“Un bebé, para que sea atendido por sus padres, debe expresarse a través de su único lenguaje que es el llanto. Al ver que su demanda es atendida, poco a poco va aprendiendo que es un medio de obtención de gratificación de sus necesidades y que más adelante va a involucrar sus deseos y peticiones no tan vitales. A esto le llamamos aprendizaje”, aseguró la psicólogo especialista Hilda Mar La Chica.

Es natural que los padres, sobre todo los primerizos, nos desvivamos por nuestro hijo (a) y complazcamos todos sus caprichos desde su nacimiento, porque pensamos que haciendo todo lo posible por mantenerlo contento evitaremos sufrimiento y dolor, pero olvidamos que son seres humanos en crecimiento que necesitan conocer todo tipo de experiencias, positivas y negativas, que forjaran más adelante su personalidad y manera de enfrentar la vida.

Los bebés necesitan del contacto físico con sus padres para sentirse seguros y queridos, pero con el pasar de los meses también comprenden que después del llanto, los gritos o la irritabilidad (pataletas) los padres respondemos a sus peticiones o deseos, permitiendo que con el pasar del tiempo puedan elegir las actitudes a tomar para conseguir lo que tanto desean.

niños malcriados

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Según La Chica, durante este proceso de aprendizaje es cuando los padres, los cuales deben fungir como mediadores, figuras que guían y establecen límites, deben indicarle a su pequeño (a) que esa no es la vía (en caso de que la conducta no sea pertinente) y acompañar tal discurso con la acción de reforzar sólo a las conductas que si se consideran adecuadas. Por ejemplo, no ceder ante un berrinche, pero sí esperar a que se calme y ahí atender a su petición.

Señales y posibles soluciones

Las señales más comunes de que tu hijo (a) te manipula son los berrinches, las lágrimas falsas y querer decidir sobre el lugar para dormir, con quién estar o acerca de lo que va a comer.

No parecen tan graves, ¿verdad? pero si pensamos en las consecuencias a futuro, como por ejemplo la adolescencia, de seguro nos será más difícil controlarlo. Por eso debemos evitar la desautorización entre padres, las inconsistencias en las sanciones, más tenemos que establecer normas y límites

Algunos tips para evitar que nuestros hijos nos manipulen:

  • Mantener una comunicación constante nos permitirá explicarles por qué ciertas actitudes no son correctas y deben evitarse. Además, les enseñamos a tener la suficiente confianza de contarnos sus sentimientos e inquietudes, profundizando el lazo familiar.
  • Es importante que seamos firmes al momento de tomar una decisión.
  • Debemos enseñarle los valores de respeto y tolerancia, para que puedan aceptar que las decisiones que sus padres tomamos son por su bienestar.
  • Evitar emociones negativas como el estrés, pues nuestros hijos lo pueden percibir y aprovechar para hacer más intensa la manipulación.
  • Si sentimos que la situación escapa de nuestras manos, lo recomendable es acudir a un especialista, que nos orientará sobre la mejor forma de abordar el problema con nuestros hijos.

“Los niños siempre van a intentar por todos los medios de  que los padres atiendan a sus peticiones, algunos serán caprichos, el detalle es ver con qué se consigue el infante; entonces lo más sensato será que si los progenitores han incorporado un límite, sean consecuentes y consistentes con ello, esa es la única forma de corregir la actitud en los hijos; además de mostrarle que tu palabra tiene un peso importante en las decisiones que ya has tomado con respecto al niño o la niña, aspecto que anda muy devaluado en los últimos tiempos: la palabra de papá y mamá”, enfatizó La Chica.

niños que manipulan

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Comunicación familiar

Existen muchos manuales para padres primerizos, y también están las abuelas, tías, vecinas, la amiga de una prima, etc. Parece que todo el mundo es experto en el tema, pero cada día vemos más noticias lamentables sobre hechos cometidos por personas deshumanizadas, y entonces uno se pregunta ¿Qué estamos haciendo mal?

Para la especialista en psicología infantil, un niño que constantemente hace berrinches y cada día se agudizan más para hacer valer su petición, que incluso llega a golpearse o golpearte, es un signo de alarma.

Asegura que ningún niño nace con estas conductas, ni a la primera tiene tal intensidad. “En el caso de las pataletas, yo la llamo una conducta ‘añejada’ que tiene tiempo en el repertorio conductual de ese niño/a por lo que psicológicamente puedo aseverar que desde hace tiempo y aunque sea intermitentemente, esa conducta fue aplacada complaciendo al menor. Entonces has caído en la manipulación del niño”, indicó la psicólogo especialista Hilda Mar La Chica.

Debemos insistir en la comunicación con nuestros hijos desde la gestación. Sí, desde que están en la barriguita de mamá ellos pueden escuchar y asociar palabras con emociones. Por eso, la importancia que le han dado algunos estudios científicos a la música y voz de la madre durante el crecimiento del feto.

Como padres, es necesario dedicarle un lapso de tiempo diario a compartir experiencias con nuestros hijos, conversar sobre las actividades del día y manifestarles nuestro profundo amor hacia ellos. Debemos desconectarnos de nuestros teléfonos inteligentes, laptops, tabletas y otros aparatos electrónicos, para disfrutar de ellos, ya que no serán por siempre pequeños. El cambio comienza desde casa, debemos convertirnos en las personas que queremos que ellos sean en el futuro, y así haremos un cambio importante en el porvenir de la humanidad.

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