Aunque lamentablemente muchos venezolanos en los últimos tiempos han bajado de peso involuntariamente por la crisis y esta merma en kilogramos seguramente se ha dado de una manera nada saludable, es decir, con el alto costo que significa el perder masa magra (muscular) y colágeno, aumentado el tejido graso; todavía existen muchos que por razones de salud, están tratando de bajar de peso y no lo logran, ya sea por razones médicas o por los niveles de ansiedad que manejan que le lleva a comer compulsivamente y mal.

Ahora bien, precisamente la gran preocupación de aquellos que desean bajar de peso es “cómo controlar la ansiedad”, cómo distraer nuestra mente para frenar ese impulso de comernos lo que se nos pase por delante, que por lo general no es nada saludable. Cómo hacer para rechazar a aquellos que nos tientan ofreciéndonos, como si se tratara de la mejor demostración de gentileza o generosidad, cualquier delicia que no pueden comerse solos porque quizás el compartir les hace expiar la culpa.

comer por ansiedad

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Bueno señores, yo todavía estoy probando y todos los días hago mi mejor esfuerzo para obviar la tentación y bajar la ansiedad, pero a pesar de que no siempre logro, les voy a tratar de compartir algunos truquitos que estoy segura no son los mejores, pero a mí me funcionan. Ahora bien, como siempre les aconsejo, cuando se trata de cuidarnos los más prudente es consultar a un médico y en este caso debe ser un nutricionista o nutriólogo.

Lo primero, es hacer más de tres comidas al día, y aunque muchos alimentos están escasos y muy caros, no estoy haciendo referencia a “grandes comidas”, solo a distribuir su ingesta diaria en porciones más pequeñas y frecuentes. Es decir, las tres principales menos abundantes a las cuales sumará dos meriendas, no dejando transcurrir más de tres horas entre el desayuno, el almuerzo y la cena, más dichas meriendas. Tomen un vaso lleno de agua antes de cada una de estas comidas. ¿El propósito? Que en cierta manera se reduzca la capacidad del estómago de recibir alimentos.

Si su ansiedad por la comida no se satisface con pequeñas porciones, traten de distraerse o pensar en otra cosa, realizando las actividades pendientes o llamando a una amiga o amigo para entretener la mente.

Si están en casa, lean o vean una película, “noticias” (quitan el apetito) o comiencen a ver fotos de gente con obesidad o de enfermos hospitalizados e imagínense que son ustedes los afectados por no controlar su apetito real o derivado de los nervios. Es ese tipo de fotos, las que precisamente coloco de protector de pantalla en las épocas, como esta, en las cuales la batalla se me hace muy dura, es decir, cuando los nervios, la escasez y el trabajo son irregulares impulsándome a comer desaforadamente.

mujer comiendo

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Traten de tener en la cartera o en el maletín de trabajo (caballeros), meriendas saludables, como por ejemplo, frutas y vegetales (mandarinas, fresas, piña, zanahorias, brócoli crujiente con un aderezo bajo en calorías, tomates, célery, pimientos y pepinos) picados y empacados en bolsas ciploc o envases de plástico pequeños y herméticos. Otras opciones son la granola, el yogur, maní, almendras o frutos secos (un puño) en bolsitas separadas para que duren toda la semana. Lleven ensalada de atún, la porción ideal es media taza o un huevo sancochado.

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Y si no pudimos llevar con nosotros nada de casa, vayan a una panadería o un supermercado y compren jamón de pavo, un par de lonjas de queso bajo en grasa y enróllelos como si se tratara de un bocadillo. Otra alternativa pudiera ser, una porción de humus con pan pita o de granos variados, pues son una excelente merienda que le mantendrá lleno hasta la próxima comida. Recuerden que pero la mejor manera de cumplir con su dieta es siempre llevar consigo sus meriendas.

Por último, amigos, es clave controlar las porciones para obtener buenos resultados, de lo contrario el esfuerzo de preparar y programar sus meriendas semanales será en vano, porque los alimentos sanos ingeridos en exceso también engordan. Un dato adicional, es tener presente el comer la mayor parte de los carbohidratos por la mañana o a primera hora de la tarde y evitar las meriendas altas en los mismos por la noche. Pero, tengan muy claro que si almuerzan o cenan en la calle, no deben beber más de una copa de cualquier licor, para que su apetito no se desinhiba.

Esta columna fue originalmente publicada en Caraota Digital