Una de las expectativas que tienen las madres durante el embarazo es el deseo de amamantar a su bebé por un largo tiempo y en forma exclusiva, y he leído muchas veces y escuchado a muchas pacientes sentirse frustradas por no poderlo hacer o hacerlo muy pocos meses. Pasa igual como cuando quieren lograr un parto y termina en cesárea.

Aunque los beneficios de la lactancia materna son indiscutibles, quiero recordarles que no son menos madres por no haber tenido un parto natural o no haber podido amamantar a su bebé: “Ser una buena madre es mucho más que amamantar”.

Si hiciste todo lo posible e incluso buscaste ayuda con especialistas en lactancia entonces no te angusties y no cedas  a la presión del entorno que te dice que todas deben amamantar.  Cada mujer es diferente y cada embarazo es diferente.

Además no es lo mismo que una  madre actualmente se desempeñe en el hogar y en el trabajo, a que dedique el 100 % de su tiempo a su bebé y pueda ejercer la lactancia cada dos horas, es decir a libre demanda, que es como realmente funciona esta técnica.

Lea también: ¿Cómo mantenerte bella durante el embarazo?

La primera recomendación  para iniciar la lactancia materna es acercar al bebé al pezón en las primeras horas del nacimiento. Aunque cuando nace el bebé en la mayoría de los centros hospitalarios lo primero que hace el pediatra que lo recibe es asegurarse que está bien y colocarlo en un sitio para protegerlo del ambiente frío de las salas de parto, en cuanto te encuentres en la habitación de la clínica la enfermera se encargará de llevarte a tu bebé y en este momento debes aprovechar de iniciar la lactancia, cuanto antes mejor. En algunos centros se practica el apego precoz de colocar inmediatamente al bebé con la mamá, pero esto no siempre es posible en los centros hospitalarios de nuestro país y además dependerá del estado de salud del bebé.  Lo importante es que no te frustes por esta razón porque la lactancia puede iniciar en el momento que estés junto a tu bebé.

En las primeras horas notarás que la leche materna es escasa y espesa, es el llamado calostro, y en el curso de los primeros días la producción va aumentando. También es recomendable el contacto piel con piel, procurando que todo el cuerpo del bebé esté en contacto con la madre, la ingesta de abundantes líquidos para la mamá y la alimentación balanceada, evitando café y tabaco, y aunque muchos te recomienden evitar ciertos alimentos  por el estreñimiento y los gases en el bebé, los expertos en lactancia aseguran que no existe relación entre lo que comes y los efectos en el bebé.

amamantar

Foto referencial

No existe ningún alimento que esté comprobado que aumente la producción de leche materna. Lo más importante es que el bebé obtenga el mejor agarre, procurando que al abrir la boca introduzca la mayor parte de la areola, especialmente la parte inferior, y esto lo podemos corroborar cuando el mentón del bebé toca el pecho materno.

Lea también: ¿El embarazo gemelar representa un riesgo?

Hay madres con pezones invertidos y pueden ayudarse con un ejercicio de succión con el aparato que saca la leche,  tratando que el pezón salga. La madre debe estar en una postura cómoda para ambos. Y finalmente lo más importante: la lactancia materna debe ser a libre demanda, es decir cada vez que  él quiera, esto es más o menos cada 2 horas, unas 8-12 veces al día y no retirarlo hasta que espontáneamente lo deje. Recuerda que en los primeros meses el bebé no necesita otros líquidos como el agua, solo la leche.

Sin embargo lo que más quiero lograr con este artículo es que no te deprimas si no lo logras: no dejarás de ser una buena madre. Conversa con tu médico, procura hacer lo necesario, incluso puedes pedir ayuda a gente especializada en el tema, pero no te sientas culpable, cada cuerpo es diferente y las circunstancias de cada quien: no es igual una madre que está en el campo descansando con la naturaleza y con mucha gente alrededor que la cuida, a una madre con muchos quehaceres, preocupada, sin tanta ayuda. Vive tu experiencia y recuerda que el amor y los cuidados a tu hijo son los más valioso.

Por. Dra. Peggi Piñango