Un niño obeso no es totalmente feliz, aunque lo parezca. La obesidad les impone limitaciones físicas a la hora de realizar actividades que impliquen movimiento; y además, los hace blanco fácil del bullying, en cualquier ambiente que se desenvuelvan, incluso el familiar.

Médicamente, la obesidad infantil es causante de hiperdislipidemia, tensión arterial elevada, problemas cardíacos y renales, poco comunes en niños con un peso adecuado. También, puede provocar resistencia a la insulina y diabetes, según explica el médico pediatra y endocrinólogo, Eduardo Carrillo.

En definitiva, el sobrepeso y la obesidad favorecen en los niños la aparición de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, e incluso, cáncer durante la adultez.

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Por otro lado, tanto los niños como los adolescentes obesos padecen comúnmente de baja autoestima y son hasta cuatro veces más propensos a padecer episodios de depresión severa. Así lo reveló un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad Libre de Ámsterdam.

En cuanto al origen de la enfermedad, un montón de estudios han hallado componentes que pueden causar obesidad en el embarazo. Los más insólitos señalan cosas insólitas como consumir edulcorantes y pescado, o beber de botellas de plástico.

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Más lógica resulta la conclusión del Dr. Richard White, médico adscrito al departamento de Medicina Interna Comunitaria de Mayo Clinic (Jacksonville, Estados Unidos), quien ha realizado diversos estudios sobre el tema. Según White, aumentar excesivamente de peso durante el embarazo o tener sobrepeso antes de concebir, son factores que aumentan la probabilidad de tener un bebé obeso.

Ahora bien, aun cuando hay realmente un componente genético en la obesidad, es vital tener en cuenta que su desarrollo se potencia con un estilo de vida poco saludable. Aquí es donde los padres pueden y deben tener mayor control, pues esta enfermedad crónica con visos de epidemia, puede prevenirse y controlarse desde temprana edad con una alimentación adecuada y algo de actividad física. No olvidemos que un niño obeso tiene un 80% de probabilidades de ser un adulto obeso.

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