La neuropatía periférica es un problema común que puede ocurrir como consecuencia de la diabetes, pero no es inevitable.  A fin de evitar la neuropatía periférica, siga atentamente las instrucciones del proveedor de atención médica que le controla la diabetes y realice algunos cambios saludables en su estilo de vida.

La neuropatía periférica ocurre cuando se dañan los nervios de los pies o las manos, o sea los nervios periféricos. La diabetes puede llevar a una neuropatía periférica porque el exceso de glucosa en la sangre es capaz de dañar las paredes de los diminutos vasos sanguíneos, llamados capilares, que llevan sangre a los nervios. Ese tipo de daño obstaculiza el transporte de la sangre en suficiente cantidad, y sin la nutrición adecuada, los nervios periféricos pierden la capacidad de funcionar adecuadamente.

Síntomas

A pesar de que la neuropatía periférica puede afectar tanto las manos como los pies, en los diabéticos es más común que sean los pies; eso normalmente implica sentir un entumecimiento, cosquilleo u hormigueo en los pies que avanza lento y que luego puede diseminarse hacia las piernas. Algunas personas con neuropatía periférica también sienten un dolor agudo, punzante, pulsátil, helado o ardiente y pueden tener los pies sumamente sensibles al roce.

Lea también: Realizar ejercicio físico puede prevenir 26 enfermedades

Prevención

Lo mejor que se puede hacer para evitar la neuropatía periférica es mantener controlada la glucosa sanguínea. Controle regularmente su glucosa sanguínea y tome los medicamentos para la diabetes exactamente como el proveedor de atención médica le indique.

Hacer ejercicio con regularidad también puede ayudar a controlar la glucosa sanguínea y a evitar la neuropatía periférica. Haga que la actividad física sea parte de su rutina diaria. La recomendación es hacer ejercicio moderado, como una caminata rápida, durante 30 minutos en la mayoría de los días de la semana. Combinar los ejercicios aeróbicos, como caminar, andar en bicicleta o nadar, de la mayoría de los días de la semana con dos veces por semana de ejercicios de resistencia, como levantar pesas o yoga, suele ayudar a controlar la glucosa sanguínea mejor que cualquier otro tipo de ejercicio solo.

Una alimentación saludable también es importante. Coma mucha cantidad de frutas, verduras, cereales integrales y legumbres a diario, pero limite la cantidad de alimentos con grasas saturadas. Si tiene dudas respecto a la alimentación, converse con el proveedor de atención médica o considere reunirse con un especialista en dietética que trabaje con diabéticos.

Lea también: La mayoría de los niños deja de mojar la cama sin atención médica

El ejercicio y la alimentación también pueden ayudar a perder peso, cuando uno lo necesita. Si tiene exceso de peso, alcanzar un peso corporal saludable y mantenerlo puede reducir mucho la glucosa sanguínea y, de esa manera, disminuir el riesgo de neuropatía periférica.

Si fuma, deje de hacerlo. Fumar puede afectar la circulación sanguínea y aumentar el riesgo de desarrollar neuropatía periférica. Si le es difícil dejar de fumar sin ayuda, consulte al proveedor de atención médica acerca de las alternativas para dejar el hábito, incluido los medicamentos.

Consulte con su médico

Debido a que la neuropatía periférica, a veces, puede empezar lento con apenas un entumecimiento en los pies, es importante mantenerse vigilante en el cuidado de los pies. Revísese a diario los pies para ver si tienen algún corte u otro tipo de lesión porque cuando se deja sin revisar, hasta una herida pequeña puede convertirse en una infección grande. A fin de evitar daños en los pies, córtese con cuidado las uñas, use zapatos que le calcen bien y no ande descalzo.

Si observa que alguna herida o llaga de los pies no cicatriza, haga una cita con el proveedor de atención médica para revisarla cuanto antes. De igual manera, hable enseguida con el proveedor de atención médica si nota entumecimiento o dolor en los pies. El diagnóstico y el tratamiento a tiempo de la neuropatía diabética brindan la mejor oportunidad de controlar los síntomas y prevenir futuros daños nerviosos.