Por Elsy Mata Marcano

La vida es una permanente exposición a lo inesperado. Donde muchos ven un problema paralizante, otros encuentran una oportunidad para evolucionar. Nuestra existencia está llena de giros que superan la imaginación del mejor guionista, aunque tratemos de analizarla como algo previsible.

Por mucho que se quiera mantener el control, hay acontecimientos que tienen lugar de forma abrupta y que obligan a cada uno a replantearse la vida. Se tiende a pensar que las rarezas y accidentes son poco frecuente, cuando de hecho son parte fundamental de la realidad.

Un día, el caballo de un campesino se escapó. Su vecino le dijo: “¡Qué mala suerte has tenido!”. El granjero le respondió: “Quizás”. Al día siguiente, el animal regresó acompañado de cinco yeguas. El hombre volvió y le felicitó: “¡Qué buena suerte has tenido!”. El dueño replicó: “Quizás”. Poco después, el hijo del campesino, que solía montar a caballo, se cayó y se rompió una pierna. El amigo le comentó: “¡Qué mala suerte has tenido!”. Este contestó: “Quizás”. Al día siguiente llegaron unos oficiales del Ejército para reclutar al muchacho y luchar en la guerra, pero no pudieron llevárselo porque tenía la pierna rota. Entonces el vecino exclamó: “¡Qué buena suerte has tenido!”. El padre repitió: “Quizás”.

El mensaje de este tradicional relato es claro: no se puede saber el alcance de lo que sucede a nuestro alrededor en todo momento. Las cosas acostumbran a pasar por algo, tal vez tardemos un tiempo en desvelar en qué consiste ese algo porque el sentido de nuestra Activación de Conciencia y Comprensión nos los permiten mientras maduramos como Ser Humano.

Era lo que Steve Jobs, fundador de Apple, definió en su teoría de “Conectar Los Puntos” y que explicó en el célebre discurso que dio en 2005 a los recién graduados de la Universidad de Stanford.

Muchos acontecimientos inesperados que suceden en la vida de cualquiera adquieren todo su sentido cuando se contemplan en perspectiva. Por ejemplo: “una vocación que se descubre después de haber perdido un trabajo que solo producía insatisfacción, el padecimiento de una enfermedad que facilita la reflexión y que desembocará en importantes cambios, o una ruptura que va seguida de forma imprevista por el hallazgo del verdadero amor”.

manejar la incertidumbre

Foto referencial

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El ser humano se aferra de forma natural al mundo conocido, a lo previsible. A medida que nos convertimos en adultos, solemos hacer las mismas cosas y esperamos resultados que nos son familiares. Esto nos produce una sensación de control que aporta calma, aunque ya hace tiempo que estemos aburridos con nuestra vida. Desconocer lo que sucederá equivale a salir de nuestro hogar para adentrarnos en un mundo incierto sin saber qué nos deparará. Lo que en psicología transpersonal se ha etiquetado como “Zona De Confort”, aquel territorio donde la incertidumbre, la escasez y la vulnerabilidad son mínimos, es decir, donde creemos que hay espacio suficiente para el amor, la comida, el talento, el tiempo o la admiración. Aunque la vida está llena de imprevistos y esa seguridad que anhelamos es una ilusión, al abandonar la zona de confort –por ejemplo, en un nuevo empleo o al inicio de una relación– nos sentimos ansiosos y tal vez incluso estresados, todo esto ocurre por la ilusión de predecir.

Diferencia entre dolor y sufrimiento

¿Crees que hay alguna diferencia entre dolor emocional y sufrimiento?

Generalmente utilizamos ambas palabras como sinónimos y está bien. Sin embargo, cuando queremos aprender a manejar dichas emociones, es importante saber que existen algunas diferencias.

El dolor es una emoción negativa, directamente relacionada con un hecho que nos afecta.

El sufrimiento es un dolor emocional, alimentado con toda una serie de pensamientos y emociones negativas, que aumentan su intensidad y duración. Puede ser un sufrimiento necesario, como el que implica la muerte de un ser querido ( por Muerte Natural, dolosa o fortuita), que abarca diferentes aspectos, emociones y pensamientos o puede ser un sufrimiento innecesario.

superar una pérdida

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¿Qué puedes hacer? ¿Qué necesitas para manejar el dolor y el sufrimiento?

1.- En primer lugar, tienes que estar convencido de que estás sufriendo y que quieres dejar de hacerlo, aunque al principio esto implique que te va a doler, quizás más. Tal vez te suena paradójico, pero es como ir a que te operen porque te duele el estómago, por un ataque de apendicitis. Para quitarte el dolor, te tienen que operar y te va a doler y vas a estar muy incomodo por varios días. Lo mismo es cuando trabajas para manejar el dolor.

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2.- Es importante que aceptes tus emociones.

Uno de los grandes obstáculos que nos impide manejar el dolor y el sufrimiento es la tendencia que tenemos a negar nuestros sentimientos. Aceptar no es resignarse o rendirse.

La aceptación es activa, me lleva a actuar y la resignación es pasiva, me mantiene en donde estoy, porque pienso que ya no hay nada que hacer. Aceptar es comprender que lo que sucede, independientemente de que me guste o no, es debido a una relación causa-efecto o a las leyes que rigen el universo, por lo que las cosas sucedieron porque tenían que suceder de esa manera de acuerdo a un Plan Divino que no podemos entender sino desde El Despertar de la Conciencia. Es reconocer que en este momento esto es lo que es, sin calificarlo como bueno o malo, justo o injusto ni pensar si debería o no debería haber sucedido, es lo que es, es lo que sucedió o lo que soy en este momento. Pero si hay un cambio, los resultados pueden cambiar.

3.- Para manejar el dolor o el sufrimiento, tenemos que conocerlo y para eso, tenemos que sentirlo. Cuando vivas una situación dolorosa, siente el dolor, para que puedas identificarlo claramente y si son varias emociones, para que puedas irlas separando. No trates de disminuirlo, justificarlo o anestesiarlo con medicinas, actividades, alcohol, comida, etc. Trata de percibir en que partes del cuerpo lo sientes y cómo lo sientes.

Cuáles son las sensaciones físicas. Curar el dolor emocional, al igual que curar el dolor físico, duele, pero si no limpias una herida física está se infecta y duele más, lo mismo sucede con el dolor emocional.

llorar

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4.-Permite que salgan tus sentimientos. Escribe, pinta, baila, háblalo con alguien (siempre y cuando sea una persona capacitada para ayudarte), llora, golpea un cojín, háblale a un retrato, etc.
El segundo paso es ver que hay atrás del dolor o del sufrimiento. Pregúntate:
¿Qué es lo que me duele (enoja, molesta, da tristeza, etc.)? ¿Es lo que …….. Me hizo?
¿Cómo lo estoy interpretando? ¿Qué pienso de esa persona y qué pienso de mi?
¿Es por qué no se cumplieron mis expectativas? ¿Me siento amenazado, traicionado, etc.? ¿Por qué?
Analiza todas las posibles causas de tu dolor o sufrimiento.

5.-Cuando trabajes con el sufrimiento, trata de separar las diferentes emociones que lo componen. Hazlo por escrito. Te puedes ayudar observando tus conductas y escuchando lo que la gente te dice. Califica del 1 al 10 la intensidad de cada emoción y luego compara con la situación para ver si la intensidad de esa emoción es congruente con lo que sucedió. Por ejemplo: Calificaste tu enojo con un 10.

Realmente el que no te haya invitado vale la pena un 10.

¿Es tan importante como la situación que más te ha enojado en toda tu vida?

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6.-Revisa qué pensamientos están asociados a cada emoción y ve si no son pensamientos negativos, equivocados, etc. Analiza en dónde y cómo aprendiste a pensar y sentir así y ve qué diferencias hay entre la persona que eres en estos momentos y el niño que eras cuando lo aprendiste.
¿Crees que es lógico y necesario que reacciones igual? Recuerda que ese pequeño no tenía ni la capacidad de pensar y analizar que tienes tú, ni ninguna de las herramientas que tienes, como adulto, para relacionarte y resolver tus problemas.

7.-Analiza en dónde y cómo aprendiste a pensar y sentir así y ve qué diferencias hay entre la persona que eres en estos momentos y el niño que eras cuando lo aprendiste. ¿Crees que es lógico y necesario que reacciones igual?. Recuerda que ese pequeño no tenía ni la capacidad de pensar y analizar que tienes tú, ni ninguna de las herramientas que tienes, como adulto, para relacionarte y resolver tus problemas.

8.-No te causes un daño innecesario. No permitas que el pesimismo, la culpa, un estilo de pensamiento equivocado, la depresión, etc., aumentes tu sufrimiento innecesariamente. El dolor emocional es la herida que nadie ve y que más tarda en curar. Todos nosotros tenemos alguna, o más de una. Sin embargo, lejos de verlas como derrotas o símbolos de debilidad, debemos aprender a reconocerlas como parte de nuestra esencia.

A lo largo de nuestro ciclo vital hemos experimentado triunfos y decepciones. Nadie es inmune al sufrimiento, pero solo unos pocos son capaces de trasformar ese sufrimiento en un aprendizaje: en redefinición.

Esperanza

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¿Cómo conseguirlo? Tienes derecho a priorizarte. No solo tienes derecho a priorizarte, sino que es también tu obligación permitirte aquello que quieres y necesitas. ¿Necesitas tiempo? Ofrécete un tiempo para, acude a Terapia de manejo de duelo, dolor o perdidas. ¿Necesitas sentirte útil? Toma tus propias decisiones y márcate nuevos objetivos por los cuales ilusionarte.

¿Necesitas ser feliz? Es posible que haya cosas en tu día a día que debas dejar atrás. Es momento de reflexionar y tomar decisiones. Ahora debes “reinventarte”. Nos pasamos gran parte de nuestra vida marcándonos como prioridad aquello de “encontrarnos a nosotros mismos”. Ahora que ya has tenido tus experiencias, que has obtenido tus aprendizajes y que has vivido el dolor emocional en varias de sus formas, es momento de “reinventarse”. Sabes cómo eres. Plantéate ahora qué tipo de persona te gustaría ser: ¿Alguien más valiente? ¿Más seguro? ¿Alguien capaz de alcanzar sus sueños?

Para reinventarnos necesitamos alimentar nuevas esperanzas e ilusiones. Nunca es tarde para hacer cambios, para coger de nuevo ese tren que un día dejamos pasar. Rodéate de personas que favorezcan tu crecimiento personal, que te ayuden y que no pongan muros a tu Identidad o a tu Autoestima.

“Hay que inventar un futuro que no sea más de los mismo, de lo que Hoy es el presente, Este tiempo lo Amerita, Hay demasiado texto sin contexto; ello produce papagayos culturales, pero no personas capaces de transformar su mundo y por eso estoy enfocada en mostrar nuevas formas de Vivir y de Morir en la Otra Orilla. Salir de la modalidad hacer inconsciente hacia la Modalidad Ser es una vía que nos conduce hacia un tiempo y forma de relacionarnos mejor: Noosconciencia, Tiempo Noosferico, Conciencia Noosfera”.

Saber pensar desde la incertidumbre y la perplejidad en una interpelación permanente para evolucionar. El poder de la Incertidumbre radica en nuestra Capacidad de Resilir (Inteligencia Emocional, Resiliencia, Mindfulness y Propósito de Vida). Es importante No aferrarse a discursos que ya no tienen que ver con la realidad para emprender el Crecimiento Personal, Empresarial y Social. Formas parte de un círculo cada vez mayor de personas. Tú ya perteneces. ¡Perteneces a la humanidad. Perteneces a la vida. Perteneces a este momento. Perteneces a la Posibilidad de Dar lo Mejor Aquí y Ahora!

¡Gracias por Ser, Estar y Existir! En sintonía con el Despertar.

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Elsy Mata Marcano es Dra. en Filosofía. Máster Trainer en PNL e Inteligencia Emocional. Trainer Coach. Instructora en Mindfulness y Meditación Zen. Activista por los DDHH y por la Paz Mundial. Especialista en Liderazgo y Comunicación. Escritora. Articulista Nacional e Internacional de Revistas y Diarios. Asesora Organizacional. Conferencista.