Jorge Bucay, psicodramaturgo, terapeuta gestáltico y escritor argentino, considera que el trabajo al crecimiento sería mejor y se disfrutaría más si lo hiciéramos en compañía de un amigo de ruta; que nos acompañe en la difícil tarea de llegar lejos, en las distintas circunstancias que se puedan presentar.

En entrevista para A tu Salud, Bucay nos contó, para ejemplificar el proceso evolutivo del ser humano, que “un amigo alpinista conoció algunas montañas en el mundo que son tan empinadas que no las pudo escalar solo, porque necesitaba que otro subiera e hiciera base arriba para que después lo sobrepasaran”.

Ese amigo, en la búsqueda de plenitud para dar sentido a su vida, formuló una lista de cosas que lo hizo empezar a comprometerse con él mismo; porque todo comienza con el propósito de trabajar sobre uno mismo, para alcanzar la sabiduría y correr algunos riesgos, que de alguna forma nos hacen crecer y buscar nuestra propia alternativa de vida.

Lea también: Jorge Bucay nos enseña tres impedimentos para disfrutar la vida (+vídeo)

buscar el amor

Foto referencial

Cómo abrirnos al amor

Respecto al proceso de abrirse al amor, Bucay señaló que “el amor y la felicidad se encuentran relacionados con el sentido de las personas a ser felices, en pareja. La coexistencia de la felicidad en el ser humano, significa abrir tu corazón para que fluya tu esencia, a que se haga indispensable para vincularla con la felicidad de nosotros mismos”, acotó.

dependencia de la pareja

Foto referencial

Cómo aprender a no depender 

El también especialista en psicodrama, expresó que para no depender, “hay que aprender a no depender, porque lo único que se necesita es tomar la decisión de soltar los apegos por los demás. ¡Anímate y suelta el pasado! Confía en ti”.

Lea también: ¡Mantén viva la chispa del amor!

Recomendaciones para la vida

Jorge Bucay recomienda a quienes estén buscando fórmulas de vida, lo siguiente:

– Encontrar el camino.

– Desconfiar de quienes den pautas.

– Encontrar el sentido de las cosas que nos sirvan para vivir a plenitud.

– Aceptar que no hay fórmulas; sólo encontrarnos a nosotros mismos.

Foto referencial

Finalmente, el llamado “Médico del Alma” nos regaló la siguiente reflexión: “Un día, un músico que estaba estudiando, enojado porque nunca podía componer una buena sinfonía, le dijo a su maestro que debía ser una especie de tonto porque no podía componer. ¿Cómo tonto? Todavía eres muy joven; y entonces el músico estudiante le dijo a su profesor ¿Cómo joven? Mozart compuso la primera sinfonía cuando tenía 8 años. Yo tengo 35 años y aún no he podido componer ni una, ¿Cómo hizo Mozart? Y el maestro le respondió: no preguntó”.