Si eres de los que se pasan media vida preparándote para lo que te espera, pensando en si tendrás trabajo o una persona con la que compartir tu vida… Si perteneces al «club» de los que siempre deben pensar en el mañana… seguramente haz dedicabo buena parte de tu vida a pensar en lo que vas experimentar dentro de unos años, más no en el vivir aquí y el ahora.

Pero un buen día, por la razón que sea, te sorprendes a ti mismo con frecuencia enganchándote a tu pasado, rememorando cuando podías hacer tal cosa, cuando aún tenías las fuerzas para tal otra… diciendo que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Y así transcurre la vida, desviando tu  atención hacia el pasado o el futuro. Y mientras el implacable calendario avanza y la vida sigue su curso, te preguntas: «¿Dónde ha estado el presente que no me he enterado?”.

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Puedes estar convencido de que tú sí vives el día a día, pero una mirada más profunda puede delatarte. Observa cómo es relativamente fácil sorprenderte a ti mismo alejándote del momento presente. Haz una pequeña autoevaluación:

  • ¿Vives o pasas por la vida?
  • ¿Tienes la sensación de estar en tu presente?
  • ¿Vives con consciencia plena de los instantes de la vida o estás haciendo una actividad y pensando en la que viene a continuación?
  • ¿Te notas a ti mismo fuera del momento y tienes que obligarte a volver de vez en cuando?

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Puede que ni siquiera te hayas dado cuenta, así que es un buen momento para centrarte en aquí y ahora. Algunas ideas para ello:

1. SIENTE MÁS, PIENSA MENOS

Trata de disfrutar con todos tus sentidos de una experiencia, sin valorarla o pensar sobre ella, simplemente siéntela. Puedes estar sentado en un banco y vivir ese instante de manera más consciente, participando con todos tus sentidos: lo que escuchas, lo que hueles, lo que ves, lo que tocas, etc.

2. VUELVE

Cuando te notes a ti mismo rebobinando una escena de tu pasado, piensa si verdaderamente lo que estás dejando de vivir en ese instante por retrotraerte a algo que ya no está y que no se puede modificar. Vuelve a tierra, lo que ocurre aquí y ahora es lo único real, el resto ya no existe.

3. VIVE ADEMÁS DE PLANIFICAR

Ponerse objetivos  e invertir un tiempo en planificar los pasos a seguir para su consecución es un aliciente para el cambio y la evolución, sin duda. No obstante, no te olvides de disfrutar en el proceso, comienza a pasártelo bien desde el minuto uno en que diseñas el boceto de lo que vas a vivir dentro de un tiempo. Trata que tu presente tenga un sentido por sí mismo, que no se transforme sólo en un medio para alcanzar algo futuro. Cada día tiene su función, y no se trata de gastarlo, sino de invertirlo y sacarle provecho.

4. CONECTA CON TU EMOCIÓN PRESENTE, SEA LA QUE SEA

Algunas veces tendrás que pasar por un periodo difícil. Puede que te toque sentir dolor, rabia, tristeza o enfado. Puede que tiendas a impedir esa emoción, negarla o inclusive concentrarte constantemente en cuándo dejarás de sentirla. Déjala estar, piensa que tiene su razón de ser. Es el sentimiento que pertenece a este fragmento de tu vida aquí y ahora.

Una emoción puede ayudarte a anclarte en tu momento presente. Si además lo que te invade es alegría, satisfacción, ternura, ilusión, etc. te será más fácil dedicarle unos instantes de consciencia. Lo que sientes hoy, aquí y ahora, es una señal de que estás vivo.

5.BUSCA MOMENTOS PARA QUE LO QUE HAGAS SEA NO HACER NADA

Ess difícil hallar instantes para no hacer nada. Pareciera como si tuvieras que hacer constantemente algo. Hasta el ocio se llega a plantear como una sucesión de actividades encadenadas que dificultan la atención plena en el presente.

Rescata algún instante para tu desconexión, deja que tu mente se vacíe, sin juzgarte por ello. Crea algún paréntesis que no te obligue a ser productivo, sencillamente permítete estar en el mundo con los otros, tal y como tú eres, sin necesidad de hablar, realizar o expresar.

Tomado de Tupsicologia

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