La mejor mamá del mundo está presente desde que nos concibe, en esa primera alegría o susto, que llega con la noticia, está presente en el primer suspiro y en el primer anhelo, es aquella que le brillan los ojos de la emoción, mezclada de incógnita con miedo, dicha y amor.

La mejor mamá del mundo solo necesita un requisito para entrar en el selecto grupo de las mejores creaciones de la humanidad, amar, amar, amar, todo lo demás lo crea el universo conspirando para que se dé el proceso más bello de la vida, que es la concepción de una vida.

Día de la Madre

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La mejor mamá del mundo va más allá del pañal, del tetero, del trasnocho, tiene un cargador automático que se pone en verde a la primera sonrisa y si esa sonrisa se provoca en el retoño amado, la vida se vuelve un juego de pirotecnia con  un  desplegué de luces y explosiones interminables, que no es posible distinguir entre amar y respirar.

La mejor mamá del mundo es un regalo generacional, que en el paso del tiempo se nutre de aciertos y desaciertos, ensayo y error, una historia cíclica, en la cual buscamos corregir y brindar lo mejor a cada nueva generación, sin olvidar que de esas enseñanzas nos ha quedado la esencia de poder dar vida a un nuevo ser.

La mejor mamá del mundo es quien te dice por allá no es, cuando vas una y otra vez, pero tiene los brazos abiertos para consolar desaciertos que nos nutren y nos curten, que esta presta con una palabra y un abrazo sin distinguir edades, hijo siempre será hijo.

 

mamá

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La mejor mamá del mundo es esplendida en una entrega total, que se inicia en la primicia de saberse madre y se estampa en el ADN desde el vientre, terminando ese sello en la agonía de nacer.

La mejor mamá del mundo te marca en una sonrisa, te llena en un suspiro y te aturde en un beso que te sacude en el cuello, te templa los cachetes y te enrojece el corazón, llenando su cuota de vida y amor en un  solo beso.

La mejor mamá del mundo me la regalo Dios cuando me envió al mundo y me dijo naciste para ser feliz, prueba de ello fue verla a los ojos el día que me tomo en sus brazos por primera vez.

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La mejor mamá del mundo me la dio la vida, cuando un ser tan lleno de amor se convirtió en el conducto que me trasmitió, alegría, felicidad, nobleza, pero sobre todo amor, del bueno del que soñamos toda la vida repetir y que se quede esa sabor en nuestra memoria.

La mejor mamá del mundo se lleva mi devoción, mi corazón y mi admiración en su alma, por el solo proceso de traerme al  mundo, se hace dueña de un cumulo de intereses ganados en cada sonrisa, en cada mirada, que se impregna en mis orígenes y que el tiempo infructuosamente no puede borrar, no existe un afecto que se elimine de mis recuerdos, solo se compagina en una historia escrita y marcada con tinta indeleble.

La mejor mamá del mundo modestia aparte es la mía y de aquel que lea estas palabras desde el alma y con compromiso de retribuir un amor solo comparable con la vida, bienvenido al selecto grupo de quienes hemos gozado la bendición de tener LA MEJOR MAMÁ DEL MUNDO.

Alexander López chef Ligerito