Por Carla Acebey de Sánchez

Quiero usar un evento que fue viral como ejemplo para reafirmar que creo que cada uno de nosotros puede y debe buscar su final feliz en cada faceta de la vida. Creo que también esta es una lección para confiar en que Dios mueve los hilos a nuestro favor. A veces un evento puede lucir desafortunado, como le ocurrió a Wuilly Arteaga pero si seguimos adelante, llegaremos a buen puerto a ese final feliz que tanto deseamos.

Una historia con final feliz

Wuilly es un músico que ha estado participando activamente en las protestas de Caracas. Se destacaba porque llevaba su violín y les tocaba a las fuerzas de seguridad. Un día, uno de los guardias le destrozó el violín y alguien grabó cuando el lloraba desconsolado ante el abuso y la tristeza porque ya no contaba con su amado instrumento. Ese video fue viral y por ello muchas personas le regalaron no sólo un violín, sino muchos instrumentos.

A los dos días de haberle roto el violín, Wuilly grabó un video con su nuevo instrumento. Además de mostrar su alegría y gratitud por tener de nuevo la posibilidad de compartir su música, dijo que había tanta gente que le había ofrecido instrumentos, que podía lograr un antiguo deseo. Se trata de una fundación para conseguir instrumentos y ofrecerlos a niños de bajos recursos económicos. Esa idea se está materializando y el pasado domingo hizo lo que se denominó el Concierto de Calle por la Vida, donde se recogieron más instrumentos.

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Willy Arteaga. Foto El Farandi

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Si aún no es feliz, es porque no es el fin

Creo firmemente en que hay un final feliz para cada uno de nosotros. Pero a veces mientras estamos en el proceso de llegar allí perdemos las fuerzas, las esperanzas e incluso abandonamos nuestros anhelos. Además, confío en Dios y sé que los desafíos que nos tocan vivir no son un castigo, sino una oportunidad de crecimiento, de llegar a un nuevo nivel de consciencia.

Bob Mandel compartió una vez una historia que me encanta. Se trata de una entrevista a un famoso director de cine al cual el entrevistador le preguntaba ¿por qué no creía en los finales felices? El director le dice y ¿por qué preguntas eso? El entrevistador le dice que sus películas tienen un desenlace infeliz. Entonces el director le dice que depende de en que parte de la historia te pares y cierra diciéndole: Definitivamente creo en un final feliz, y sé que si no es feliz, es porque todavía no es el fin.

Cuando estoy atravesando un desafío, me aferro a formas más positivas de ver la vida. Me aliento y encuentro fuerzas diciendo voy por mi final feliz. Me recuerdo que estoy viviendo es un episodio, pero no es aún el desenlace.

Tips para encontrar tu final feliz

1.- Busca referencias de experiencias malas que terminaron bien
Recuerda 3 eventos en tu vida, donde una experiencia desafortunada se transformó en una bendición o un regalo. Bien sea porque vino una ganancia posterior o porque hubo un aprendizaje y ahora eres más seguro, sabia, cauteloso, amorosa. En cual sea de los casos, eres una mejor persona producto de esas vivencias.

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Foto referencial

2.- ¡Persiste! Avanza en dirección de tus sueños
A veces se pueden dar pasos pequeños, otras veces grandes e incluso hay retrocesos. Sin embargo, todo suma. Fíjate en el ejemplo que uso, como ese mal rato en la historia de nuestro músico. Este evento terminó siendo una bendición que lo acercó más a un objetivo que siempre tuvo.

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3.- “Cada vez que parece que pierdo, una ganancia mayor viene en camino”
La anterior es una afirmación de Bob Mandel que está en su libro Maximízate en tu Prosperidad. Repítela varias veces en el día, por varios días. Y ojalá la recuerdes y eches mano de ella si se te presenta una situación de pérdida. De esta forma, tendrás un punto de vista distinto al de una víctima de un evento desafortunado. Más bien sentirás una energía de anticipación y espera a algo bueno para tu vida.

4.- Acércate más a Dios.
Ojalá confíes que hay un Dios que te ama y te llevará a buen puerto. Una Madre o Padre amoroso quiere lo mejor para nosotros. Y aunque no pueda vivir nuestra vida por nosotros, pues es nuestra, siempre está allí. Mi experiencia de Dios es que nos cuida, guía y provee las condiciones para que desarrollemos nuestro mejor potencial. Así que a pesar de algunos desafíos, confía en que ese Ser Superior está a tu lado y está moviendo los hilos a tu favor.

Confiar es un verbo que requiere práctica y disciplina. No será de la noche a la mañana, pero si lo decides, aprenderás a mirar todo lo que vives con ojos llenos de esperanza.

Puedes saber más sobre el tema escuchando la entrevista realizada por María Laura García en el programa A tu Salud la revista:

Para otros artículos y temas de la autora, también puedes visitar carlaacebeydesanchez.com

Carla Acebey

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