La ruta para alcanzar tus metas está llena de esfuerzos, desvíos e incluso retrasos. Sin embargo, es tan sabrosa la sensación del logro de nuestros sueños, es tanto lo que llena, que bien vale recorrer ese camino. No obstante, a veces es necesario hacer un alto. Aun cuando pudiera ser frustrante -pues el deseo de lograr esa anhelada meta es muy fuerte- es preciso confiar en que es lo adecuado.

Una pausa te permite mirar desde otro lugar lo que ocurre. Además podría ayudarte a encontrar una nueva forma para avanzar. Así que si te toca detenerte, ¡hazlo!

Un alto no es rendirse

Hay metas individuales o colectivas que son enormes, por tanto, también tienen sus desafíos. Y existen momentos donde sentimos que el obstáculo en frente a nosotros es como una pared inmensa e infranqueable. En mi experiencia, ese puede ser un momento oportuno para detenernos. A veces podríamos tener juicios con respecto a esa pausa necesaria. Podríamos pensar que hacer un alto es rendirse o abandonar la meta. En mi opinión eso depende de tu intención. Si ese receso es un espacio que te das para mirar mejor, para alejarte un poco de ese obstáculo y verlo desde otra perspectiva, entonces no te estás rindiendo. Ese alto es el tiempo necesario para evaluar lo logrado y lo que falta. También lo es para encontrar distintas formas de abordar el desafío, retomar fuerzas o para mirarte y reinventarte. Así más adelante podrás avanzar con mayor determinación en dirección de ese sueño.

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En este momento necesito un alto

Si has seguido mi trabajo, tengo muchos años facilitando talleres y llevando por distintos medios mi mensaje de esperanza. Adoro lo que hago, creo profundamente que paso a paso puede contribuir con el empoderamiento del ser humano y como consecuencia de un mundo mejor.

Este año he tenido el objetivo trabajar de una manera más ordenada mis presentaciones en el exterior. Al mismo tiempo, la situación en Venezuela, donde vivo, se hace más compleja, dificultando todos los planes de eventos que tenía en distintas ciudades. Siento que, aunque muy necesario, la energía, el momento no está para los talleres. Al mismo tiempo, mi alma me pide hacer una pausa, conectarme más con mi interior, hacer silencio, meditar más disciplinadamente.

Sé que Dios va enviando las señales de lo que nos corresponde y hay que estar alerta para saber qué es lo mejor que se puede hacer a continuación. Entonces, más allá de los planes y las metas, estos días le hago caso a esa parte sabia de mí que me dice: detente.

¿El hacer es la clave del éxito?

Vivimos en un mundo donde hacer es muy importante y ciertamente el logro de un objetivo ocurre por medio de las acciones. Sin embargo, actuar sólo por hacerlo, sin que forme parte de la estrategia adecuada, muchas veces es agotador y frustrante. A veces esa forma de actuar no conlleva a la meta deseada. Por el contrario, es como tratar de empujar una pared, mucho esfuerzo y también mucha frustración. Por eso un alto que permita re-evaluar lo que se hace y redefinir un plan de acción puede ser más efectivo que seguir haciendo y luchando contra la corriente.

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Tips para cuando hagas un alto

1.- Dedica ese tiempo a meditar, buscando las respuestas adecuadas en tu interior. En la meditación puedes acallar la mente y permitir que esa parte sabia de ti se exprese.

2.- Haz un análisis de las opciones. Piensa en frío, de forma calmada sobre las distintas alternativas. Deja que tu creatividad aparezca, ofreciendo ideas que no habías considerado hasta ahora.

3.- Reza. Invierte unos minutos para fortalecer tu conexión con Dios. Esa Inteligencia Infinita que puede guiarte a nuevas ideas, personas y opciones. En mi experiencia de la conexión con Dios desde la parte más sabia de mí, es de dónde viene mi inspiración y fuerza.

4.- Guarda silencio. A veces nos detenemos, pero estamos constantemente conversando con otras personas o expuestos a los medios de comunicación. También es muy importante buscar el silencio de la mente, callando el diálogo interno para permitir que la intuición fluya. Todo eso es un ruido que nos aleja de las verdaderas respuestas, esas que vienen de nuestra parte más sabia. Desde mi opinión, la forma más fácil de acceder a esta es en la quietud.

Al final de un alto, tus fuerzas y espíritu estarán renovadas y tendremos mayor entusiasmo para avanzar con determinación y claridad hacia el logro de tus metas. Hugh Prather dijo sabiamente “Hay un tiempo para dejar que las cosas sucedan y un tiempo para hacer que las cosas sucedan”. Ojalá sepas cual es tu tiempo ahora.

Nota: Para este y otros temas de la misma autora, también puedes visitar www.carlaacebeydesanchez.com  y @carlaadesanchez en Instagram

Carla Acebey