Una de las preocupaciones de los especialistas en visión,
es la exposición permanente y constante que sufren nuestros ojos a las pantallas de nuestros teléfonos, computadoras y tabletas
Juymar García

Finalizando el siglo XIX, un grupo de médicos y sopladores de vidrio idearon los primeros lentes de contacto en Alemania. Esas primeras versiones estaban producidas con vidrio, y eran capaces de corregir los defectos visuales más comunes del momento. No obstante, su elevado peso las convertiría en una solución compleja e incómoda para muchos. Los lentes de contacto duros eran teóricamente unas esferas de vidrio que se colocaban dentro del ojo para mejorar la visión, pero ofrecían la incomodidad y sensación como si se tratase de una pestaña constante dentro del ojo humano.

Es complejo hablar de la vista, cuando sometemos a diario a este preciado sentido a pruebas tan duras como el caso de las mujeres, maquillaje, máscaras, rizado de pestañas y sobre todo la constante exposición a las pantallas de las herramientas tecnológicas que, si bien son para facilitarnos la vida, tienen en sus paquetes advertencias muy claras en cuanto al daño que puede sufrir el aparo visual por exposición a la luz.

Lea también: Adiós quimioterapia

Otros padecimientos también son tomados en cuenta por el oftalmólogo desarrollador de las nuevas tendencias para mejorar la visión sin tener que utilizar lentes tradicionales, el queratocono, la presbicia y los comunes miopías y astigmatismos son problemas de visión que ya no significan un problema a la hora de buscar confort con en buena adaptación de quienes se convierten en parte de nuestro cuerpo.

 

University of Wisconsin, Madison

Imagen: University of Wisconsin, Madison

Un equipo liderado por Hongrui Jiang, de la Universidad de Wisconsin en Madison, Estados Unidos, trabajó en el diseño de los primeros lentes de contacto que van ajustándose continuamente y de forma concertada con la córnea y el cristalino de cada paciente para dotarle de una capacidad visual tan buena como la que tenía en la juventud.

Este equipo de investigación que usó la tecnología y la medicina de la vista se inspiraron en un pez que vive en aguas llenas de barro y que sobrevive por su capacidad de detectar a los depredadores pese a la turbidez del agua, por la retina de este ojo de este pez, que posee una forma única. La retina es la parte del ojo que captura la luz. Jiang y sus colaboradores examinaron la estructura retiniana del pez a fin de obtener ideas clave para el diseño de un lente de contacto que puede ajustar su enfoque.

Lea también: Cuerpos tatuados, cuerpos inteligentes

Estos lentes tienen unos sensores capaces de enfocar en situaciones de poca luz. Son extremadamente pequeños, no molestan y no se ven a simple vista en el lente, pero sumamente sensibles a la luz, fuente de visión prioritaria. Al igual que el pez motivo de inspiración, estos lentes tienen una serie de estructuras profundas en forma de copa con paredes laterales reflectantes. Ese diseño ayuda a recoger la luz e intensificar las longitudes de onda particularmente necesarias para que el ojo humano pueda ver.

Tomando prestada esta idea de la naturaleza, los investigadores crearon un dispositivo que contiene miles de colectores de luz muy pequeños. Tales colectores tienen protuberancias de cristal parecidas a los conectores de un chip, cuyo interior es como copas profundas recubiertas con aluminio reflectante. La luz entra en estos pequeñísimos conectores y después es enfocada por las paredes laterales reflectantes. Jiang y su equipo hicieron las primeras pruebas para medir la capacidad que tiene este dispositivo para mejorar las imágenes capturadas por un modelo de ojo mecánico diseñado en un laboratorio.

Con la nueva tecnología podremos verte mejor…

Feliz semana.