La inflamación es un proceso vital y solo necesitamos estar vivos para poder desarrollarlo, ya que se trata de una respuesta natural del organismo ante los traumatismos, alergias, infecciones por microorganismos, radiaciones y químicos a los que nos exponemos.

El edema se origina para iniciar un proceso de regeneración celular comenzando con rubor, color, dolor y retención de líquido para reparar las células que se han dañado, remover los microorganismos, los químicos o las toxinas que han entrado en el organismo, para atacarlo, en síntesis dar lugar a todo un “protocolo” reparación.

Por otro lado, es importante saber que si ese proceso se bloquea por alguna razón, la inflamación se hace crónica y en lugar de darse la mencionada reparación del tejido, este cicatriza dando pie a desordenes, fibrosis, o lo que es lo mismo un tejido no original y enfermo.

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También vale la pena destacar que existen ciertos tipos de sustancias aportadas por algunos alimentos, como la caseína o lactosa de la leche, el gluten del trigo, que producen procesos inmunológicos alérgicos.

El cuerpo reacciona ante dichas sustancias porque las considera enemigas o extrañas, inflamando las mucosas para que no penetren al organismo a través de la digestión, porque de ocurrir se generarían respuestas más fuertes en otras partes del organismo: piel, huesos, articulaciones o cualquier otro tejido que pueda ser susceptible al edema.

inflamación

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Ahora bien, el problema viene dado cuando esa respuesta inflamatoria se sale de control o, sin amenaza alguna, tu sistema inmunológico, por error, desencadena un proceso inflamatorio, que por lo general sucede cuando comienza a sufrirse de una “patología autoinmune” lo que lamentablemente es cada vez más común, porque la mayoría aún llevan un estilo de vida poco saludable.

Es bueno saber además, que una inflamación no siempre se manifiesta con enrojecimiento, dolor y edema, ya que el cáncer y algunas enfermedades cardiovasculares, la producen y no se nota.

El asma, la sinusitis, las alergias no la manifiestan tampoco. La obesidad, es una enfermedad inflamatoria y nadie lo imagina.

Alimentarnos adecuadamente ayuda a combatir la inflamación

Muchos alimentos pueden ser muy efectivos a la hora de propiciar la desinflamación. Para comenzar, les cuento que los vegetales de hojas verdes, como la espinaca y la coliflor tienen gran cantidad de oligoelementos antiinflamatorios.

El brócoli contiene vitamina E, que ataca las moléculas pro-inflamatorias y ácido fólico; y a su vez ambos compuestos merman la producción de radicales libres, los cuales producen inflamación y cáncer. Entonces, procuren consumirlos frescos, crudos, bien lavados con vinagre; o simplemente cocinados al vapor.

verduras

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Otro dato y como deben haber escuchado hasta el cansancio, la piña resulta maravillosa por su alto contenido en bromelina, una enzima con acción antiinflamatoria y antitumoral, que además favorece la digestión, ayuda al mejor funcionamiento del sistema circulatorio y cardiovascular. Si sufren de acidez abstenganse de consumirla.

El pescado es desinflamatorio, porque es rico en ácidos grasos omega 3, sobre todo el salmón, las sardinas y el atún. Otras opciones son, el aceite de oliva y los frutos secos. Los ácidos grasos disminuyen los niveles de prostaglandina, encargada de producir los procesos inflamatorios y evita la oxidación de las proteínas de alta densidad capaces de ocasionar infartos.

A mi hermano, que sufría de asma cuando pequeño, le preparaban un jarabe a base de cebolla morada y ahora entiendo por qué, tanto las cebollas como el ajo, contienen un flavonoide llamado quercetina, un poderoso antioxidante que previene la oxidación de los ácidos grasos, ayuda a eliminar los radicales libres y reduce de manera importante la inflamación de todo el cuerpo, sobre todo las que se derivan de cuadros infecciosos respiratorios y urinarios, mas los problemas articulares.

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Aunque la alimentación variada y balanceada no sustituye ningún tratamiento, si puede ser un buen complemento y más importante aún, resulta fabulosa como herramienta preventiva ante cualquier patología relacionada con procesos inflamatorios como el cáncer, las cardiovasculares y las inmunológicas (artritis, lupus, etc.).

En consecuencia, en este sentido, una opción ideal es seguir la Dieta Mediterránea, por ser rica en frutas, verduras, cereales integrales y Omega3; pobre en carnes rojas, frituras, “comida chatarra” y los lácteos que son pro-inflamatorios.

Y como siempre les recomiendo, no olviden complementar la dieta o plan alimenticio con otros hábitos saludables como el ejercicio regular y un sueño reparador. A toda costa eviten fumar, el consumo excesivo de alcohol y las situaciones estresantes, mas hagan lo posible para tómense sus pausas y así mitigar sus detonantes.

Esta columna se publicó originalmente en Caraota Digital 

María Laura Garcia