La situación actual que vive nuestro país, donde se desarrolla a diario un clima lleno de protestas sociales que involucran a gran parte de la sociedad, puede generar consecuencias en toda la población y en especial en los grupos más susceptibles, como son los niños, ancianos y las mujeres embarazadas.

Estas últimas pueden correr riesgos ante los siguientes hechos: cambios en la alimentación generados como consecuencias de la dificultad en conseguir todos los grupos de alimentos; falta de continuidad en la ingesta de medicamentos por las mismas dificultades en conseguirlos; exposición a gases lacrimógenos o hechos violentos al encontrarse en las calles inesperadamente o al unirse a una de estas protestas y los efectos de largas caminatas como pueden ser las marchas como es el cansancio físico y la deshidratación; y finalmente y no menos importante exposición a estrés severo.

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¿Qué puede generar en la paciente embarazada la exposición a estos riesgos?

Los cambios en la alimentación, como puede ser la disminución de la ingesta de proteínas, puede traer como consecuencia trastornos en el crecimiento intrauterino fetal y así como en el desarrollo neurológico del bebé; de igual forma, la disminución de los carbohidratos necesarios en un estado hipercalórico como es el embarazo presenta riesgos para la salud materno fetal.

La imposibilidad de conseguir y continuar los tratamientos prescritos por el médico tratante como parte del control prenatal, pueden generar riesgos graves en la salud de la madre o del bebé, especialmente si se trata de entidades como las infecciones urinarias, el parto prematuro, hipertensión gestacional o preeclampsia, asma, epilepsia, diabetes mellitus, entre otras patologías, que al no ser tratadas aumentan drásticamente la morbimortalidad maternofetal.

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La exposición a gases lacrimógenos puede tener un efecto embriotóxico, alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central del bebé, riesgo de parto prematuro y aborto; y aunque no hay suficientes estudios sobre los riesgos asociados a esta exposición, no se descartan efectos en la formación de los órganos fetales que puedan generar malformaciones fetales.

El cansancio físico extremo puede estar relacionado con la aparición de contracciones uterinas antes del término del embarazo, y son bien conocidas los riesgos de la prematuridad como lo son el bajo peso al nacer, dificultad respiratoria, retinopatía, entre otros, además de ameritar cuidados en unidades de terapia intensiva.

La exposición al estrés severo, bien sea por la preocupación ante las numerosas noticias del país en la red, las dificultades para ubicar alimentos o medicinas, las dificultades económicas, entre otras, además recordemos que la paciente embarazada puede presentar cambios emocionales importantes asociados a las hormonas; todos estos factores al estar presentes en forma crónica en una madre embarazada pueden generar efectos importantes como la restricción del crecimiento fetal y la disminución el líquido amniótico, además de la depresión materna.

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¿Qué puede hacer la paciente embarazada para contrarrestar estos efectos?

Es momento de buscar alternativas primordialmente, pero no dejarse vencer. Si el problema es la dificultad para conseguir los alimentos, intenta cambiar la dieta habitual creando nuevos platos por nuevos ingredientes; es así como vemos por ejemplo muchas formas de preparar “arepas” que no incluyen harina de maíz.

De igual forma si no consigues algún medicamento pregunta a tu médico alguna alternativa, pero no dejes de tomarlo sin notificarlo porque te expones a mayores riesgos; también puedes encontrar apoyo con otros grupos de pacientes y compartir e intercambiar medicinas.

Es muy importante el manejo correcto de las emociones en esta paciente embarazada, así que el apoyo familiar es vital; es recomendable que algún familiar cercano filtre el número de noticias que recibe esta paciente.

La práctica de algún tipo de actividad física es necesaria ya que además de los beneficios físicos mejora notablemente el equilibrio emocional produciendo una sensación de bienestar inmediata; los más recomendables son el yoga prenatal, Pilates, natación y caminata, tres veces a la semana por periodos de treinta minutos, siempre con la aprobación previa de tu médico.

No es recomendable para ninguna paciente embarazada asistir a las llamadas “concentraciones” o “marchas” ya que además del cansancio físico extremo y riesgo de deshidratación, puede estar expuesta a gases lacrimógenos, con los efectos ya mencionados.

Recuerda que la prevención es primordial en estos días, donde tratar se hace un poco más difícil, así que inicia tu control prenatal a tiempo, es decir desde el primer trimestre y consulta siempre tus dudas al médico.

Por. Dra. Peggi Piñango