Lunes 23 enero 2017
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Distracción

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Equipo de Redacción A Tu Salud

El tiempo libre puede ser muy productivo cuando se aprovecha para hacer actividades en familia sin imponer un horario o exigencias que recuerden a la rutina del trabajo o del colegio. No obstante, nunca hay que olvidar que la mejor forma de descansar no consiste en hacer absolutamente nada, sino en ejecutar actividades distintas a las que se realizan habitualmente.

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Ideas para disfrutar del tiempo libre en familia

1.  Practicar deporte. Dedicar un tiempo al deporte siempre es una buena idea. El tiempo libre puede ser un momento para hacerlo con más frecuencia o para aprender algún deporte nuevo.

2.  Organizar salidas. Los fines de semana son el momento ideal para realizar excursiones, salidas al campo o paseos en bicicleta en los que la familia aproveche para salir de los lugares frecuentados habitualmente y conozcan lugares nuevos.

3.  Ayudar en casa. Echar una mano en casa debe ser un hábito del día a día, pero cuando disponemos de más tiempo podemos utilizarlo en actividades que requieren una mayor dedicación de tiempo como una reparación o limpieza.

4.  Jugar en casa o al aire libre. Es preciso dedicar un momento del día a los juegos. En la actualidad, hay diversos y muy interesantes para todas las edades. Del mismo modo, también se pueden organizar juegos para toda la familia, aprovechando así para compartir un momento de diversión con los hijos.

5.  Organizar fiestas familiares. Los cumpleaños y los santos pueden ser un buen momento para celebrar algo con toda la familia. Además, la previa organización que amerita una fiesta enseñará a mayores y pequeños a trabajar en equipo.

6.  Hacer visitas culturales. Ir a museos o exposiciones donde los niños y los padres aprendan nuevas cosas. Es importante que resulten atractivas para todos.

7.  Ayudar a los demás. Colaborar con alguien en alguna actividad, trabajar para sacar un dinero para la familia o ayudar a alguien a solucionar algún inconveniente son cosas que se pueden realizar en el tiempo libre.

8.  Fomentar nuevas aficiones. Siempre es un buen momento para descubrir nuevas aficiones y enseñar a los hijos a ser constantes. Lo más interesante es compartir con los hijos las propias aficiones, sin imponerlas.

9.  Visitar familiares, amigos, enfermos. En el día a día a veces es complicado hallar un espacio para ver a familiares que viven lejos, cenar con amigos que nunca ves o visitar a enfermos. El fin de semana es el momento ideal para hacerlo.

10.  Proponerse actividades de más duración. El tiempo libre brinda la posibilidad de hacer actividades que normalmente, por falta de tiempo, no se pueden llevar a cabo. Aprender un idioma, ir a un campamento o compartir una convivencia con amigos pueden ser algunas de ellas.

11.  Repasar conceptos. Luego de las vacaciones siempre llega la rutina. Por eso, es preciso dedicar un tiempo al repaso del curso o a las actividades programadas por el colegio.

12.  Compartir el tiempo de las comidas. Desayunar, comer y cenar con los hijos es un buen hábito que los padres deberían llevar a cabo todos los días. Aunque, la incompatibilidad de horarios a veces no lo hace viable. Los fines de semana son un buen instante para compartir el tiempo de las comidas, aprovechando también para educar en la mesa.

13.  Organizar tertulias. Cuando no hay prisa por volver al trabajo o al colegio, es necesario que luego de comer la familia realice un rato de tertulia en la sobremesa en la que intervengan todos los miembros para compartir experiencias e intercambiar opiniones.

14.  Distribuir encargos. Es preciso repartir encargos de colaboración familiar entre los hijos. Tener un encargo concreto del que responsabilizarse desarrolla el hábito de estar pendiente de los demás y de preocuparse por conservar un clima familiar acogedor.

15.  Ver películas o series. Ver películas o series en familia es la excusa ideal para compartir entre padres e hijos. Conjuntamente, compartir este momento permitirá a la familia comentar con los hijos aspectos de las películas o series. Es trascendental estar pendiente de que los hijos no abusen de la televisión.

Fuente: Hacerfamilia

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Equipo de Redacción A Tu Salud

Pasar la tarde en el parque les brinda perennes posibilidades de esparcimiento: hacen ejercicio físico, desarrollan su destreza, su habilidad manual, entre otras.

Los padres igualmente valoramos muchísimo las actividades al aire libre. Luego de una tarde entera de juegos en el parque, y tras un buen baño, nuestro hijo se dormirá rápida y relajadamente.

¿Qué pueden hacer y qué no?

A los dos años, la musculatura está lo bastante desarrollada como para que se balanceen solos en el columpio o se lancen desde un tobogán.

Entre los dos y los tres años, puede haber muchas diferencias entre un niño y otro. Los adultos debemos calcular la personalidad y desarrollo de cada uno y no soltarlo si le notamos tenso al agarrarse al columpio.

Los niños de dos a tres años ambicionan jugar con los mayores, pero a veces los mayores no quieren jugar con ellos. No hay que exigir a los de más edad a integrar a un niño tan pequeño en sus actividades, pero si sale de ellos admitirle, el pequeño se sentirá esencialmente estimulado por todo lo que pueden hacer sus admirados mayores e, imitándoles, él avanzará.

Juegos para los niños

Cubo, pala, rastrillo y moldes

Con la arena del parque, a falta de la de playa, nos tendremos que conformar con castillos de planta baja. De igual forma podemos utilizar moldes de animales y darles de comer palitos, de flores.

Con estos simples juegos de arena estamos desarrollando su psicomotricidad fina, lo que les servirá en un futuro para la escritura, por ejemplo.

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Lee: 4 juegos para tus hijos en la oficina 

Columpios, toboganes, túneles

Cada vez es más habitual que los parques posean columpios con un sencillo sistema de sujeción que cuenta con respaldo y cinturón y permite balancear tranquilamente a los más pequeños. Si bien, en general, con dos años tienen el suficiente desarrollo para columpiarse solos.

Es mejor que no suban a toboganes de más de un metro de altura si carecen de barandilla, y si la poseen, debe ser de dos alturas, para que ningún pequeño pueda colarse y caer por la parte inferior.

En cuanto a las instalaciones que poseen una especie de puentes con tablones separados unos de otros, pueden cruzarlos con nuestra supervisión. Otra cosa son las anillas de las que pueden colgarse: los expertos aún los consideran pequeños para ellas (mejor a partir de tres años).

En muchos parques hay circuitos con túneles, pendientes, etc. Si son de baja dificultad, los niños de estas edades pueden cruzarlos. Para sacarles el doble de partido, podemos pedirles que vayan contándonos qué van a hacer frente al siguiente obstáculo: rodearlo, saltarlo, pasar por debajo, por encima.

Si el recorrido que elegimos para ellos es muy sencillito y se aburren a los dos minutos, una buena idea es plantearles que se desplacen entre los obstáculos dando saltos como la rana, el canguro… o galopando.


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Pelota

La gran opción de los juegos, una gran diversión de niños y mayores. Unos preferirán darle patadas, y otros, pasársela con las manos a los papás. Todo vale. Es conveniente:

Escoger un buen sitio es importante: lejos del paso de bicicletas, paseantes y, por supuesto, vehículos. Tampoco conviene que pueda caerse a estanques, pozos, etc.

Manipular una pelota no es nada sencillo cuando tienes menos de tres añitos, así que la superficie debe resultar cómoda para las caídas y tropezones.

Aunque no es muy usual, algunas zonas al aire libre tienen pequeñas canchas de baloncesto adaptadas a estas alturas.

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Descubrir la naturaleza

Acumular un buen ramo de flores silvestres para papá o mamá es una buena forma de recrear al niño de la belleza que nos rodea.

Le instruiremos qué normas hay que respetar: muchas zonas del césped no se pueden pisar y muchas flores no pueden arrancarse.

Cómo se llaman las flores, lo que pensará mamá cuando las vea, dónde las va a poner en casa. Del mismo modo, en el parque igualmente habitan hormigas, pájaros, entre otras especies que nuestros hijos empiezan a fascinarse por estas criaturas.

Es significativo que les eduquemos a ser cautelosos con los perros, por ejemplo, pero no miedosos ya que si nosotros poseemos miedo, podemos transmitírselo.

También pueden consultar: Todos los niños ganan con los juegos de mesa 

Fuente: Serpadres

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Equipo de Redacción A Tu Salud

Los fines de semana, los días en los que el clima no admite salir o las pausas escolares generalmente significan la necesidad de distraer a los niños, y la dificultad se presenta cuando no se puede gastar de más o llevarlos a paseos o sitios recreativos.

Divertir a los niños en casa es una buena manera de pasar tiempo de calidad con ellos y mostrarles iniciativas distintas para regocijarse. Al mismo tiempo, que para la familia simboliza menor gasto, que en estos tiempos que corren es siempre el máximo interés.

Para divertir a los niños en casa podemos acudir a los juegos de mesa, siempre son bienvenidos los que significan jugar en equipos o los que llevan a ganar puntos. Se puede estimular igualmente el juego inventando prendas, o permitiendo al ganador scoger la comida del día.

Los juegos de mesa no son muy costosos, pero si no hay ni barajas, podemos jugar recurrir a aquellos juegos que nos gustaban de niños:

Juegos infantiles con lo que hay en casa

Uno de los juegos más divertidos es el Stop, que puede tener otros nombres y seguro lo conoces: cada jugador apunta en un papel diferentes columnas: Nombres, Lugares, Colores, Frutas y Verduras, Animales y Cosas. Se deja una columna más para el puntaje y otra para anotar la letra del alfabeto que marcará el juego.

Sentados en ronda, inicia uno de los jugadores diciendo ¡Ya! en voz alta y en silencio el abecedario completo. La persona que le sigue en la ronda, deberá frenarlo diciendo ¡Stop!, entonces se dice en voz alta la letra del alfabeto en la que se ha frenado, y todos deben escribir, lo más rápido posible, en cada una de las categorías una palabra que comience con esa letra. Cada anotación vale 10 puntos y si se repite alguna entre los jugadores vale 5 puntos. Gana el que al final del juego tiene mayor puntaje.

Otros juegos que no precisan más que la familia unida son: dígalo con mímica, búsqueda del tesoro, karaoke, y muchos más; sólo es cuestión de acordarse cómo nos divertíamos antes del ordenador.

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Lea: La ansiedad no es cosa de juegos en los niños 

Cine y cotufas

Ver películas siempre es entretenido y más aún si se acompaña con ricas cotufas caseras. Se puede rentar una película, o volver a ver las películas que ya poseen en casa, añadiendo la posibilidad de frenarlas y preguntar, a ver quién se anima a decir la línea de diálogo siguiente.

Leer y disfrutar de la lectura

Los clásicos que siempre forman parte de la biblioteca logran ser una gran aventura en familia. Cualquiera puede empezar a leer algunos libros infantiles y luego jugar a cambiarle el final o el destino a los personajes e inventar una historia distinta.

Lea: Niños que crecen con perros disminuyen el riesgo de asma 

Fuente: Imujer

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Por. Equipo de redacción A Tu Salud

Los campamentos son una buena opción para que los niños/as se diviertan durante sus vacaciones y, a la vez, los padres no tengan que estar constantemente preocupados por encontrar a una persona que se haga cargo de ellos. De la misma manera, son una manera realmente buena para que los pequeños de la casa ganen autonomía y empiecen a aprender a valerse por sí mismos. Si tus hijos nunca han ido antes a un campamento, puedes ver aquí algunos consejos sobre cómo elegir uno. Pero una de las cosas más importantes es que los niños se sientan a gusto con el sitio al que van a ir. Por ese hecho, existen distintos tipos de campamentos según la temática y para que los conozcas:

 

Ocio y naturaleza

Estos son los campamentos con una temática más genérica, que se suelen ubicar en un entorno rodeado de naturaleza y los niños/as desarrollan distintas actividades recreativas: manualidades, excursiones a la montaña, juegos, etc. Pero, a diferencia del resto de tipologías de campamento, no están centrados en una temática concreta. En la mayoría de ciudades y regiones puedes encontrar oferta de campamentos de este tipo.

De idiomas

Otro de los tipos de campamento más comunes y que concentran a muchos niños y niñas durante el verano son los de idiomas. En estas estancias los peques pueden mejorar su dominio de una lengua extranjera sin salir del país, gracias a los monitores especializados y preparados para esta tarea. Suelen abundar los campamentos de inglés, pero también puedes encontrar campamentos de alemán, francés, o buscar el idioma que te interese. Para los chicos más mayores, también existe la opción de pasar unas semanas en el extranjero para mejorar el idioma.

Deportivos

Pueden estar especializados en un único deporte o bien realizar varias actividades deportivas. En muchos casos, están organizados por clubes deportivos y se aprovecha así el personal e instalaciones de la entidad. Los más comunes quizá son los campamentos de fútbol, que encantan a un gran número de niños (y también niñas!) y pueden así mejorar su técnica y táctica de este deporte.

Musicales

Los niños/as aficionados y amantes de la música también cuentan con una serie de campamentos de verano donde poder desarrollar sus dotes musicales. Además de realizar muchas otras actividades, podrán disfrutar de la música junto con otros niños y los monitores especializados. Aquellos que ya estudien algún instrumento, deberán llevarlo al campamento (menos los que estudian piano o batería, claro!), pero también cabe la posibilidad de querer iniciarse en la música a través de un campamento.

De aventura

Para aquellos niños/as que no tengan miedo a nada y quieran pasar unos días con grandes dosis de adrenalina, existen los campamentos de aventura, donde podrán practicar actividades como: escalada, rappel, senderismo, rutas a caballo, actividades de orientación, etc. Este tipo de campamento se recomienda a niños/as de una cierta edad, ya que los más pequeños pueden verse muy limitados a la hora de hacer este tipo de actividades.

Fuente: http://educacion.uncomo.com/

 

 

 

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Por. Equipo de redacción A Tu Salud

Quien ha ido a un campamento  alguna vez, seguro que vivió experiencias inolvidables. Quizás éste sea el motivo por el que cada año sean más las familias que deciden llevar a sus hijos a un campamento. La oferta crece conforme exige la demanda y hoy en día existen variadas opciones para apuntar a los niños a distintos campamentos.

Para los niños, la experiencia es siempre gratificante. Aprenderán a ser más tolerantes, a convivir con personas que no son de su entorno, harán amigos nuevos, compartirán habitación, juegos, actividades y participarán en la toma de algunas decisiones. Generalmente, los niños disfrutan a tope de la experiencia. En el campamento, los niños se verán libres de los deberes escolares, de las obligaciones domésticas, de la mirada vigilante de sus padres y experimentarán una sensación de libertad y responsabilidad que sólo se puede vivir fuera de casa.

¿Qué aprenden los niños en los campamentos?

El objetivo de los campamentos es que los niños aprendan, se diviertan y lleven toda la experiencia adquirida a su vida cotidiana. Durante los 5, 7, 15 o más días que un niño esté en un campamento, tendrá la oportunidad de aprender a:

– Vivir en cooperación

– Socializarse e integrarse

– Mejorar la comunicación

– Expresarse

– Convivir

– Trabajar en grupo

– Desarrollarse espiritual y personalmente

– Experimentar la libertad

– Crear y participar.

Fuente: www.guiainfantil.com