Ya les he hablado sobre lo importante de mantener a raya los altos niveles estrés y las emociones limitantes, para con ello mitigar sus efectos nocivos sobre el organismo y su salud, ya sea física o mental.

Lo primero que debemos hacer para lograrlo es identificarlas, es decir, saber qué sentimos y a partir de qué circunstancias surgen, como paso inicial para poder echar mano de diversas herramientas terapéuticas tradicionales y de la medicina alternativa, con el propósito que la vorágine psíquica no nos arrope y enferme.

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Bajo constante hiperactividad del Hipotálamo, producto de un estrés profundo y sostenido, sea cual sea la causa, la producción de hormonas falla y el resultado es un “Agotamiento Adrenal”. Los pacientes con fibromialgia tienen niveles anormales de diversos químicos en la sangre que contribuyen a la transmisión y amplificación de las señales de dolor desde y hacia el cerebro. En ellos, las glándulas Suprarrenales fracasan al producir adecuadamente Cortisol y éste a su vez suprime la efectividad del Sistema Inmune, por lo que el Hipotálamo asume que el organismo todavía está en más peligro, activándolo aún más, instaurándose un terrible círculo vicioso que generaliza y cronifica el problema originado diversas enfermedades.

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Controlar el estrés

Manejar el estrés es un desafío para cualquiera, pero puede ser doblemente complicado para aquellos afectados por el Síndrome de Fatiga Crónica o Fibromialgia, sencillamente porque una enfermedad de carácter crónico añade nuevos estresores a los retos habituales de la vida diaria de una persona. Esos nuevos factores de estrés incluyen el malestar de los síntomas, aislamiento por no sentirse bien, presión económica por los gastos médicos, relaciones tensas con su entorno y la incertidumbre sobre el futuro.

Por otra parte, a menudo, nuestra forma de reaccionar ante un factor estresante, es tensar los músculos del cuerpo y la tensión muscular puede crear aún más dolor, restar energía y causar fatiga adicional. Otro círculo vicioso.

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Por ello una medida saludable e indispensable, ya sea para aliviar o prevenir cualquier patología es realizar cualquier actividad que nos resulte relajante. Las actividades físicamente relajantes contrarrestan tanto los aspectos físicos y los emocionales del estrés. Mediante la relajación podemos reducir tanto la tensión muscular, como la ansiedad. La relajación también es muy útil para controlar el dolor. Combinar el descanso con una herramienta de relajación o de meditación puede ser una manera súper efectiva para reducir el estrés.

Hacer algo divertido puede ser clave, por ejemplo, jugar con sus hijos o ver, por la noche, un programa de TV que les guste. Les puedo decir lo mismo de leer un buen libro o ver una buena película. La clave es encontrar ese “algo” en lo que se puedan quedar absortos. Si nos sumergimos, interrumpimos el círculo vicioso de la preocupación, nos distraemos ante nuestros síntomas y experimentaremos cierto placer relajante.

liberar el estrés

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Otro dato, es disfrutar de aquello que nos haga reír para liberarnos del pensamiento negativo y rumiante, ya que la risa promueve la producción de endorfinas y puede doblar el ritmo cardíaco durante dos a cinco minutos.

También y esto me funciona a mí, hacer ejercicios grupales o escuchando música. El ejercicio es un reductor natural del estrés, porque hace también que el cuerpo produzca endorfinas y otras sustancias orgánicas que resultan calmantes. Les aseguro, el movimiento puede derretir la preocupación.”

Otro dato es compartir con amigos que gocen de un buen balance emocional pues hablar con alguien en quien confiamos proporciona consuelo y sentirnos conectados sirve para disipar las preocupaciones.

Escribir puede ser útil como reductor de estrés. Por ejemplo, escribir lo que nos preocupa permite descargar la frustración y disminuir la preocupación. Registrar las cosas que más nos estresan en un diario, puede facilitarnos el reconocer nuestras debilidades, para fortalecernos ante ellas. Si eres consciente de tus estándares y los cambias, reducirás el estrés.

A mí en lo personal, también me ayudado para bajarle a mi ansiedad cotidiana el aprender a delegar y a pedir ayuda. Tener a nuestro lado personas que nos comprendan y respeten es un bálsamo para el alma, agregaría que es un TESORO.

A propósito de la interacción social como estresor, las interacciones con personas tóxicas, muchas veces son causa de estrés incapacitante. Entonces ni lo piense y limite el contacto con dichos seres.

Analícense y revisen si son particularmente sensibles a las luces, los ruidos, gran cantidad de gente, o si experimentan otro tipo de sobrecarga sensorial, para evitar las situaciones que lo expongan. Conocer y aprobar nuestros límites nos ayudará a manejar aquello que seguramente con el tiempo nos enfermará, si nos dosificamos, esta palabra es clave.

Si se estresan en demasía, comparándose con su entorno, traten de establecer y respetar programas y rutinas, aunque en la actualidad eso sea una tarea titánica. Enfóquense en ahorrar energías porque estas son limitadas para usarlas en sanar.

Las actividades programadas basadas en prioridades, descansar regularmente, agendar las actividades durante “las mejores horas del día” y seguir dentro de sus límites conocidos, todo eso les ayudará a controlar el estrés.

Esta columna fue originalmente publicada en Caraota Digital