La medicación, a menudo, puede controlar bien la epilepsia y eliminar las convulsiones. En los casos en que no haya habido convulsiones durante varios años, podría suspenderse la medicación. Sin embargo, la decisión debe tomarla el médico.

La epilepsia es un trastorno del sistema nervioso central. En una persona con epilepsia, la actividad de las células nerviosas del cerebro se altera. Esto ocasiona convulsiones o períodos de comportamiento extraño. Incluso, pérdida del conocimiento. Los síntomas de una convulsión pueden variar ampliamente de una a otra persona.

Se requieren por lo menos dos convulsiones no provocadas para diagnosticarla. La epilepsia puede relacionarse con un trastorno neurológico, un ACV, un tumor o un traumatismo en la cabeza. Sin embargo, en muchos casos no es posible encontrar la causa específica de las convulsiones.

ilustración médica de un cerebro con epilepsia, de un punto álgido de convulsiones y de las áreas motora, del lenguaje y de la visión

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Hasta la epilepsia leve requiere tratamiento porque las convulsiones pueden resultar peligrosas durante ciertas actividades como conducir o nadar. La medicación para reducir o eliminar las convulsiones normalmente es el primer paso del tratamiento. A veces, eso basta para mantener las convulsiones bajo control.

Posiblemente sean necesarios algunos intentos hasta descubrir la medicación y dosis correctas para controlar las convulsiones. Más del 50% de niños epilépticos sin síntomas termina suspendiendo la medicación y continúa viviendo sin convulsiones. Muchos adultos también pueden suspender los medicamentos después de dos o más años sin convulsiones.

A fin de decidir si suspender la medicación es una buena alternativa, el médico debe revisar atentamente su historial médico general, así como sus antecedentes convulsivos. Si antes de empezar a tomar los fármacos antiepilépticos sus convulsiones ya eran leves e infrecuentes, mayor es la posibilidad de que usted no sufra más convulsiones al suspender la medicación.

El médico también puede sugerir varios exámenes para valorar su afección, antes de suspender la medicación. Entre esos análisis pueden estar un electroencefalograma para revisar la actividad eléctrica del cerebro. Según cuál sea la situación, una resonancia magnética de la cabeza también puede ser útil.

Es importante anotar que los medicamentos antiepilépticos normalmente no se suspenden de repente porque eso puede provocar convulsiones. En la mayoría de casos, los médicos recetan la reducción gradual de los fármacos antiepilépticos.