Estaba sentada en la sala de espera de mi cardiólogo leyendo la edición de septiembre 2013 de la revista Triathlete, cuando me topé con un artículo que enseguida captó mi atención. Quien lo escribe, Jesse Thomas, es un triatleta que recientemente tuvo que someterse a una operación en el pie. El artículo lo había escrito hace unos meses atrás cuando la lesión le obligó a cancelar todas sus carreras y detener su entrenamiento.

Todos hemos estado esa posición en algún momento. Algunos han presentado lesiones bastante graves que les obligan a someterse a cirugías pues es la única solución posible, mientras otros nos hemos visto en la obligación de detener el entrenamiento y comenzar un largo proceso de rehabilitación. Dependiendo de la fortaleza de cada atleta, y del nivel competitivo en el cual se encuentre, lidiar con una situación de ese tipo puede ser más o menos fácil.

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Después de leer este artículo, sentí que a muchos atletas les podía ser útil conocer estos ocho consejos que da Jesse Thomas.

1. Llora efectivamente

Lo primero que hay que hacer es aceptar la situación y reconocer lo malo de ella. Después llorar y drenar. Claro, no se puede abandonar la esperanza y dejar de ser positivos, pero es importante aceptar cómo nos sentimos sobre nuestra situación.

2. No te culpes, aprende

Como comenta Jesse, sin importar en qué nivel te encuentres como atleta, todos nos lesionamos en algún momento, unos más que otros. No sirve de nada obsesionarnos con pensar en que debimos o no debimos hacer. Debemos tomar esta situación como un aprendizaje y aprender de ella para una próxima oportunidad y dejarlo ir.

3. Olvida el plan

Entonces estamos lesionados y no podemos competir o estrenarnos en una distancia o evento particular. Esto, según Jesse, es lo más difícil con lo que debemos lidiar. Pero tiene razón en algo y esto es importante entenderlo: esas cosas nunca existieron. Eran expectativas a futuro, cosas que esperábamos hacer. Lo único que importa es el ahora y de eso tenemos que encargarnos.

4. Relájate

Cuando nos toca enfrentar un cambio importante en nuestro plan, debemos darnos un descanso psicológico antes de continuar y comenzar con el proceso de recuperación. Dejar que nuestra mente acepte el proceso que va a iniciar y lo que esto significa.

5. Busca el lado positivo

A pesar que la situación no es buena, porque te obliga a dejar de hacer algo que te apasiona, te entretiene, te mantiene en forma, etc., esa pausa debe tener un lado positivo. ¡Búscalo!

6. Haz un nuevo plan

Con la mente tranquila, una vez que hemos aceptado la situación y hemos encontrado ese lado positivo, es momento que elaboremos un nuevo plan. Pero aquí es importante tomarlo con calma, no apresurar el proceso. Debemos darnos tiempo de recuperarnos completamente. Es posible que nuestro proceso tenga sus contratiempos, que en algún momento la recuperación sea más lenta. No importa. Debemos tomarlo con calma para que la lesión no reaparezca en un futuro.

7. Haz lo que puedas, pero recuerda que lo más importante es la recuperación

Mantenernos activos físicamente va a mantenernos positivos y de buen humor y eso es importante. Sin embargo, y esto se relaciona con el consejo anterior, no aceleres el proceso. Haz lo que tu lesión te permita hacer sin poner en riesgo tu recuperación.

8. Recuerda que sigues siendo un atleta

Para lograr esto Jesse Thomas recomienda algo que me parece muy útil. Aproxímate al proceso de recuperación como lo harías con el entrenamiento. Reemplaza el tiempo de entrenamiento con sesiones de recuperación, sean masajes, hielo, dormir o simplemente disfrutando de cualquier otra actividad que en otro momento no podrías hacer. Lo importante es que logres ese compromiso con tu proceso de recuperación.

Fuente: Edición Septiembre 2013 de la Revista Triathlete.