El herpes es un tipo de virus, llamado virus herpes simple (VHS) y se clasifican en 2 tipos: Herpes simple tipo 1, asociado a lesiones bucales, y Herpes simple tipo 2, asociado a lesiones genitales. Sin embargo cualquiera de ellos puede afectar cualquiera de estas zonas.

El contagio de estos virus se produce por contacto directo. Inicialmente puede ser asintomático hasta en 80 % de los pacientes, y en la mayoría se presentan lesiones tipo ampollas cerca del área por la que penetró el virus al cuerpo, que generalmente duelen o pican y se resuelven espontáneamente.

Una vez que se adquiere el virus, este tiene la capacidad de alojarse en las terminaciones nerviosas y mantenerse en forma latente, teniendo la capacidad de reactivarse.

El desarrollo de lesiones, conocido como brotes, puede ocurrir inicialmente varias veces al año, y con el tiempo pueden hacerse menos frecuentes. El uso de medicamentos orales o tópicos puede acortar el tíempo de las lesiones. Sin embargo la infección por el virus permanece de por vida. Ciertos factores como el sol, la fiebre, el estrés o cualquier alteración del sistema inmunológico, pueden provocar la reaparición del brote.

herpes genital

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¿Cómo se presenta el herpes genital?

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual y se produce por el contacto directo de la piel con lesiones en una persona infectada, y también mediante el contacto con un persona que no tenga lesiones visibles, ya que el virus puede liberarse mediante la piel.

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Más del 75 % de los pacientes cursan con una infección asintomática.

Los síntomas asociados con la infección primaria son vesículas dolorosas y pruriginosas en la zona genital, flujo vaginal, adenopatias o ganglios, y también pueden presentarse síntomas urinarios, malestar general y fiebre.

El diagnóstico se realiza mediante la identificación de anticuerpos contra el virus, o el cultivo de la lesión.

¿Qué ocurre en el caso de adquirir la infección durante el embarazo?

Los bebés de madres infectadas con herpes pueden contagiarse durante el embarazo (aproximadamente 5 % de los casos) , aunque la mayoría se infectan durante su paso por el canal del parto. También en el postparto inmediato son susceptibles de infectarse.

La infección asintomática durante el embarazo es responsable de la mayoría de las infecciones neonatales.

Los bebés que han adquirido la infección pueden presentar lesiones cerebrales, cutáneas, y ocultares, con una tasa de mortalidad de hasta el 60 % en los casos no tratados y del 30 % en pacientes tratados.

Las embarazadas con herpes genital no tratadas durante del primer y segundo trimestre tienen mayor riesgo de ruptura prematura de membranas, parto prematuro y abortos espontáneos.

En los casos de embarazadas diagnosticadas con herpes genital durante el embarazo o con reactivación de las lesiones, está indicado el nacimiento por cesárea debido a que los estudios han demostrado que mediante esta práctica se evita la infección neonatal.

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¿Cómo puedes evitar contagiarte?

Evitando el contacto con personas que tengan la enfermedad, o asegurándote que tu pareja no tenga la infección, y mediante el uso de preservativos en forma correcta cuando tengas relaciones sexuales.

Es importante notificar a tu médico si tienes antecedentes de esta enfermedad, o si aparece algún tipo de lesión genital durante el embarazo.

Por. Dra. Peggi Piñango