“Tú eres el creador de tu vida y de tus circunstancias”. Esa sentencia que muchos tomarán únicamente como un pensamiento bonito otros saben muy bien la verdad que encierra: dentro de uno reside la fuerza energética para crear realidades y modificarlas o terminar con ellas. La salud es una prueba evidente de eso y la autosanación la manera cómo confirmarlo.

 

La autosanación, o el don de sanar nuestra alma y con ello nuestro cuerpo, es un poder que tenemos todos. No se trata de un concepto mágico-religioso, nada de eso. Muy al contrario, tiene que ver con ciencia pura, con leyes de la Física, Química, Biología que rigen la materia, es decir, nuestro cuerpo. Pero también depende de algo que es tan intangible como real, verificable y decisivo: la energía. Y esta energía proviene del ser interior, de eso que se mencionó al comenzar: “alma”.

Desde sus orígenes la medicina occidental -que es a la que nosotros estamos acostumbrados- se enfocó en el estudio de las enfermedades, de los síntomas y signos patológicos, de los agentes o lo que origina esas enfermedades y de un manejo farmacológico o quirúrgico. En cambio, la medicina oriental no se centra en la enfermedad sino en el ser y cómo mantener dentro de sí un flujo de energía adecuado. Para ellos la enfermedad es un desequilibrio de la energía interior.

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Dayyorsem Canelon. Foto cortesía

“La enfermedad es simplemente un reflejo de lo que está ocurriendo dentro de ti”, señala Dayyorsem Canelón (@dayknelonb), médico cirujano de la Universidad de Los Andes (ULA), terapeuta cuántico, profesional de Reiki Unitario, estudiante de medicina tradicional china de la escuela Neijing, en Mérida.

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“Es una oportunidad que te está dando tu cuerpo para que hagas las paces contigo mismo, es como un llamado de alerta. Para que te enfermes tuvo que haber habido un daño en tu ser interior”, agregó.

Visto desde la medicina oriental “tú te enfermas porque tú decides enfermarte. Y eso lo haces para hallar una respuesta, un por qué, que está dentro de ti. Por eso ellos ven la enfermedad como un don, un regalo, como una oportunidad para que asumas los cambios que debes tomar, aprendas y continúes. No te limitas, al contrario, es la oportunidad de expandir tu ser interior”, explica luego.

Enfoques, creencias, posturas: el eterno choque

Muchos científicos, biólogos, físicos y hasta médicos decidieron tomar en cuenta la parte energética del individuo tras asumir su existencia e importancia al definir el estado físico y espiritual de la persona.

“La energía es exactamente el punto unificador entre la ciencia y la espiritualidad. Todo científico maneja el término energía desde el punto de vista de algo que no puedo tocar pero sé que existe”, resalta la médico.

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Recuerda que para el cerebro de un físico un quantum es la mínima cantidad de energía existente, de ahí se deriva la teoría de la física quántica. Y es que efectivamente el Universo se rige por leyes de energía, así como al mismo tiempo alguien que habla de espiritualidad afirma que la energía la obtiene de un ‘ser superior’.

“Actualmente los dos universos que son la ciencia y la espiritualidad están encontrando un punto medio que es ‘hay que estar en equilibrio con tu ‘ser superior’ para que en la Tierra todo fluya en perfecto equilibrio’”, dice.

Como admite que siempre está latente el cuestionamiento propio del enfoque de la medicina occidental, de su crítica a lo que no puede ser verificable, cuantificable, en un laboratorio, la médico de la ULA recuerda a un colega de origen indio, el doctor Deepak Chopra, quien también estudió medicina occidental pero en Estados Unidos.

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Recuerda que Chopra señala en uno de sus muchos libros que “para promover la respuesta de salud debe ir más allá de los niveles más densos del cuerpo, células, tejidos, órganos y sistemas y llegar al cruce de caminos entre materia y mente, el punto donde la conciencia comienza a tener efecto”.

“Eso quiere decir que tú por más científico que seas no puedes dejar a un lado que existe una parte espiritual, algo que obligatoriamente tienes que tomar en cuenta”, sintetiza la también galeno.

Para quienes pudieran preguntar “¿si los ateos no creen en ningún dios, o ‘poder superior’, no se pueden autosanar?”, Canelón aclara que para la autosanación lo relevante no es la religión sino creer en sí mismo. “Al creer en ti tienes el poder en tus manos, independientemente de si practicas algún tipo de religión”.

Menciona que creyentes y ateos igualmente tienen su punto en común: la persona que “entra” en una enfermedad no es la misma que “sale”, porque ese proceso que vivirá siempre deja una enseñanza.

Ahora bien, aclara que hay tres tipos de personas: las que cumplieron con ese paso victorioso por la enfermedad y tuvieron el aprendizaje; las personas que actualmente están en una enfermedad y todavía no logran encontrar el por qué o el para qué, y las que están totalmente negadas a cualquier tipo de ayuda holística, espiritual, y más bien están acostumbradas únicamente a los tratamientos farmacológicos, pudiendo llegar a ser adictas al quirófano. “Eso se debe respetar porque ellas también tienen su proceso de aprendizaje”, sentencia.

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El ¿por qué a mí?

Esta terapeuta holística, graduada de médico cirujano en la ULA cita el libro “Todo está bien” de Louise Hay, como una muy buena aproximación para encontrar la respuesta a la pregunta “¿Por qué a mí?”. Ahí encontramos esta afirmación: “en alianza con el Universo paso por conflictos emocionales en búsqueda de una situación pacífica. Escuchando mi intuición, sintonizo con la sabiduría de mi poder superior y con la armonía del amor infinito del cielo”.

“Es simplemente tomar el compromiso propio de decirse ‘asumo la situación por la que paso, pero también tengo el valor para sanar. Y lo hago tomando el poder que me sustenta”, complementa por su lado Canelón.

Dayyorsem Canelon

Dayyorsem Canelon. Foto cortesía

 

Por eso reflexiona “nadie que ha llegado al punto de tranquilidad es porque no ha pasado nunca por una tormenta previa”.

 

Sobre una de las miles pruebas que existen en el planeta, cita la de Joyce Whiteley Hawkes, bióloga con maestría en Física que a raíz de un evento personal traumático reorientó el enfoque de su vida y de lo que asume como autosanación. De ella recomienda leer el libro “La curación  a nivel celular”.

Autosanación, energía y atracción

La autosanación está muy ligada a la autoestima que la persona se tenga: “si yo me cuido, me amo, me valoro voy a buscar alimentarme bien, disfrutar los alimentos, descansar, hidratar mi piel, manejar pensamientos armónicos, vivir una vida calmada, hacer actividades físicas. En resumen, mantenerme en armonía”.

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No se trata de evasión de la realidad, sino de aceptación de lo que está sucediendo, y decisión de qué hacer para solucionarlo, trascenderlo. En ese proceso es que se da la evolución, la autosanación y finalmente la armonía de la energía interior.

Todo tiene que ver también con el pensamiento porque este va de la mano de la emoción.

“Si piensas con rabia tus neurotransmisores, tus neuropéptidos sienten esa rabia y eso lo mandan a tus células, a tus órganos, y así tu cuerpo ‘habla’ de tu rabia: tu aliento cambia, tu sudor, piel, cabello cambian. Si pasas mucho tiempo vibrando con esa energía por más que digas que estás tranquilo lo que estás emanando es rabia”, dice.

Al contrario, si tú ves la vida totalmente distinta “tu cuerpo, tus células comienzan a sonreír”.

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Así como lo establece la ley de la atracción -ampliamente explicada en el documental “El Secreto”, menciona que vivimos en un mundo que está enmarcado en vibraciones energéticas. Eso hace que energías similares se atraigan y las diferentes se opongan.

“Personas positivas, alegres y optimistas atraen personas positivas, alegres y optimistas y situaciones optimistas. En el caso contrario, si eres una persona negativa, pesimista, todo tu entorno va a ser igual porque esa es la energía que estás emanando y atrayendo”, afirma la terapeuta cuántico.

Hoʻoponopono: sanación a través de cuatro palabras

Hay muchas técnicas de autosanación que pueden practicarse de manera individual o asistida, incluso muchas de ellas se pueden hallar en la Internet para acompañar una sesión en casa. Se cuentan desde las meditaciones, afirmaciones, visualizaciones, Reiki, Yoga, hasta la aromaterapia, sonoterapia, cromoterapia.

Pero hay una que revisaremos con detalle.

La técnica Hoʻoponopono halla su origen en Hawai. En la síntesis muy sencilla del significado de cada vocablo indígena que compone su nombre, la palabra Ho’oponopono significa “enmendar”, “corregir un error”.

El Ho’oponopono centra su aplicación terapéutica en creencias muy antiguas que afirman que los problemas del ser se solucionan con la base de la reconciliación y el perdón con el todo, a través del pronunciamiento de cuatro palabras: Lo Siento, Perdón, Te Amo, Gracias.

Así, la autosanación, la paz y el equilibrio del ser se logran a través de la limpieza mental y física que haga la persona, de la mano de un proceso de reconciliación y perdón.

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“La vibración que se emite al pronunciar ‘Lo Siento’ devuelve la sensibilidad a la piel que es el órgano más extenso, al conectarnos con la Unidad para sentir la energía de los demás. El sonido ‘Perdón’ hace eco en el páncreas, en el colon, desatando lazos, es decir, historias del pasado; esto es porque el páncreas y el colon absorben los miedos, algo que no maneja la medicina occidental. Al pronunciar la palabra ‘Gracias’ todas las células del cuerpo ‘sonríen’ haciendo vibrar venas y arterias, convirtiendo la sangre en ‘luz’ por ese acto de amor desprendido. Y ‘Te Amo’ es el sonido más sanador del Universo; su energía viaja por todo el cuerpo, haciendo que millones de células ‘sonrientes’ le den alimento de amor a las células ‘tristes’ del sistema inmune”, explica Dayyorsem Canelón, la médico cirujano también estudiante de medicina  tradicional china.

“Sea cual sea la circunstancia por la que estás atravesando, si tú pronuncias estas palabras con profunda conciencia de ti mismo y de lo que vives, cambias. Sin ponerte a pensar en ‘el por qué’ se producen cambios: en cómo eres visto por los demás, en cómo la situación se desenlaza. ¿Por qué?, porque la palabra tiene poder”, afirma.

No en balde el doctor que lo ha difundido más ampliamente Ihaleakalá Hew Len escribió: “si quieres resolver un problema, no importa qué tipo de problema, trabaja en ti mismo”.

Agradecimiento:

Dayyorsem Canelón, médico cirujano de la Universidad de Los Andes (ULA), terapeuta cuántico, profesional de Reiki Unitario, estudiante de medicina tradicional china, escuela Neijing, Mérida.

dayknelonb@gmail.com / Twitter: @dayknelonb / Instagram: dayita.reiki