En esta oportunidad solo les voy a hablar de lo importante que es salir adelante emocionalmente hablando, blindando nuestra FE en ese ser superior, que siempre dispone que todo suceda de la manera más conveniente para hacernos mejores. Debemos hoy más que nunca FORTALECER nuestro espíritu, creyendo y convenciéndonos que tanto lo malo, como lo bueno es pasajero. ¿Cuándo ha sido diferente? Revise su vida … Siempre terminamos entendiendo que todo sucede para “mejor”… ¿Cierto?. Increíble pero es así, por más dura que haya sido la tormenta.

Venezuela vive, sin duda, la peor crisis de su historia contemporánea. Las noticias, los crímenes, las cifras lo reflejan y los venezolanos en su dinámica diaria lo constatamos, “no hay nada”, razón por la cual es lógico que la mayoría nos sintamos desesperados y desesperanzados.

Todos pedimos a gritos que nuestra pesadilla acabe rápido pero lamentablemente los procesos sociales y políticos son demasiado complejos como para que cambien abruptamente, y no sabemos si muchos de nosotros estamos dispuestos a transitar unos cuantos kilómetros y así esperar, para ver luz al final del túnel. Tristemente, son demasiados los venezolanos que se han ido en los últimos años y que se irán a partir de esta semana.

La Esperanza

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Para aquellos que como yo, no tienen plan A, B, C ni D, es bueno concientizar que nuestra crisis puede durar más de lo que queremos, por lo que es imperante e impostergable tener un corazón físico y emocionalmente fuerte para soportar lo duro del entorno y agradecer los milagros, es decir, poder visualizarlos y así gozarlos minuto a minuto, cuando se sucedan, por pequeños que estos sean.

No vale la pena rumiar, una y otra vez, y lamentarnos por qué nos tocó vivir esta desgracia, al menos que sea para determinar el cómo no cometer los mismos errores o para entender que estamos llamados a construir el país que queremos y nos merecemos.

Por tanto, piensen qué deben hacer y sobre cómo pueden influir positivamente en quienes les rodean. Muchos países, incluidos varios de América Latina, han atravesado coyunturas similares y actualmente son sociedades prósperas con modelos que generan bienestar social. Por tanto, “es la hora de ser ciudadanos y no víctimas”.

Entonces, qué esperan para hacer gala de ese espíritu aguerrido que tanto necesita Venezuela para salir adelante. Dicho espíritu se logra de diversas maneras, a través de la práctica de una religión, de herramientas de autoayuda, de grupos de apoyo con vecinos, familiares o amigos, de la mano de especialistas, etc.. Pero también es necesario internalizar, que la lucha que damos todos los días para construir un mejor país, implica visualizar una patria inclusiva de todos y para todos, que además no es un proceso fácil porque demanda de nosotros resistencia, paciencia y tolerancia.

Esperanza

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Dé aliento a sus semejantes, desdeñe los lamentos y las quejas. Siembre esperanza en la medida de lo posible. Una vez que, en lo personal, estamos convencidos que Venezuela puede superar esto, como lo han hecho otros países, podemos empezar a generar y multiplicar esa energía en nuestro entorno. Y vaya que hace mucha falta.

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Entiendan que lo peor que nos puede pasar es entrar en el círculo vicioso de la desesperanza o creer que es posible una “salida fácil” o abrupta. Casi siempre, este tipo de “soluciones” ofrecen resultados de corto plazo que se vuelven inviables en el largo y mediano plazo, agravando aún más los escenarios cualesquiera que estos sean.

Hay que descartar las bajas pasiones, 18 años nos han demostrado con creces que el odio y la rabia son fuerzas de cambio pero, hacia lo negativo. Mi humilde petición, es que desechemos, de una vez por todas, el odio, la venganza y la rabia. La justicia divina y terrenal, esta última cuando haya el balance, tienen múltiples instrumentos para ayudarnos a saldar cuentas y construir una sociedad reconciliada y unida. Lo importante es que analicemos los hechos para evitar tropezarnos en el futuro con la misma piedra.

Las próximas semanas serán ciertamente complicadas y decisivas. La crisis política-institucional que vivimos va a profundizarse y por ende, la crisis económica y social. Tomemos previsiones, pero por sobre todo, no descuidemos nuestro espíritu. Necesitamos venezolanos sanos física y mentalmente para reconstruir a Venezuela desde las ruinas. Es una oportunidad única para definitivamente alcanzar el país que todos soñamos y Dios está haciendo lo propio para que así sea, estoy segura.

Esta columna fue originalmente publicada en Caraota Digital