La Organización Mundial de la Ssalud (OMS ) declaró en el 2015 que los profesionales de salud en el mundo consideran que la tasa ideal de cesáreas debe oscilar entre el 10% y el 15% de todas las gestaciones que llegan a término. Sin embargo estas cifras difícilmente son alcanzadas y solo por algunos países como Finlandia o Suecia.

En algunos estudios se ha comentado que la mayor tasa de mujeres con cesáreas ocurría en mayores de 35 años, casadas, con estudios universitarios, de áreas metropolitanas y con seguro privado, concluyendo que en muchas ocasiones este aumento no está ligado razones médicas sino a niveles de educación y factores sociales. Estudios también arrojan que hasta un 60% de las cesáreas se realizan sin una indicación clara.

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Responsabilidad del médico y del paciente

En la decisión de practicar una cesárea muchas veces se involucra no sólo la decisión del médico, sino también de la paciente que idealiza la cesárea y atribuye al parto un proceso muy doloroso que no sabe si es capaz de soportar. Esta creencia de idealizar la cesárea surge en parte por los avances en las técnicas quirúrgicas que han disminuido considerablemente las complicaciones de este acto quirúrgico.

A las pacientes en ocasiones le puede parecer más práctico, indoloro y seguro para sus bebés someterse a una cesárea, y está opinión tiende a ser alentada por el obstetra para organizar mejor su tiempo y evitar trabajos de parto a horas inconvenientes, es decir, cesárea por conveniencia o comodidad obstétrica.

Sin embargo también podemos resaltar y aunque no justifica el excesivo número de cesáreas en países como el nuestro, el hecho que implica el entorno de inseguridad que se vive en nuestras ciudades y que en gran parte de los casos obliga tanto a médico como a paciente a buscar un horario apropiado para inducir un trabajo de parto y evitar la emergencia en altas horas de la noche, o incluso planificar una cesárea electiva.

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Recordemos también que aproximadamente un 15% de las pacientes tendrán indicación obstétrica de cesárea, donde el beneficio es mayor al obtenido mediante un parto vaginal, como es el caso de la presentación podalica, la placenta previa, la ausencia de líquido amniótico, los fetos voluminosos, la prematuridad extrema como son aquellos bebes con menos de 34 semanas, entre otros; tampoco se puede obligar a una paciente que no desea un parto a tenerlo.

¿Parto o cesárea?

El parto es un proceso fisiológico para el cual está preparado el organismo. Es un evento hermoso, donde el cuerpo de la mujer sufre las modificaciones necesarias para traer una nueva vida al mundo. Y como es un proceso fisiológico, la recuperación es inmediata, la ingesta de alimentos por parte de la madre es rápidamente, y una vez culminadas las contracciones la paciente no experimenta dolor.

La cesárea por su parte es un acto quirúrgico, una cirugía donde se exponen los órganos pélvicos e abdominales como el intestino, y que implica un riesgo de complicaciones como toda intervención quirúrgica. La recuperación es más lenta, debe mantenerse tiempo de ayuno pre y postquirurgico y el dolor postoperatorio generalmente está presente el primer día y progresivamente disminuye.

Tanto el parto vaginal como la cesáreas pueden presentar complicaciones pero los riesgos son mayores con una cesárea, por tratarse de una cirugía. Además la realización de una cesárea predispone a una siguiente cesárea, con consecuencias en la fertilidad por las cicatrices uterinas.

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¿Que consecuencias tiene una cesárea para el bebé?

Recientemente se ha comentado la importancia de la exposición del bebé a la flora vaginal materna durante el trabajo de parto, siendo determinante en el desarrollo de la microbiota intestinal del recién nacido, que a su vez se le atribuye un papel importante en el desarrollo endocrino, inmunológico, metabólica y neuroregulador del neonato.

Se ha relacionado un incrementos del número de niños con asma en aquellas paciente sometidas a una cesárea electiva, en contraposición con aquellas pacientes que tuvieron una cesárea de emergencia quienes inicialmente presentaron trabajo de parto. De igual forma algunos estudios señalan aumento de la frecuencia de obesidad en la edad adulta en estos bebés con cambios en la microbiota intestinal, además que los niños nacidos por cesárea frecuentemente no reciben lactancia materna y si la reciben es por menos tiempo.

En conclusión recordemos cómo médicos que siempre es importante explicar los riesgos y beneficios tanto del parto como la cesárea, individualizando cada paciente, y que concientizar a nuestras pacientes es nuestro trabajo, que siempre debe se realizado apegado a la ética médica.

Por. Dra. Peggi Piñango