Por. Yamileth Angarita y María Elena Baleato 

Matías no me deja hacer nada mientras está en casa. Esta es la principal queja de Marta y de muchas madres que pasan buena parte de las vacaciones con sus hijos y no pueden viajar o pasear a diario. Hoy salimos y estuvo más tranquilo, cuenta. Pero la mayoría de los días, Matías se pone muy ansioso, hiperactivo, incluso, se deprime. Entiendo que estar encerrado en casa  todo el día no es la situación ideal, pero no tenemos otra opción.

¿Y qué haces con Matías? ¿Juegas con él? ¿Cómo es su día?

Juego y comparto algunos momentos, pero también tengo obligaciones que atender aunque él está de vacaciones. Yo le pido que se siente un poco y que lea un libro, pero no hay manera.

¿Y qué le das de comer?

Su desayuno, su almuerzo y su cena. Y de merienda algunas chucherías, un poco de refresco, helados… lo que usualmente se les da a los niños.

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El caso de Marta y Matías es más común de lo que debería. Por eso, la psicopedagoga y experta en técnicas del manejo del estrés en niños,  Vanessa Morales, hace un llamado a estar atentos a la alimentación de los niños; especialmente cuando están todo el día en casa.

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Foto. Alejandro Córdoba

Azúcares y colorantes

“La ingesta desmedida de azúcar refinada, golosinas y colorante está promoviendo que la forma en la cual el niño la metaboliza ese azúcar, produce un exceso de carga energética  en el organismo”, explica Morales.

En su opinión, muchas veces la hiperactividad de un niño puede estar detonada por una mala alimentación, porque está produciendo un exceso de energía en el organismo.

“¿Por qué los padres debemos controlar la alimentación de los hijos? Porque más allá de la acumulación del tejido adiposo en el cuerpo del niño, hay que conocer lo que esa azúcar genera en su metabolismo “, dice la experta.

Lo que está sucediendo con Matías es que está en un espacio físico limitado, en el cual seguramente no tiene posibilidades de correr, brincar o jugar pelota, consumiendo azúcares y colorantes, y con una madre estresada. Él tiene un exceso de energía que obviamente, no va a poder canalizar sentado leyendo un libro, comenta Morales.

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De allí la importancia de controlar cuáles alimentos comen los niños, no solo mientras están en casa, porque este exceso de energía les afecta también en su rendimiento académico.

Lo ideal es que los niños tengan una alimentación equilibrada y que consuman alimentos más naturales, sin colorantes, y que sean bajos o nulos en azúcares. Según Morales, ello “puede promover una sensación de bienestar, equilibrio y armonía en el niño”.

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Por. Alejandro Córdoba

 

¿Cuáles son las opciones?

Cambiando la alimentación del niño podríamos mejorar su estado emocional y sobre todo, hacer que se mantengan más relajados. No se trata de que sean apáticos, sino de que “al ejecutar cualquier actividad lo estén haciendo de manera más equilibrada. Por ende, su acción va a ser óptima”, acota la especialista.

“Es importante que los papás sepan cuáles alimentos pueden ingerirse, porque los niños necesitan saber que están degustando dulce”, explica, y a continuación nombra algunas opciones:

Merengadas de proteínas. Estas bebidas tienen sus versiones infantiles, con la carga de oligoelementos necesarios para la nutrición adecuada del niño y un contenido específico de azúcar. Con esas merengadas, que además vienen en distintos sabores, pueden hacerse, por ejemplo, helados. Incluso, estos pueden ser de diferentes formas.

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Foto referencial

Frutos secos. Los frutos secos son bien conocidos por sus propiedades nutritivas. Hay distintas opciones, suelen ser agradables para los niños e incluso pueden mezclarse para darle un toque distinto. Además, los frutos secos proporcionan zinc, que es un oligoelemento muy importante para los niños, y les ayuda a tener un desempeño mejor en múltiples actividades.

Bebidas. ¿Cómo sustituir  las bebidas gaseosas y azucaradas? Una buena opción es la limonada que se puede variar colocándole algunas frutas que combinen bien con los cítricos. Se puede endulzar con edulcorante o con un poco de miel. Otra buena opción puede ser el papelón. Y por supuesto, aunque no les resulte muy agradable, es importante que beban agua natural.

En conclusión, para que los niños puedan mantenerse equilibrados y no tengan un exceso de energía, es importante eliminar de su alimentación los azúcares no naturales y los colorantes.

Según su experticia, Vanessa Morales, dice que  “un niño con déficit de atención, ansioso, angustiado, depresivo, hiperactivo,  es un niño que tiene una ingesta excesiva de azúcares y colorante”.

Si tiene dudas sobre la alimentación de sus hijos consulte con un especialista. Si desea contactar a Vanessa Morales, puede hacerlo a través de psicocrezcomas@gmail.com  o por el 0212 832.1557.