La mayoría de las personas tienen conocimiento y está alerta ante la tensión alta o hipertensión. Y aunque suele ser la más preocupante por los altos riesgos que supone, la hipotensión también debe ser motivo de consulta.

Se estima que la tensión “normal” oscila entre 90/60 y 120/80. Sin embargo, el médico de cabecera es quien debe indicar cuál debe ser la presión arterial adecuada, puesto que depende del historial clínico del paciente.

En líneas generales, tener la presión arterial baja resulta mejor que tenerla alta. De hecho, para muchos pacientes, esto no representa inconvenientes. Las personas jóvenes suelen tener la tensión “baja”, y ello no significa que tengan problemas de salud.

medir la tensión

Foto referencial

Sin embargo, cuando se trata de personas de edad avanzada, mujeres embarazadas o pacientes hipertensos crónicos bajo tratamiento, la tensión baja o una “bajada de tensión”, sí genera síntomas; entre ellos: mareos, debilidad, falta de concentración, decaimiento general, sueño y hasta sensación de desvanecimiento o desmayos. Por ello, en estos casos, es importante consultar con un especialista.

Si hablamos de los factores de riesgo y las causas de la presión arterial baja, conviene saber que la edad es el más común. Son los mayores de 65 años quienes tienen más probabilidades de sufrir episodios sintomáticos de hipotensión. Con un simple cambio brusco de postura, pueden aparecer los síntomas.

También hay medicamentos que pueden disminuir la presión. El médico que los recete con seguridad lo ha de tener en cuenta, pero esté muy atento si se trata de un medicamento de venta libre o “natural”.

Por otro lado, los pacientes con enfermedades neurológicas, como el Parkinson, enfermedades cardiovasculares o diabetes mellitus, suelen tener “bajadas” de tensión; por lo cual, es recomendable que sepan cómo actuar en esos casos.

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Otros factores que pueden ocasionar hipotensión son: la deshidratación, la presencia de enfermedades infecciosas o de reacciones alérgicas severas, las hemorragias y algunas patologías endocrinológicas.

Ahora bien, ¿cuándo se debe consultar al médico? y ¿cómo actuar cuando se baja la tensión?

Si los síntomas son muy severos, indiscutiblemente hay que consultar con un especialista con prontitud. Igualmente, si ocurren con frecuencia.

Si los síntomas ocurren eventualmente, por algún evento reconocible como una ola de calor, es importante mantenerse alerta y conversarlo con el médico en la próxima consulta.

Si a usted se le baja la tensión o tiene cerca a alguien a quién se le baje la tensión, evite incorporarse demasiado rápido, hacer movimientos bruscos o realizar actividades extenuantes. Trate de guardar reposo si es posible. Ingiera mayor cantidad de líquidos y consuma algún alimento con sal.