En columnas pasadas, en términos generales, les he hablado de los efectos nefastos del estrés mal manejado en nuestro organismo, pero hoy quiero ser un poquito más específica y enfocarme en lo que sucede o puede suceder en nosotras las mujeres si no cuidamos nuestro bienestar mental y procuramos mantener nuestras emociones lo más balanceadas posible.

Lamentablemente la tensión se refleja, casi siempre de forma negativa en diversas áreas de nuestro desempeño orgánico.  Para comenzar incide directamente sobre nuestro equilibrio hormonal, es decir, influye en nuestro ciclo menstrual.

Generalmente se afecta su curso natural, siendo el principal síntoma, aunque no el único,  el retraso del periodo. El nerviosismo puede alterar el ciclo provocando oligomenorrea, que no es otra cosa que menstruaciones escasas y poco frecuentes o amenorrea secundaria, que es que nos deja de venir.

estrés

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Otro desorden común que puede presentarse derivado del estrés mientras menstruamos, es un profundo cansancio y somnolencia durante todo el día, aunque hayamos dormido lo suficiente.

Los síntomas característicos de la menstruación, ante el agite cotidiano, pueden exacerbarse como por ejemplo: el dolor en la parte baja del abdomen y la retención de líquidos.

También pueden acentuarse los cambios de humor y las migrañas, ya que las hormonas que se producen en los ovarios (estrógenos) siguen instrucciones de la hipófisis, glándula situada en la base del cráneo, es por ello que, lo que ocurre en el sistema nervioso influye en nuestro ciclo. La hipófisis se encarga además de controlar la actividad de otras glándulas y de regular determinadas funciones del cuerpo, como el desarrollo o la actividad sexual.

Otro dato de interés es lo vulnerable que se hace nuestro sistema de defensas ante el estrés y que a nivel de nuestro aparato reproductivo nos hace manifestar infecciones como el Virus del Papiloma Humano (VPH), virus éste que en la gran mayoría de nosotros está latente hasta que nos inmunodeprimimos y surgen las lesiones típicas que no generan molestias pero que con el tiempo pueden degenerar en células malignas o cáncer cervicouterino si no se le atienden oportunamente. Lamentablemente suele ser así porque cursa completamente asintomático como ya les indiqué.

Igualmente el estrés afecta la gestación y el desarrollo del feto pero es que además, en el caso de no estar embarazada, este factor puede llegar a bloquear la ovulación y por lo tanto, reducir las posibilidades de concepción en la mujer.

estrés en las mujeres

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¿Qué se puede hacer para mitigar los efectos de la ansiedad?

La primera medida y mi preferida es realizar ejercicios. Luego alimentarse lo más natural y balanceado posible, dormir las horas suficientes y hacerlo reparadoramente cumpliendo las medidas mínimas de higiene de sueño. También es útil la complementación con nutracéuticos anti estrés, como el gingseng, la maca,  DHEA, magnesio,  zinc o  complejo B inyectado.

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Por otra parte se deben realizar actividades que permitan “quemar” los altos niveles de adrenalina y cortisol más generar endorfinas, esto no es otra cosa que recrearse periódicamente, iniciativa indispensable para armonizar o aclarar los pensamientos y sentimientos, que generalmente están sobrecargados de responsabilidades, compromisos y preocupaciones. Estas pausas garantizan que los mecanismos de revitalización recuperen la capacidad de adaptación y manejo adecuado del estrés.

Por último, se vale meditar, contemplar, leer (nada relacionado con noticias), jugar (ajedrez, cartas, ludo, etc.) y orar de manera de elevar la conciencia enfocados en las soluciones.

Si esto no les resulta o es suficiente, les recomiendo entonces buscar ayuda de un especialista.

Esta columna fue originalmente publicada en Caraota Digital 

María Laura Garcia