Como parte de las técnicas modernas y avances tecnológicos aplicados a la medicina, la cirugía mínimamente invasiva representa una oportunidad inmejorable para optimizar los resultados de una exploración diagnóstica o tratamiento que pueda aplicarse a cualquier enfermedad  atendible con alguno de los procedimientos quirúrgicos asociados.

Los procedimientos asociados a la cirugía mínimamente invasiva pueden ser aplicados en una gran variedad de especialidades médicas, la ginecológica una de ellas.

En ginecología, las patologías o enfermedades intrauterinas pueden ser manejadas por vía endoscópica aprovechando los orificios naturales del cuerpo humano como la vagina o el ombligo.

cirugía mínimamente invasiva

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“Uno aborda el órgano por una vía natural que es la vagina, como en el caso de la histeroscopia que es la visualización del útero mediante instrumentos ópticos”, explica Pedro Martínez Poyer, ginecólogo obstetra del Hospital de Clínicas Caracas, con especialización en cirugía mínimamente invasiva, laparoscópica, ultrasonografía y robótica.

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“Con la laparoscopia se aprovechan también las aberturas naturales, comenzando por el ombligo que es una cicatriz natural que todos tenemos. Entonces, por el ombligo uno introduce instrumentos ópticos para hacer un diagnóstico de cualquier enfermedad importante, y a través de ese orificio, más otros adicionales o accesorios, uno puede completar una cirugía sin necesidad de abrir toda la cavidad”, describe ampliamente.

De hecho, “la abertura más grande que se tiene con una laparoscopia es de 1 centímetro mientras que la que se hace con cirugía robótica es de 8 milímetros, incluso menos”.

Diferencia con los métodos tradicionales

El especialista señala que la diferencia esencial entre ambos tipos de abordajes es que la cirugía mínimamente invasiva ejecuta un procedimiento procurando que haya la menor lesión posible en la persona para solucionar su problema de salud. Otra es la optimización del tiempo de recuperación del paciente.

“Con la cirugía tradicional se hacía el tratamiento pero la paciente estaba una semana hospitalizada, después alrededor de tres meses incapacitada para trabajar regularmente, con dolores, con trastornos para la micción y la evacuación, trastornos digestivos por el uso de medicamentos ya sea analgésicos, antiinflamatorios o antibióticos, porque las heridas eran mucho más grandes y había que cubrir cualquier complicación con esas heridas”, recuerda Martínez Poyer.

Pedro Martínez Poyer

Pedro Martínez Poyer. Foto cortesía

“Se logra lo mismo pero con resultados mucho mejores desde el punto de vista de la recuperación del paciente”, enfatiza, a la par de resaltar que el porcentaje de complicaciones con las actuales técnicas modernas es mínimo.

“Con las cirugías ginecológicas tradicionales es alrededor del 18 al 20 por ciento. En cambio con la cirugía mínimamente invasiva está a lo sumo en 5 por ciento”, afirma.

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Todas las consecuencias son positivas

El galeno especialista en cirugía mínimamente invasiva, laparoscópica y robótica especifica que con estas pequeñas incisiones…

El paciente tiene una recuperación más rápida.

Siente menos dolor.

Tiene resultados estéticos más satisfactorios.

El paciente se reincorpora a su actividad cotidiana y laboral mucho más rápido.

Hay menor incidencia de complicaciones dolorosas, por lo cual hay menor uso de analgésicos en los postoperatorios.

Hay menor complicación de sangrado, porque se tiene una óptima visualización de los vasos sanguíneos, así se pueden hacer cauterizaciones de los mismos, o evadirlos durante el acto quirúrgico, y por tanto minimizar el riesgo de sangrado y el riesgo de transfusiones.

Al ser mínimamente invasiva los pacientes se sienten muy bien a las 6 horas de haber sido operados.

La mayoría son cirugías ambulatorias que conllevan a que  el paciente vuelva a casa en 8 horas sin ninguna complicación.

cirugía mínimamente invasiva

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Las enfermedades ginecológicas con cirugía mínimamente invasiva

Pedro Martínez Poyer, quien forma parte de la junta directiva de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela, reitera que todas las enfermedades pueden ser tratadas con cirugía mínimamente invasiva, pero son ideales aquellas donde es mucho más complicado el abordaje. Y en ginecología no son pocas.

“Por ejemplo, tenemos una enfermedad en ginecología que es la endometriosis pélvica, que es la presencia del tejido endometrial fuera del útero; puede estar en la cavidad pélvica, en el ovario o en el intestino”, explica.

El tejido endometrial es el que se cae durante la menstruación.

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“En este caso es necesario una visualización óptima de los tejidos para hacer una resección de esas lesiones. Y la cirugía mínimamente invasiva, por ser endoscópica y poder tener la posibilidad de magnificar las imágenes, está mucho más indicada. Pero pueden realizarse en todas las patologías”, reitera el ginecólogo y obstetra.

Comenta que la patología más frecuente, operada desde el punto de vista mínimamente invasivo, es la histerectomía, “ya sea por enfermedad benigna, que son los fibromas, o por enfermedad maligna”.

Para ilustrar de manera contundente dice que “es increíble cómo una paciente que tiene, por ejemplo, un cáncer, de cuello uterino, o de útero, o de endometrio, con una cirugía mínimamente invasiva se hace en un solo momento el tratamiento completo de recepción o extracción del útero, trompas, ovarios y recepción de los ganglios linfáticos periféricos a la lesión, y al otro día se puede ir para su casa. Al contrario, tradicionalmente las pacientes pasaban hasta cinco días hospitalizadas”.

Mujeres embarazadas también

La cirugía mínimamente invasiva también puede ser decidida para tratar ciertas enfermedades que se presentan en las mujeres embarazadas.

“Por ejemplo, cualquier mujer que tiene en los primeros cuatro o cinco meses de embarazo un tumor de ovario, puede ser operada por vía laparoscópica sin afectar al feto”, refiere el experto en ginecología y obstetricia.

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Amplía y explica que hay patologías en las que la mejor decisión es aplicar la técnica de cirugía laparoscópica para mantener al feto intrauterino, como por ejemplo el caso de la incompetencia cervical.

“En este caso el cuello uterino se abre antes de que el feto esté a término y se pierde el producto de la concepción, eso sucede porque se dilata el cuello uterino y se expulsa el feto. Pero hay un procedimiento laparoscópico, y más recientemente robótico, en el que se coloca una malla alrededor del cuello uterino para mantenerlo cerrado y evitar que ocurra este evento durante el embarazo”.

Aclara que el bebé seguirá siendo controlado desde el punto de vista obstétrico y no necesitará ningún tratamiento. Si no fuese así, entraría en acción otra especialidad que es la cirugía fetal.