Lavado de manos evita enfermedades

Lavado de manos evita enfermedades

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Por. Dra. Priya Sampathkumar, Enfermedades Infecciosas de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

Foto. Alejandro Córdoba

El lavado frecuente de las manos es una de las mejores maneras de evitar tanto enfermarse como transmitir a los demás cualquier enfermedad que uno tenga.

No existe ninguna cantidad mágica para determinar la frecuencia con la que uno debe lavarse las manos, sino que tan solo hay que asegurarse de tenerlas siempre limpias.

El agua y el jabón funcionan en todo momento, pero cuando no hay disponibilidad de un lavabo, el desinfectante de manos también es otra buena alternativa.

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Foto. Alejandro Córdoba
Las bacterias, los virus y otros microbios nos circundan a diario y viven en los mismos ambientes que nosotros. A medida que uno toca algún objeto, otras superficies o personas, los microbios pueden transmitirse a las manos y al tocarse uno los ojos, la nariz o la boca, éstos tienen la oportunidad de entrar al cuerpo y enfermar.
Lavarse las manos permite deshacerse de los microbios y, de esa manera, disminuye el riesgo de enfermar.
A pesar de que no haya un número específico de veces para lavarse las manos a diario, existen ciertas situaciones en las que es fundamental hacerlo. Asegúrese de que usted y los niños siempre se limpien las manos antes de comer, así como después de usar el baño y de entrar en contacto con cualquier superficie potencialmente contaminada con microbios.
Cuando la gente piensa en las zonas de la casa donde más microbios viven, normalmente se piensa primero en los baños. Si bien es importante lavarse las manos después de usar el baño, en realidad, es en la cocina donde existe la mayor probabilidad de contraer microbios que enferman.
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Foto. Alejandro Córdoba

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Eso se debe a que ciertos alimentos tienden a albergar bacterias nocivas cuando están crudos, especialmente el pollo, el pescado y otras carnes. Cuando uno prepara esos alimentos en la cocina, las superficies alrededor de ellos pueden contaminarse. Por ello, lavarse muy bien las manos antes y después de preparar los alimentos, junto con limpiar minuciosamente los bancos de la cocina, puede ayudar mucho para reducir la cantidad de microbios que uno lleva en las manos.

Lavarse las manos con agua y jabón es una manera rápida y fácil de limpiarlas. No obstante, posiblemente desee evitar el jabón antibacteriano porque no elimina mejor los microbios que el jabón normal y su uso puede conducir al desarrollo de bacterias resistentes a sustancias antimicrobianas, lo que dificulta la eliminación futura de esos microbios.
El desinfectante a base de alcohol funciona igual que el agua y el jabón para limpiar las manos, siempre y cuando no estén visiblemente sucias. Por ejemplo, si usted estuvo trabajando en el jardín o con un vehículo motorizado, entonces necesita agua y jabón; pero en la mayoría de situaciones diferentes, basta con un desinfectante.
Cuando uno se limpia las manos a menudo durante el día, el desinfectante podría en realidad ser mejor alternativa que el agua y el jabón porque los desinfectantes suelen también contener humectantes y por tanto, tienden a ser más suaves con las manos que el agua y el jabón.
Adquirir el hábito de limpiarse las manos regularmente puede conllevar ventajas importantes. Los estudios han demostrado que en las comunidades donde se motiva a los niños a lavarse las manos a menudo, las enfermedades y las ausencias escolares disminuyen y el riesgo de contraer diarrea o una infección respiratoria se reduce en alrededor de 30%

A pesar de que parezca insignificante, tomarse el tiempo de verificar que las manos estén limpias puede marcar una gran diferencia en la salud.

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