No sólo las heridas de la conmoción que dejan las guerras son difíciles de sanar,
las heridas en el cuerpo producto de la exposición a armas,
también pueden ser huellas imborrables
Juymar García

En las conmociones, los estados de ansiedad, la frustración ante la injusticia, la impotencia, la ira y la depresión pueden ser generalizados en la población. Cuando estamos frente a hechos que generan altos niveles de adrenalina, estamos exponiendo constantemente a nuestro cuerpo a respuestas químicas en nuestra sangre y de ese tema hemos conversado en columnas pasadas.

En esos momentos de confusión donde las fuerzas del orden participan, generalmente tratan de dispersar a grandes grupos de personas usando armas de fuego “no letales”, aunque se ha comprobado que disparadas al cuerpo o “quemarropa” pueden bien causar la muerte.

Hemos visto como mujeres, hombres y jóvenes han sido afectados por los gases lacrimógenos también, que causan desequilibrios en las vías respiratorias superiores y hasta alergias muy fuertes por su alto contenido de pimienta, pero con mucha preocupación también hemos podido constatar que mucha de la población venezolana quedará marcada para toda la vida por haber recibido descargas de perdigones, que por lo general son muchas en un solo disparo.

perdigones de acero

Perdigones de acero. Foto referencial

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Perdigones de acero

Los perdigones pueden penetrar el cuerpo de una persona

Las heridas por perdigones tienen la capacidad de que, si el tiro es en un órgano vital, podría costarle la vida a un ser humano. Si el impacto es en la sien, el corazón, la yugular, por ejemplo. Si es en cualquier otra parte como en piernas o glúteos. Un perdigón, puede quedarse alojado en la piel de una persona para toda la vida.

Las infecciones son el mayor riesgo al recibir perdigonazos

Las infecciones son la principal razón de que las heridas por perdigón resulten en cicatrices que no se puedan disimular, pero gracias a la tecnología, muchas son las cicatrices que no son del alma que los expertos han logrado eliminar tal como lo hacen con los tatuajes que ya no nos gustan, y es que a pesar de ser tan honorificas en el mundo las heridas de guerra, en la vida real, no representan un orgullo cuando de lucir el cuerpo se trata.

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Hablemos primero de los cuidados antes de la huella

El principal riesgo al recibir uno o varios impactos de perdigón es la infección, ya que se trata de una herida que se forma en un ambiente contaminado y está en contacto con objetos que pueden ensuciar la lesión, como ropa o sudor, además de ser los balines sumamente contaminantes.

En segundo lugar, están las cicatrices que deja el impacto, que pueden variar dependiendo de la distancia recorrida por el proyectil antes de penetrar en algún tejido. Mientras más cerca está la persona desde el punto de disparo, la herida será más profunda y tardará más tiempo en sanarse.

perdigones

Foto referencial

“Todo impacto por perdigón genera una herida penetrante que va a generar una cicatriz de por vida”, explican los expertos consultados.

La cirugía plástica antes era la mejor opción y si se quiere la única, en estos casos una vez que el proyectil fue extraído y la lesión completamente curada.

Los tejidos blandos son los más propensos a ser perjudicados por perdigonazos. Esto es piel, músculos y lípidos (grasas), según afirma la Sociedad Venezolana de Medicina Interna.

Lo peor que puede ocurrir, a juicio de Torrealba, es un impacto en el rostro, ya que el riesgo es mucho mayor en caso de una infección y hay altas posibilidades de que el perdigón penetre el ojo.

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Daños en piel por perdigones pueden tardar meses en curar
En vista de las decenas de heridos por perdigones que han llegado a las emergencias de clínicas y hospitales de Venezuela, los médicos han informado que estas heridas, lejos de curarse en poco tiempo, pueden tardar meses en cerrar por completo.

Borrando los malos recuerdos

Gracias a la ciencia, a la tecnología y a las manos de los especialistas hoy la medicina de avanzada puede ayudar a que esas marcas que han dejado las heridas puedan ser borradas, tal como menciono más arriba, la misma técnica que se utilizar para borrar tatuajes que ya no queremos en nuestro cuerpo puede ayudar -considerablemente- a desaparecer como magia una herida causada por perdigón.

Ahora existen muchas técnicas modernas que pueden cambiar el largo, ancho o la dirección de las cicatrices y hasta mejorar su profundidad o altura de aquellas que sean muy prominentes, y más en alguna zona muy visible para todo el mundo como, por ejemplo, el rostro.

Algunos de los tratamientos novedosos para disminuir las cicatrices son: Dermoabrasión, Micro abrasión y Láser.

Pero también existen recomendaciones no médicas que pueden ayudar a que estas cicatrices vayan perdiendo notoriedad. En ocasiones, si la cicatriz es pequeña o está en una zona que no nos incomoda tanto como para acudir a una cirugía reconstructiva, o tratamiento laser sepa que existen otro tipo de opciones que no son tan radicales, e igualmente efectivas.

La rosa mosqueta: Es por excelencia, un producto que todo el mundo conoce. Ofrece componentes naturales de lo más efectivos para lograr que las cicatrices (especialmente las más recientes) mejoren tanto internamente, como externamente.

Existen productos de venta en algunas farmacias como el Trofolastin, que son unas banditas que además de proteger nuestras cicatrices contra el sol, nos ayudan a cerrar y cicatrizar de una forma mucho más rápida. Además, en los primeros días son muy adecuadas, pues ayudan a camuflar la estética impactante de una cicatriz reciente.

reductor de cicatrices

Reductor de cicatrices. Foto referencial

Feliz semana para todos.

Juymar García