A veces a la familia no le es posible salir de su hogar para pasear, distraerse, jugar o aprovechar un entorno natural. Si es prolongada, esa limitación afecta a los adultos, y en el caso de los niños todavía más, incluso generándoles estrés por el encierro. El error de inicio está en hacerles sentir que su casa es una especie de “celda de castigo” en vez de un lugar donde también pueden disfrutar plenamente.

 

Tiempo libre, muchos, muchos días con tiempo libre pero sin posibilidad de salir de casa. Sea cual sea la razón que lo motiva, la sensación de estar encerrado afecta a cualquiera, y a los niños más, ávidos de correr, jugar, experimentar, expresarse y sentirse libres. Precisamente, esa apreciación de que el lugar donde se vive es limitante, aburrido, genera ciertas conductas negativas en los infantes, incluso pudiendo hacer que sientan estrés al no hallar vías de canalización de toda esa energía contenida.

Sin embargo, “hay que diferenciar entre estar encerrado en casa, porque las circunstancias así lo ameritan, al momento cuando se dan las condiciones para poder salir a divertirse”. Así comienza a orientar Vanesa Morales, psicopedagoga, neurocoach, experta en técnicas de control y estrés para niños, adolescentes y adultos.

Ciertamente ratifica que es posible que los niños se estresen al quedarse encerrados en la casa por tiempo prolongado. Explica que eso es porque “las funciones neurofisiológicas de los niños demandan que tengan estímulos de biodiversidad que solo los pueden obtener cuando tienen contacto con la naturaleza”.

Entonces “es natural que ellos demanden constantemente ganas de salir, de ver cosas nuevas, de palpar, sentir, oler”.

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Muy al contrario de como generalmente actúan los adultos, Morales resalta la importancia de que los padres promuevan que quedarse en casa no es un castigo, no es un encierro y enseñen a los niños a diferenciar que existen dos tipos de recreación, “la que podemos lograr en casa y la que podemos lograr en la calle”.

“Somos nosotros mismos los que estamos promoviendo que estar en casa es un encierro. Es importantísimo que los niños sientan que estar en casa es una condición distinta mas igual de loable que salir y compartir, que tener contacto con el mundo exterior, con la naturaleza al aire libre”, dice la especialista.

De hecho, mejor orientado, “podemos promover permanecer en casa sin que eso les produzca descontento y hacerles sentir a los niños resguardo, seguridad, que solamente en casa podemos descansar o disfrutar de la intimidad familiar. Cuando ellos sienten que esta no es un lugar de encierro sino donde podemos gozar otros valores que no podemos hacerlo estando en la calle, entonces ellos comienzan a apreciar estar en cuatro paredes”, asegura la psicopedagoga.

Una vez decidido estimular esa percepción es cuando la creatividad de los adultos comienza a ponerse en acción. Por eso en la escuela para padres, dentro de su programa Psicocrezco, Vanesa Morales les ofrece técnicas para apoyarlos en construir una mejor realidad en casa.

Entre las actividades que desarrolla les pide iniciar y mantener en casa 5 hábitos importantes de recreación, procurando que estos sean fijos los fines de semana:

1- El estiramiento corporal

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“Existen muchas fuentes de información para rutinas de stretching para niños y los papás pueden buscar guías en las redes sociales para practicar”.

2- El balón de esferodinamia

“Se pueden hacer juegos dinámicos con los niños, competencias entre los hermanos, promover algunos ejercicios de muy baja complicación para que no sientan que están comprometidos sus movimientos sino que los pueden hacer con facilidad”.

Acota que este tipo de actividades los motivan, pero hay que acompañarlas con canciones, música, para darles el tono infantil que ellos necesitan y las sientan como una recreación.

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3- Yoga infantil

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“Practicada desde muy pequeños es una forma de enseñar al niño a tener una visualización creativa. Uno de los privilegios que tienen ellos es que pueden visualizar y crear mucho más fácilmente que los adultos que estamos más comprometidos emocionalmente con grandes responsabilidades y cargas que llevamos a diario. El niño dispone de mucho más espacio a nivel emocional y lo puede llenar con este tipo de yoga infantil”.

Por ejemplo, comenta la especialista que se les puede enseñar a visualizar sus próximas vacaciones, algo que también puede enfocàrseles como una meta a alcanzar. “Decirles que para alcanzar esas vacaciones soñadas debemos cumplir con las responsabilidades, y preguntarles qué podemos hacer cada día para lograrlo, pero dentro de un punto de vista muy relajado, sin presiones, porque esto va a ser parte de su juego mental, de su relajación mental”.

4- La musicoterapia

“Preferiblemente aplicada antes de ir a dormir, usamos música de relajación cerca de la cama del niño, a un volumen moderado, para a través de ella relajar sus sentidos y lograr niveles de sueño profundo, es decir niveles ‘delta’, donde el sueño sea verdaderamente reparador”.

Explica que cuando eso sucede, pasan los estados emocionales de depresión, ansiedad, aburrimiento, el desinterés, la desmotivación, y el niño se revitaliza porque el sueño produjo tal descanso que hizo que se despierte con ganas de hacer muchas cosas.

“El equilibrio emocional promueve querer hacer muchas cosas”, puntualiza.

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5- La meditación

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Es la recomendación en la que hace mayor hincapié, “porque con ella enseñamos a los niños a controlar los desafíos a través del control mental”.

“Existen técnicas de meditación en las que el niño utiliza ritmos de respiración que le inducen la relajación. Ahí, con la quietud del pensamiento, a través de ejercicios mentales, comienza a reconocer cuándo algo es complicado o sencillo. Cuando el niño reconoce eso y que tiene la posibilidad, la capacidad y la acción para lograr superar un desafío, automáticamente no genera estrés. La angustia viene cuando siente que no lo va a lograr, que es muy difícil para él, cuando siente vulnerada su seguridad emocional”.

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El manejo del estrés comienza con los padres

El estrés en el infante puede tener múltiples orígenes, siendo uno de ellos el que les genera sus padres al no poder manejar el propio. Por eso en la escuela para padres de Psicocrezco la experta en el tema, Vanesa Morales, les recomienda a los adultos que practiquen lecturas ontológicas y meditación para dominar su estrés.

“La meditación enseña al ser humano que aprenda a controlar mentalmente su estrés”, asegura y explica que si bien los estímulos del exterior lo producen, cuando la persona deja de verlos como ataques y más bien los asume como retos para desarrollar más sus habilidades, entonces deja de estresarse.

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“Voy a dejar de ver en mi vida que todo es un problema y ese pensamiento más bien lo convertiré en que la vida me presenta desafíos y yo debo responder a ellos. Y cada día debo potenciarme y desarrollar más mis capacidades para enfrentar esos desafíos positivamente. Es entonces cuando convierto el estrés en ‘eus estrés’, es decir en ‘estrés positivo’, ese que invita a mi capacidad, talento y potencialidades a ser explotadas aún más, o sea, que me invita a desarrollarme más como ser humano”, dice.

La especialista subraya que esa misma técnica es la que los padres deben enseñar a los niños.

“En ellos por ejemplo el colegio es el ámbito que más retos y desafíos les presenta: la consecución de las tareas, de las actividades escolares que les generan cada vez mayores complicaciones, como por ejemplo el caso de las matemáticas. Todo eso les pueden generar estrés cuando no logran cumplir las expectativas de la evaluación”.

Enfatiza que cuando los padres en vez de ofrecerles a sus hijos un castigo o una limitación los motivan a ver que eso lo que tienen adelante es un desafío, para que desarrollen más sus capacidades, en consecuencia los niños dejan de asumir la situación con estrés y empieza manejarlo como un reto que pueden superar.

Agradecimiento: Vanesa Morales, psicopedagoga, neurocoach, grafoterapeuta, trabaja técnicas de control y estrés para niños, adolescentes y adultos. Teléfonos consultas: 0212-8321557 y  0414-1304645

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