El masaje es una de las técnicas de apoyo al tratamiento de los desórdenes del humor viento. Y el masaje tibetano es una combinación de técnicas de masaje Indias, del masaje de los luchadores Greco-árabes y China, junto con las propias de la cultura autóctona Bon-Pe.

Existen tres tipos de masaje: el de cabeza, la digitopresión y el masaje energético.

Los médicos tibetanos idearon un sistema de referencia conocido como los 3 nespas con el que consiguen llegar a un diagnóstico y a un tratamiento correcto del paciente.

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A efectos prácticos, la salud es evaluada en relación a los órganos y a los constituyentes del cuerpo.

Para entender cómo funciona no te pierdas el siguiente video. En este video Myriam Cruelle, del Spa Terraza, nos explica cómo usando unas esferas blandas de diferentes tamaños se puede reproducir el efecto que causa el viento sobre la piel, alcanzando el equilibrio energético para que el cuerpo funcione de manera óptima.

Descubre aquí los beneficios de esta técnica que también permite moldear al cuerpo.

En los masajes tibetanos es una obligación del médico explicar al paciente el carácter de su desorden. Pues el tratamiento se basa en los síntomas presentes y el cuadro clínico se realiza con el examen de la orina y el control de los seis pulsos, el examen físico y por supuesto el interrogatorio.

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Factores que influyen el proceso tibetano

Factores tales como la edad del paciente, la estación del año, la capacidad digestiva del paciente, la localización de la enfermedad, servirán para determinar el tipo de tratamiento.

La rutina habitual consiste en…

La modificación de la alimentación y los comportamientos. Si la enfermedad es de importancia, se utilizarán terapias externas como la moxibustión o el masaje. Y si es grave se utililizarán sangrías, aguja de oro, y dependiendo del caso se usan las píldoras maravillosas.

A veces se combina una modificación de la alimentación y del comportamiento para dar paso a una segunda fase del tratamiento con terapias tales como la oleación, friegas, eméticos, purgativos, enemas suaves, supositorios y baños.

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Fuente: Myriam Cruelle, del Spa Terraza / Medicina Tibetana