Siguiendo el aire enamorado de febrero, qué mejor protagonista para engalanar cualquier demostración de amor: EL CHOCOLATE…

Con su maravilloso sabor puede derretir el corazón más duro, es el acompañante perfecto de cualquier emocionalidad, si estamos alegres: chocolate, ilusionados: chocolate, enamorados: chocolate, flirteando: chocolate, celebrando: chocolate, agasajando: chocolate, recompensándonos: chocolate, amando: chocolate…

Tan variados como las historias o demostraciones de afecto, es abrir una caja de bombones surtidos, algunos nos gustaran más que otros, unos sencillamente no serán de nuestro agrado, unos nos marcarán cada vez que cerremos los ojos, recordándonos ese placer vivido, otros pasarán debajo de la mesa sin ningún tipo de huella, así son las relaciones de vida, probablemente insistimos en etiquetar todos nuestros bombones para no repetir los malos, es gracias a ellos que podemos apreciar los buenos y tener la fortuna de disfrutar aquellos que marcan todos nuestros sentidos.

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Chocolate. Foto referencial

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Solo debemos cerrar los ojos y abrir nuestros recuerdos, darle la importancia que se merece este protagonista de la gastronomía mundial que se apoderó de nuestros pensamientos, personaje principal de la infancia, iluminador de rostros infantiles ante el mostrador de cualquier tienda que se decantaba en promesas de buen comportamiento o amor eterno por la mágica barra, que nos mostraba padres héroes o sencillamente al crecer y tener hijos, nos muestra hoy grandes, como esos artífices de alegrías, cómplice de hurtos de las despensas o neveras de media noche, personaje fijo de celebraciones de cualquier tipo, en algunas culturas la muerte se celebra y el chocolate, en nuestro país se presenta en velorios, en mi caso un recuerdo alegre de la despedida de mi abuela paterna fue el chocolate con queso blanco derretido, mi madre guardaba todos los que le regalaban y un día descubrí una caja de bombones que fui tomando uno por uno, uno no se da cuenta, dos que importa, tres no son mucho y así termine diciendo quedan tres por lo menos, dos es algo y para que dejo uno solo, cada vez que pienso en ese momento me alegro de la travesura de niño que tuve como protagonista chocolatessss!

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Chocolate. Foto referencial

Fiel compañero de despechos, el perfecto aliado del día pre de cualquier comienzo de dieta, idóneo para la creación de sonrisas en el ser amado o pretendido, mágico creador de sorpresa en rostros apagados o apaleados por situaciones momentáneas, que sea la duración que tengan nunca dejarán de ser un momento, todo pasa y nada puede borrar las sonrisas que nos brinda la nostalgia bonita de nuestros recuerdos, cuando nuestra energía se ve amenazada solo buscamos en nuestro CPU situaciones relacionadas con, bonito, mágico, alegre y probablemente el chocolate este presente.

Deleite de ricos y pobres, que no distingue razas, que tiene un pequeño porcentaje de la población fuera de sus devotos, se podrían llamar (achocolatales), al igual que el sexo (asexual 10% de la población), en la viña del señor tenemos para todos los gustos, vemos extraño que alguien no lo ame y sonreímos al saber que nos toca más!

Chocolate

Chocolate. Foto referencial

El chocolate me ama a mí y yo lo amo a él, desde la base del respeto sabemos cómo vivir y compartir sin invadir espacios, en una fusión de momentos únicos, sabiendo delimitar cuando es dañino su exceso, es el perfecto referente para las relaciones que deseo y atraigo en mi vida, es el perfecto símil de vida para describir el encuentro de dos seres, la convivencia y su despedida, ciclo que se crea al verlo en cualquiera de sus presentaciones, el mismo efecto que sucede al ver y conocer alguien nuevo en nuestras vidas.

El cacao es el resumen de la perfecta expresión de amor que nace de una semilla, que crea su fruto en un árbol, que sabe desenvolverse entre luz y sombra, que no necesita ni quiere estar amorochado de otros, pero se nutre en el medio de su crianza de elementos que lo forjan y le dan características tan propias que lo vuelven un ser único e irrepetible, que se llena de notas aromáticas, cítricas, maderadas, frutales y muchas más, que le dan su personalidad. Que con amor, como todo se forma, al transitar por sus distintas etapas, descubrimos que cada una de ellas es nuestra vida expresada en un fruto que da origen al manjar de dioses, a la moneda que regía la economía de un país, la pasión de muchos, la entrega de algunos, la alegría de todos y la ignorancia de pocos, que se mezcla en los mejores chocolates del mundo con un sello que dice CACAO VENEZOLANO.

Alexander López chef Ligerito