociones no se conviertan en nuestro principal saboteador, debemos tener claro que más allá del plan alimenticio y la actividad física que realicemos, hay otros aspectos a considerar, por ejemplo, que estamos agregando nuevas costumbres, que se van a presentar momentos de ansiedad, frustración, estrés, etc.

Para poder lograrlo, es recomendable seguir este decálogo preparado por la Unidad de tratamiento de Obesidad Endoscópica del Hospital Universitario de Sanchinarro de Madrid, en España:

Cambia tu actitud ante la dieta. Antes de comenzar una dieta, es trascendental que nos centremos en los aspectos positivos que vamos a obtener, colocando menos atención a los alimentos que no se deben consumir y resaltando las cosas buenas que nos va a traer ese cambio de alimentación.

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Establece pequeños objetivos, alcanzables y realistas. Es mucho más satisfactorio trazarse un pequeño objetivo y probar que lo vamos logrando, que marcarse una meta a largo plazo y no conseguir ningún feedback hasta el final. Esta manera de afrontar la dieta te ayudará a confiar más en ti y lograr mejores resultados.

Recuerda tus logros. Apunta en un cuaderno tus logros, aunque también tus caídas porque eso te va a ayudar a conocer tus puntos fuertes y débiles, y te comprometerás más con tu tratamiento. Hazlo a diario.

Realiza 5 comidas. Colócate horarios fijos para las comidas, cada 3 horas, y trata cumplirlos de lunes a domingo. Vas a sentir más orden en tu vida, te anticiparás al hambre y, por lo tanto, tendrás menos ansiedad.

Come despacio. Intenta comer de un modo sensato, notando lo que estás haciendo. Mastica y saborea cada alimento. No te apures. Tu cuerpo requiere que lo calmes 5 veces al día. Si comes despacio, requerirás menos cantidad de alimento. Conjuntamente, estarás aprendiendo a concederte un tiempo a ti mismo que te ayudará a disminuir el estrés.

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Cambia de recetas. No comas siempre lo mismo. Busca recetas nuevas que te motiven y te ayuden a disfrutar más con la comida. Compartir recetas con amigos y familiares puede resultar muy motivador.

No te obsesiones con el peso. Es un proceso a largo plazo así que ojo con este punto. Pésate una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora. Ten presente que el peso hay que monitorearlo toda la vida, no sólo cuando estamos haciendo una dieta. Los extremos no suelen ser buenos.

Realiza ejercicios. Busca un deporte que te guste, que sea sencillo de incluir en tu vida diaria y si es en compañía, mejor. Colócate de nuevo pequeñas metas, alcanzables. Inicia con poco y ve aumentando a medida que te vayas formando con la rutina. No te sobrecargues, porque si no, abandonarás rápido.

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Diviértete. Cuida tu tiempo libre, haz actividades que te resulten agradables y que te ayuden a eludir dificultades. Cuando uno está feliz segrega endorfinas, que son las “hormonas del bienestar”. Si tu vida está llena de cosas agradables, no precisarás estar comiendo a todas horas.

Soporta la frustración. No te rindas ante el menor fracaso en la dieta. No necesitas hacerlo todo de manera perfecta, más importante es poder conservarlo en el tiempo. Permítete algún fallo y aprende a resolverlo retomando tu dieta cuanto antes.

Fuente: tn.com.ar