Cuando el hombre está excitado, el sistema nervioso simpático aumenta el envío de sangre hacia los tejidos genitales, resultando en un incremento del flujo sanguíneo a través de las áreas de los testículos y la próstata.

Al mismo tiempo, otros músculos que controlan la salida del flujo se contraen, provocando que entre más fluido del que sale y asegurando una presión sanguínea en la zona, lo suficientemente alta como para permitir una erección mantenida.

La próstata congestionada o la vaso congestión se debe a una congestión de fluido en los testículos y en la zona de la próstata por una excitación sexual prolongada en el hombre.

Si no se alcanza el orgasmo, la sangre y fluido linfático tienden a acumularse, y la sangre comienza a quedar falta de oxígeno.

El dolor en los testículos y la próstata ocurre  ante la alta presión sanguínea mantenida localmente durante un tiempo excesivo, tanto dentro de la bolsa escrotal como en la zona de la próstata.

Con o sin orgasmo, los síntomas suelen durar alrededor de una hora pero pueden persistir mucho más, hasta 12 horas o más en hombres que sobrepasan los 40 años.

Fuente: Vanessa Reyes, uróloga.

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