Cada 13 de junio se celebra la festividad de San Antonio de Padua. A él acuden los solteros desesperados para conseguir pareja. Es costumbre, en buena parte de Hispanoamérica, comprar una imagen suya y orar por “esa persona ideal, la otra mitad”. Según los creyentes, San Antonio concederá pareja a quien se la pida; y a quien no se la conceda, que lo ponga de cabeza.

Si se trata de buscar pareja, Internet también tiene una amplia oferta. Basta con googlear “busco pareja” para que más de tres millones de resultados aparezcan.

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Sobre el amor cibernético hay tantas historias como personas. Unas exitosas, otras no tanto, y aunque el riesgo sea alto, para muchos lo vale. Lo importante es tener claro qué se desea conseguir antes de ponerse a buscar, pues hay sitios de citas por edad, profesión, país e incluso, situación financiera.

A diferencia de la red, en el mundo real, saber qué se está buscando puede no ser tan ventajoso, pues como apunta Arthur Jeon, en su libro Amor, Sexo y Dharma, “aunque tener cierta noción de las virtudes que deseamos puede sernos de utilidad, también puede limitarnos mucho”.

Justamente la exigencia y la idealización son dos de las razones más comunes por las cuales la mayoría de las personas no consiguen pareja. Así lo manifiesta la educadora y sexóloga Michela Guarente, para quien tener pocas habilidades en el cortejo, sentir miedo de fracasar o tener flojera de comenzar una nueva relación, también contribuyen con la soledad no deseada.

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Por otra parte, los patrones de educación sexual y mitos como “el amor tocará su puerta” o “lo que es del cura va para la iglesia”, impiden también la consecución de una pareja.

Si ese es su objetivo hoy, y no piensa pedírselo a San Antonio, sepa que para encontrar pareja hay que trabajar en ello. Debe buscar la forma de conocer personas, que compartan sus gustos y que tengan su mismo objetivo. Tiene que arriesgarse y ser tolerante a la frustración, flexibilizar su lista de requisitos, estar atento a lo que le rodea y abrirse a las posibilidades.

Finalmente, recuerde esa idea que sin cesar han repetido los estudiosos del alma y la mente humana: nadie podrá amarte si no te amas tú primero. O como lo señala Deepak Chopra, en El camino hacia el amor, “Cuando halles tu sendero hallarás también tu historia de amor”.