En los últimos meses, Venezuela ha registrado un descenso en la calidad de vida de sus ciudadanos en todos los niveles, reflejándose en casos extremos como la mala alimentación y la desnutrición infantil.

Los datos dados a conocer recientemente sobre la encuesta Encovi refiere que las personas han bajado al menos 8 kilos en promedio durante 2016, debido a la crisis económica y la escasez de alimentos que impera en elpaís. Según Maritza Landaeta, quien forma parte de la directiva del Observatorio Venezolano de Salud, las proteínas han sido desplazadas por las hortalizas y los tubérculos.

Pero estos alimentos no suplen todo lo que el cuerpo humano necesita. La Fundación Caritas de Venezuela también se ha hecho eco de esta problemática con una investigación focalizada en la desnutrición, sobre todo en la población infantil en menores de cinco años, en 25 parroquias de los estados Vargas, Zulia, Miranda y el Distrito Capital.

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Según la FAO, existen varios aspectos a considerar para determinar si un niño sufre o no de desnutrición, tanto a nivel individual (como peso, circunferencia braquial, talla o la tasa de hemoglobina en la sangre), combinado con las causas que la producen: inseguridad alimentaria, higiene ambiental, acceso a la salud, prestación de cuidados y prácticas de atención.

A pesar de que este organismo de la ONU ha certificado al Gobierno venezolano en dos oportunidades por su lucha por sus políticas alimentarias en pro de los venezolanos, éstas no han sido suficientes para subsanar el déficit de comida en el país, ya que la investigación presentada por Caritas a principios de 2017 asegura que al menos 9% de los niños en los cuatro Estados antes mencionados reflejan desnutrición.

Por su parte, la nutricionista Susana Raffalli, quien participó en la investigación realizada por Caritas de Venezuela, explicó que las deficiencias que se vinculan a la talla del infante son “irreversibles”, pero agregó que los menores de edad pueden ganar peso al recibir una dieta balanceada, aunque su crecimiento no se verá beneficiado, debido a la falta de nutrientes que dejaron de recibir en los primeros años.

El problema de la desnutrición infantil va más allá del tamaño o las tallas de un infante, sino de su desarrollo cognitivo. Es decir, el hecho de que no reciban las proteínas necesarias para su alimentación, afecta de manera directa su aprendizaje. Por ende, el proceso para su educación será mucho más lento.

Para el coordinador general de Cecodap, Fernando Pereira, el grupo poblacional más afectado se encuentra entre los 6 meses y los 2 años de edad, seguidos de los menores de 6 meses.

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¿Se puede brindar una alimentación balanceada en la actualidad?

Cada vez más, el alto costo de la vida afecta la calidad de vida de los venezolanos y en consecuencia, la alimentación.

El nutricionista Héctor Cruces explicó, en una entrevista para el diario El Universal, que las proteínas son “irremplazables”, pero es fundamental que en esta época de crisis, la familia haga una lista estricta de lo que se va a comprar para comer, a pesar de que se invierta un poquito más de lo que se tiene.

Entre sus sugerencias está comer menos pasta o arroz y más tubérculos como batata, papa y yuca; la carne puede alternarse con los granos (caraotas, lentejas o frijoles). Incluso, se puede aprovechar la sardina como fuente de proteínas para el cuerpo. La fruta seguirá siendo esencial para la dieta, por lo que es necesario que los niños la sigan ingiriendo, en especial las que son de temporada (que son más económicas).

Finalmente, el Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (Cania) también hace énfasis en que el plátano puede ser un alimento versátil y económico, con lo que se puede cocinar pastichos, buñuelos, bollitos, arepas, entre otras cosas.