Por María Laura García

Por estos días hablar de tensión, estrés, abatimiento, desesperanza, es un lugar común, pero lo terrible es que estos sentimientos tienden a sostenerse en el tiempo mereciéndose el adjetivo de “crónicos”, lo que sin duda debe estar poniendo en riesgo a la gran mayoría de desarrollar cualquier tipo de enfermedad, especialmente una que está ganado terreno: la fibromialgia, más una “condición previa” que no deja de ser preocupante y limitante como lo es la “fatiga crónica”. Ambos problemas comienzan por una sensación de cansancio profundo y dolor corporal que nos impiden sentirnos bien, en el día a día, y que merma la productividad individual.

Con la fibromialgia se da un desorden en la regulación del dolor, y éste, que es de origen músculo esquelético (excesiva sensibilidad en tejidos blandos), puede invadir todos los rincones del cuerpo; sumado a muchas otras manifestaciones como cefaleas, insomnio, parestesias (sensación de entumecimiento), ganglios inflamados, trastornos cognitivos, cansancio, fatiga, aburrimiento, irritabilidad, es decir, síntomas psiquiátricos y somáticos, sin necesidad que haya inflamación en los tejidos que los desencadene.

Fibromialgia

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En este tipo de pacientes existen 18 puntos sensibles al dolor en el cuerpo, por lo que para su diagnóstico debe palparse en al menos 11, por algo más de 3 meses. En cuanto a los resultados de las pruebas diagnósticas, de laboratorio e imágenes, aunque parezca imposible, son normales. Según el Dr. Isaac Mosquera, neurólogo, “habitualmente el paciente espera años para consultar y el diagnóstico llega después de haber visitado varios médicos. No hay una causa definida para la fibromialgia”.

Ante los múltiples síntomas inespecíficos la fibromialgia puede confundirse o coexistir con diversas patologías, como enfermedades reumáticas, afecciones musculares, endocrinopatías, neuropatías periféricas, etc.

¿Qué causa la Fibromialgia y la Fatiga Crónica?

Surgen a partir de cambios neurológicos y hormonales, en muchas ocasiones por problemas psicológicos. El Dr. Mosquera explica que “…un área del cerebro llamada Hipotálamo se hiperactiva provocando un efecto en cadena hacia la glándula Pituitaria y las Suprarrenales, las cuales estimularán negativamente el sistema nervioso, inmune, digestivo, circulatorio y músculo-esquelético”.  En síntesis, esta respuesta pone a todo el organismo en un estado de alerta, que conduce al sistema a un agotamiento general, desarrollándose la enfermedad.

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Siendo más específicos, “el Hipotálamo, situado en el centro del cerebro, controla prácticamente cada órgano del cuerpo, principalmente a través del Sistema Endocrino, siendo el encargado de mantener el equilibrio del organismo controlando: los niveles de energía, el ciclo del sueño, la función muscular, circulación y presión sanguínea, temperatura, estómago y las defensas en contra de las infecciones. De esta forma el cuerpo pasa de un estado de alerta en situaciones de conflicto, a volver al reposo cuando la crisis ha finalizado; o de combatir infecciones y luego recuperarnos. De igual forma, los niveles de energía pueden aumentar para enfrentar urgencias, y disminuir cuando nos preparamos para el descanso y el sueño. Acoto, esto es así si estamos sanos.

Por tanto, cuando nos encontramos bajo presión o en circunstancias difíciles como las venezolanas, si la persona está en constante padecimiento emocional, y no hace nada al respecto, porque ignora, niega o excusa las propias emociones, el delicado balance se pierde y conduce el organismo hacia un desequilibrio crónico que pudiera ser irreversible.

Entiéndase, bajo constante hiperactividad del Hipotálamo, la producción de hormonas falla y el resultado es un “Agotamiento Adrenal”. Los pacientes con fibromialgia tienen niveles anormales de diversos químicos en la sangre que contribuyen a la transmisión y amplificación de las señales de dolor desde y hacia el cerebro”. En ellos, las glándulas Suprarrenales fracasan al producir adecuadamente Cortisol y este a su vez suprime la efectividad del Sistema Inmune, por lo que el Hipotálamo asume que el organismo todavía está en más peligro, activándolo aún más, instaurándose un terrible círculo vicioso que generaliza y crónifica el problema.

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Raíz del problema…

Dicho lo anterior, la fibromialgia surge a partir de: una fatiga crónica, de acontecimientos muy estresantes o traumáticos sostenidos, como accidentes automovilísticos, lesiones o enfermedades recurrentes de mucha intensidad.

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Dado lo complicado de su diagnóstico, es importante que consiga a un médico que está familiarizado con este trastorno y su tratamiento, para que organice un equipo multidisciplinario para su abordaje.

Pero lo más importante para prevenir y atender tanto la fatiga crónica como la fibromialgia es bajar, a toda costa, los niveles de dolor e inflamación corporales derivadas de las situaciones extremas que vivimos emocionalmente, valiéndose de todo lo que el avance de la medicina tradicional y alternativa ha creado. En un próximo artículo les daré ideas sobre cómo mitigar las tensiones.

Esta columna se publicó originalmente en Caraota Digital 

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