Lunes 23 enero 2017
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La Caraota Digital

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Cortesía

Los “propósitos de enmienda” como yo los llamo, que todos nos planteamos a comienzos de año, es costumbre formularlos verbalmente”, razón por la cual, en la mayoría de los casos terminan siendo solo “buenas intenciones”. Mi recomendación para que no se olviden en el mes de febrero, es que los escriban más los revisen permanentemente y gracias a un ejercicio de constancia puedan hacer realidad, si no todos, unos cuantos y eso representará per sé, un gran avance en sus vidas.

La clave está en ser disciplinados, porque no hay fórmulas mágicas, cualquier cosa que trasciende es producto de un esfuerzo, no de la improvisación, es fruto de la planeación, de la continuidad y de hacer en cada momento, en cada día, lo que se tiene que hacer para lograrlo.

La labor cotidiana, el buen desempeño, el mejor trabajo, producen en el corto, mediano o largo plazo resultados notables y trascendentes ya que, de lo que hagamos hoy va a depender el futuro.

En la mayoría de los casos, los deseos se establecen en “términos afectivos”, por ejemplo, la más común de las intenciones de año nuevo es: “el próximo año me voy a portar bien” pero bueno, qué quiere decir eso, hay que ser específicos y establecer el cómo; así es que se construyen y alcanzan metas.

Insisto, hay que darse un espacio, para sentarse y escribir lo que aspiramos cambiar o mejorar en nuestra cotidianidad, para que haya una especie de compromiso con nosotros mismos; más tener la oportunidad de revisar dicho compromiso cada cierto tiempo para evaluar cómo vamos en nuestro desempeño y refrescar lo pendiente.

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¿Por qué tendemos a no llevar a cabo nuestros sueños?

Todos los años decimos lo mismo: “este año va a ser diferente”, pero no ocurre nada. Por eso yo decidí que el 2017, será el año en el que más metas personales lograré. Y ustedes, me acompañan?

Para cumplir nuestros propósitos, lo primero que debemos tener en cuenta es qué nos lleva a abandonar el trabajo para alcanzarlos.

La mayoría nos dejamos manejar mentalmente por la “teoría del todo o nada”. No hay un término medio, sólo los extremos, por eso al fallar la primera vez claudicamos.

Generalmente los que intentamos hacer cambios en nuestra vida, nos esforzamos muy poco en recompensar los avances y por el contrario muchos sólo nos castigamos por los retrocesos.

La mayoría de las personas que se establecen una meta olvidan diseñar un plan de acción objetivo que se adapte a su tiempo y capacidades, y algunos si lo hacen pero dejan de lado el evaluar lo que les motiva para así no perder el foco. Hay que medir no sólo lo agradable que puede resultar alcanzar la meta, sino también determinar lo necesario o positivo que resulta a la larga.

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El poder motivador de cualquier meta viene de verdaderamente comprender por qué se quieren lograr.

Antoine de Saint Exupery escribió: “si quieres construir un barco no le pidas a la gente que te junte madera y no les asignes tareas y trabajo, más bien enséñales a suspirar por la interminable inmensidad del mar”.

No hagan una lista inmensa de propósitos, elijan dos o tres que sean las más importantes para ustedes. Si los logran antes de que el año termine, pues maravilloso; entonces pueden elegir uno o dos más.

En mi caso, resulta de gran ayuda colocar recordatorios visuales como fotografías o imágenes del destino final deseado. Pídanle a un familiar o amigo que les monitoreen y le recuerden la meta a lo largo del camino. Además, prémiense sin importar cuan pequeños sean los logros.

No hay mejor momento para empezar que el presente. Si esperan para trabajar en sus propósitos hasta encontrar el momento perfecto, nunca iniciarán. Determinen qué es lo que necesitan para empezar y pónganse en marcha, pues antes de que se den cuenta estarán celebrando sus éxitos.

Este es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital.

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Por. María Laura García

Cada vez más investigaciones están desafiando la creencia de que el envejecimiento está fuera de nuestro control, lo que ha llevado a los científicos a pensar en formas con las que podríamos disminuir el  proceso de envejecimiento.

Aunque esta es una rama de la ciencia relativamente nueva, existen algunos factores que parecen ser claves para controlar el ritmo del envejecimiento y uno de dichos factores, yo me atrevería a decir, que el principal, son los niveles de insulina y los “mecanismos” metabólicos que se activan día a día, que en gran parte son controlados por los alimentos que consumimos, es decir, que la clave está en la forma que comemos y la cantidad

Ciertamente, los investigadores creen que también está involucrado de alguna manera, los efectos de la restricción calórica, que a su vez está relacionada con la longevidad. Se ha sabido desde hace casi un siglo que los animales que comen menos viven más.

Aquellos que siguen dietas restringidas en calorías están viviendo más tiempo, probablemente como resultado de la mejora en la regulación de la insulina, ya que la resistencia a la insulina es uno de los principales factores desencadenantes de la mayoría de las enfermedades crónicas.

Por lo tanto y por ahora, lo mejor que podemos hacer es llevar una buena y no abundante alimentación; más hacer ejercicios de forma regular para optimizar nuestro funcionamiento orgánico.

Una investigación con gusanos arrojó como resultado que añadir una pequeña cantidad de glucosa a su alimentación acortó su esperanza de vida en un 20 por ciento. Lo creamos o no, cuando se trata de desórdenes de insulina, existen muchas similitudes entre nosotros y esas pequeñas criaturas. Entonces, es bueno considerar que consumir mucho azúcar, es decir, tubérculos, carbohidratos refinados y granos, equivale a pisar el acelerador del envejecimiento.

Lo que se sabe acerca de la restricción calórica es que, en animales, reduce la tasa metabólica y el estrés oxidativo, es decir, lo que nos envejece, más altera la función neuroendocrina y del sistema nervioso simpático. También sabemos que el comer menos mejora la sensibilidad a la insulina y como se los dije, los niveles altos de insulina aceleran el envejecimiento.

Por lo tanto, podemos asumir que gran parte del fenómeno de la longevidad puede atribuirse a optimizar la presencia de la insulina en sangre y la cantidad de azúcares que ingerimos; porque para hacer aún más negro el panorama, a medida que envejecemos los niveles de glucosa, insulina y triglicéridos tienden a aumentar poco a poco.

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dieta cetogénica

Bajar los carbohidratos = Dieta cetogénica

La dieta cetogénica no es más que un tipo de dieta en la cual la proporción de hidratos de carbono se reduce notablemente con la finalidad de fomentar la oxidación de las grasas que da lugar a la formación de cuerpos cetónicos, aclarando que dichos carbohidratos no deben eliminarse por completo. Éstos compuestos, es decir, los cuerpos cetónicos, se utilizan de manera alternativa por parte del cerebro y otros órganos, como fuente de energía ante la merma de glucosa.

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Asesórese  con un nutricionista, porque existen muchas maneras de llevar adelante una dieta cetogénica con la finalidad última de propiciar la quema de grasas en el organismo, pero no siempre se realizan de la manera indicada y mucho menos, seleccionando los alimentos más saludables.

De hecho, una de las desventajas de la dieta cetogénica para adelgazar, es el escaso aporte de vitaminas, minerales y fibra que estas dietas mal estructuradas pueden propiciar para lograr el estado de cetosis, porque hay quien no come suficiente  cantidad de vegetales de hoja verde, por ejemplo. También por ello, es muy frecuente el desarrollo de estreñimiento dada la poca ingesta de fibra, sufrir de halitosis o mal aliento dada la elevada producción de cuerpos cetónicos, así como la presencia de cansancio o fatiga debido a la escasez de hidratos de carbono.

Por último, es vital resaltar que este tipo de régimen no se recomienda  en personas con problemas hepáticos o cardíacos.

Este es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital 

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Por. María Laura García

Lesionarse es un riesgo intrínseco para quienes realizamos actividad física de manera prolongada. Es común, que inicialmente, el problema se manifieste de manera muy tímida, pero al cabo de un tiempo, en la mayoría de los casos por no ser atendido oportunamente, dicha lesión, llega a ocasionar mucho dolor y limitar al deportista.

Generalmente a aquellos que nos gusta hacer ejercicios y lo hemos convertido en un hábito que disfrutamos,  cuando tenemos que dejarlo de lado por una lesión o por “situaciones” que se escapan de nuestras manos, como una enfermedad o exceso de trabajo, apenas podemos retomarlos, nos desbocamos y pretendemos recuperar la condición perdida de forma rápida, y esto puede significar o una nueva lesión o simplemente, una que no teníamos producto de la impaciencia.

Entiéndase, que a partir de la primera semana de sedentarismo, se acelera la merma de actitud física, por lo cual nos tenemos que llenar de paciencia al momento de comenzar a ejercitarnos con regularidad para evitar males mayores. Entonces señores, manejen a toda costa la ansiedad que provoca el objetivo de lograr recuperar cuanto antes nuestras capacidades.

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Tengan en cuenta…

Lo primero es, de la mano del médico, hallar el diagnóstico preciso y determinar la magnitud de la lesión, para poder así iniciar el tratamiento adecuado, que podría incluir fisioterapia y/o terapia farmacológica.

Otro factor indispensable es concientizar lo vital de seguir al pie de la letra las indicaciones médicas, respetando los tiempos de inmovilización y reposo, ya que es la única forma que el músculo se reacondicione eficazmente para retomar el entrenamiento.

Una vez que se ha cumplido el lapso inmovilización, el especialista evaluará las condiciones del paciente para decidir si se amerita fisioterapia y cuál sería el mejor programa a seguir. Este plan de ejercicios para la recuperación debe ser respetado y ejecutado cabalmente, más debe evitarse la automedicación por recomendación de personas no certificadas.

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Una vez recuperados que hacer?

Una vez que el médico decida que ya puede retomar su rutina de ejercicios, lo mejor es incrementar la intensidad progresivamente hasta lograr el tono y volumen muscular, porque tras el reposo, el músculo pierde su volumen y fuerza.

El periodo de adaptación que necesitaremos una vez que volvemos a entrenar dependerá del tiempo que hayamos estado parados.

La adaptación consistirá en realizar los entrenamientos a un ritmo mucho menos intenso, sin forzar el cuerpo en absoluto, e ir progresando en dificultad lentamente.

Muchas veces, las lesiones se producen debido a que los entrenamientos que realizamos no son acordes a nuestra condición o bien que no adoptamos las posturas correctas, por lo cual es esencial revisar nuestra rutina junto a un especialista.

También debemos estar atentos a molestias como dolor o inflamación que aparecen de forma periódica tras la actividad física y acudir o consultar al médico de inmediato.

Por último, después de haber parado por una lesión y haberla superado, el mínimo aprendizaje que debemos obtener de la experiencia es la madurez  para evitar seguir entrenando inmediatamente después de experimentar un dolor que seguramente es una lesión y  evitar el sobre-entrenamiento.

Este es un extracto del texto original publicado en Caraota Digital 

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Por. María Laura García

Hoy les voy a hablar de un procedimiento médico que ha acaparado toda mi atención por los efectos positivos que ofrece para la salud. Me refiero a la aplicación se células madres proveniente de nuestros tejidos grasos.

El bombardeo de información sobre este tema es infinito y actualmente se tiene la certeza que el reservorio más grande de células madre que posee el cuerpo humano se encuentra en el tejido graso.

Por su complejidad y altísima actividad metabólica, las células madre provenientes de la grasa, se han convertido en el principal recurso de los investigadores en los avances de lo que se ha denominado Medicina Regenerativa, lo que ha dado lugar, a que se haya determinado que dichas células ostentan la capacidad de convertirse en 5 tipos básicos de tejido: muscular, cartilaginoso, óseo, graso y nervioso, dependiendo de cómo sean tratadas e implantadas.

Ahora bien, de forma espontánea no se convierten en este tipo de células, sino que precisan de un medio de cultivo especial o la adición de factores específicos de crecimiento.

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Para que sirven?

Se sabe que las células madre producen factores  o sustancias que ayudan a otras células a sobrevivir o a funcionar mejor. También se sospecha de que en determinadas condiciones pueden convertirse en otro tipo de células. Estudios han demostrado que en situaciones particulares donde los tejidos cicatrizan mal, debido a la mala vascularización, el tratamiento con células madre de la grasa ayuda a reparar el tejido.

Dichas células también tienen un efecto antiinflamatorio e inmunomodulador, así que se están probando en pacientes con Alzheimer, osteoartrosis, osteoartritis y en la reacción injerto-contra-huésped de los trasplantados.

Por otra parte, se ha demostrado que cuando se inyectan endovenosamente se dirigen a las zonas inflamadas para realizar un trabajo reparador.

Cómo se aplican?

Los procedimientos empleados para aplicarlas en nosotros, se han venido utilizando en Corea, Japón y China desde hace 5 años, y su uso se ha extendido a Europa y EEUU, donde diversos trabajos científicos han avalado su eficacia; avance que afortunadamente y a pesar de las circunstancias, se está aplicando en Venezuela. De hecho, especialistas de la Unidad de Terapia Celular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), liderados por María Elena Márquez, obtuvieron células madre estromales mesenquimales de tejido adiposo, las cuales mostraron su potencialidad para la regeneración de hueso.

Recientemente, yo recibí el tratamiento regenerador, de la mano del Dr. Juan Carlos Méndez, especialista en medicina antienvejecimiento. El tejido graso lo obtuvo a través de una mini liposucción en la zona abdominal que se realiza bajo anestesia local. Luego en una centrífuga se separan las células de grasa de las madre, aislando estas últimas y colocándolas en un medio de cultivo adecuado para garantizar su supervivencia, multiplicación y diferenciación, acorde con las necesidades del paciente.

Este proceso debe realizarse con mucho cuidado y bajo todas las medidas antisépticas para evitar contaminación y daños. La aplicación en el cuerpo se puede realizar de forma sistémica vía endovenosa o segmentada, es decir, directamente en los sitios requeridos por medio de cánulas especiales y soluciones balanceadas que facilitan su implantación, reconocimiento y tolerancia corporal.

Lo que se busca…

Las expectativas de este tipo de terapia regenerativa son muy prometedoras, pues van desde mantener los órganos y tejidos saludables, hasta lograr regenerar estructuras y funciones celulares deterioradas. Se realiza tanto de forma preventiva o curativa, con el fin de compensar las células que normalmente van envejeciendo y muriendo naturalmente, como para restaurar los tejidos que han sido lesionados producto de traumatismos, infecciones, patologías degenerativas o cardíacas. También son administradas para tratamientos de rejuvenecimiento y para mejorar cicatrización de heridas que quedan después de una operación.

Este es un extracto de la columna original que puedes leer en Caraota Digital

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Muchas personas viven sus días permitiendo que una sensación de ardor en sus gargantas y esófago, le nublen y marquen sus días, sin hacer nada al respecto. Este tipo de molestias no son normales y lo bueno, es que siempre hay una solución.

Ese ardor es lo que se denomina acidez estomacal. Se trata de una sensación de ardor en el pecho, justo detrás del esternón, que técnicamente se conoce como enfermedad de reflujo gastroesofágico. Normalmente nos afecta cuando los contenidos del estómago regresan al esófago. Generalmente ocurre después de comer, aunque puede suceder durante la noche y la molestia suele empeorar al estar acostados o agacharnos.

No es un mal de morirse pero si es muy común y cuando se hace muy frecuente, tanto que interfiere con la rutina diaria, puede ser un síntoma de algo más grave que requiere asistencia médica, por lo tanto si ese es su caso, vaya a consulta para evitar males mayores.

Yo pasé toda mi vida, experimentando acidez, pensando que era porque comía mal, o en abundancia o porque no reposaba mis comidas, pero no era nada de eso; se debía a que soy intolerante a lactosa y jamás busqué un diagnóstico médico porque “justificaba” como muchos mis síntomas.

Ahora bien, mientras se ocupan de buscar la causa, existen diversas medidas, muy simples, que puede poner en marcha para sentirse mejor, pero insisto, no descanse hasta dejar de experimentar acidez, pues eso no es normal.

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Ocuparse siempre será sinónimo de salud

Una de las primeras medidas será controlar su peso. Los kilos de más ejercen presión sobre el abdomen y empujan el estómago, lo que origina que el ácido regrese al esófago.

Una característica muy común en nosotros los latinos es usar ropa ajustada, pero esta costumbre propicia la acidez. La ropa que aprieta alrededor de la cintura ejerce presión sobre el abdomen y el esfínter esofágico inferior, que al relajarse permite el paso del contenido gástrico al esófago, causa principal de la acidez.

¿A quien no le gustan las salsas hechas a base de tomate, el chocolate, el café, las comidas fritas o elaboradas con grasa o manteca? Pues olvídenlas en pro de su salud y evitar la acidez.

Aunque provoque, no se acueste después de comer. Espere por lo menos 3 horas antes de recostarse o de ir a dormir.

También ayuda elevar la cabecera de la cama. Si con regularidad tiene acidez estomacal por la noche o mientras intenta dormir, aproveche la gravedad.  Si no fuese posible elevar la cama, coloque una cuña entre el colchón y la base para elevar el cuerpo desde la cintura.

No fume, debido a que reduce la capacidad del esfínter esofágico inferior de funcionar.

Por último, les recomiendo echar mano de los antiácidos de venta libre, ya que éstos pueden neutralizar temporalmente el ácido del estómago, no obstante, el consumo prolongado o excesivo de antiácidos que contienen magnesio, puede producir diarrea, y los productos a base de calcio o aluminio pueden conducir a estreñimiento.

¿Cuándo hay que ir al médico?

Busque ayuda de inmediato si siente fuerte dolor u opresión en el pecho, especialmente acompañado por otros signos y síntomas, como dolor en el brazo o la mandíbula, o dificultad para respirar; pues el dolor del pecho puede ser un síntoma de un ataque cardíaco.

También consulte cuando la acidez estomacal ocurre más de una vez por semana y los medicamentos no le funcionan; si tiene dificultad para tragar, náuseas o vómitos constantes; o pierde peso debido a que tiene poco apetito o dificultad para comer.

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El no poder dormir puede resultar agotador y frustrante para una persona, además de restarle energía al afectado porque no tiene un descanso reparador, problema éste que sostenido en el tiempo, puede generar otros trastornos de salud como depresión, dolor crónico, susceptibilidad a enfermar, presión arterial alta, desordenes metabólicos y más riesgo de sufrir accidentes.

Busque el origen de su insomnio

Por lo general, la incapacidad de conciliar o mantener el sueño es síntoma de alguna enfermedad o patología de fondo o subyacente que propicia un mal dormir, entre las cuales están el dolor crónico, tos, problemas cardíacos, dificultad para respirar, problemas digestivos, reflujo gastroesofágico, enfermedad tiroidea y trastornos del sueño como la apnea obstructiva del sueño o el síndrome de las piernas inquietas.

El alcohol y algunos medicamentos, como los antidepresivos, la cafeína, los descongestionantes, los fármacos contra el asma y los analgésicos, también pueden contribuir al insomnio.

Por ello, es importante que usted primero se someta a una evaluación médica minuciosa.

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Ahora bien, algo que dejan de lado los especialistas como causa de un mal dormir, son las angustias y las preocupaciones. Aquí el tema es más complejo de manejar, porque en todo caso deberíamos valernos de muchas herramientas anti estrés para paliar sus efectos: ejercicios, técnicas de relajación, hábitos saludables para dormir, bajar de peso, etc., etc.: pero llegados a este punto son pocos los que buscan ayuda terapéutica y son impacientes, razón por la cual se automedican y abusan de los somníferos con tendencia a usar  a medida que transcurre el tiempo cada vez más, medicamentos y más potentes, con peores resultados adversos.

¿Qué pasa si abusamos de somníferos?

Cuando piense en tomar una pastilla para dormir, es fundamental que junto a su médico evalúen las ventajas y los riesgos. Dormir bien es realmente importante, pero tomar un fármaco como ayuda para hacerlo puede provocar efectos secundarios, tales como mareo o aturdimiento y el peor, riesgo de dependencia. Además, las pastillas para dormir suprimen la respiración, lo que puede empeorar cualquier problema respiratorio, como apnea del sueño, aparte de posiblemente aumentar el riesgo de contraer infecciones.

Las pastillas para dormir también pueden provocar problemas con el pensamiento y con el movimiento corporal. Una persona puede despertarse y continuar somnolienta o tener problemas con la memoria diurna, el rendimiento físico y hasta sufrir caídas o accidentes.

La opción de recurrir a pastillas para dormir es una decisión matizada que debe tomarse en estrecha cooperación con el médico.

Hoy más que nunca, en una Venezuela tan convulsionada, debemos buscar apoyo multidisciplinario es vital para “no morir de mengua”, pero por sobre todo, debemos cuidarnos nosotros mismos de la mejor manera que podamos, pues será la única forma de sobrevivir a esta vorágine.

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Por. María Laura García

El trastorno bipolar es uno de los trastornos mentales más complejos y sigue siendo después de varios siglos de análisis de parte de los entendidos, un misterio para los psiquiatras.

Afecta el humor de muchos, sin distinción de raza o clase social, haciéndoles manifestar dos polos de la personalidad contrapuestos, ira, euforia y tristeza, de forma dramática y muchas veces alternados.

Es una enfermedad crónica que la padecerán de por vida y de manera recurrente, aquellos que la desarrollen y si bien, hasta ahora no tiene “cura”, sí existen medidas terapéuticas que pueden palear su sintomatología para permitirles una vida armónica y activa en lo social, lo lamentable es que en nuestro país acceder a estos fármacos es una tarea difícil y podría decir, que hasta imposible.

He hablado con muchos especialistas sobre esta patología mental, no sólo las diversas características que la tipifican, sino también cómo es posible manejarla con el esfuerzo del paciente y sus familiares. Entre ellos La Dra. Petra Aponte y el Dr. Luis Rafael Madrid que insisten en definirlo como un trastorno de las emociones donde el individuo pasa por estados que se enmarcan dentro de las manías en las que resaltan las manifestaciones eufóricas o de irritabilidad máxima, hasta los episodios o estados de hipomanía en los cuales lo común es la depresión. Se trata de una patología mental cíclica, crónica, recurrente y que requiere ser tratada permanentemente de la mano de un psiquiatra.

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Generalmente los pacientes consultan porque son llevados por familiares después que éste ha experimentado episodios o estados de mucha euforia o exacerbada irritabilidad, con ideas megalómanas, es decir, que se siente con grandes poderes, que cree que puede hacer grandes cosas, más manifiesta un pensamiento muy acelerado y habla en exceso más rápidamente.

Los familiares se percartan del problema, sobre todo en los inicios de esta enfermedad, durante los episodios maníacos; pero en otros casos hay personas que debutan con lo que sería el estado depresivo y cuando ocurre así, es más difícil establecer el diagnóstico de trastorno bipolar, puesto que la depresión por si sola es muy común.

Hay una vulnerabilidad genética en los que presentan y dan manifestaciones de bipolaridad. El individuo que nace y tiene dicha vulnerabilidad, al someterse a ciertos estresores del medio ambiente, desarrolla la patología. Se puede decir, que hay una alteración bioquímica en ellos que los llevan a expresar los mencionados cambios en el estado de ánimo.

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Padecimiento crónico que debe tratarse…

Como suele suceders en todas las enfermedades, físicas o mentales, y más si no se curan, el tratamiento se hace más fácil cuando el trastorno se diagnóstica tempranamente y se medica de inmediato al paciente, al mismo tiempo que en los bipolares es esencial comenzar la psicoeducación, sumada a una vida con hábitos saludables y ordenada en cuanto a horarios.

Lo terrible de la situación del paciente venezolano es que no cuenta con el tratamiento y por lo tanto esto significa no poder desenvolverse de manera normal. Por tanto, se verá afectada su capacidad social, laboral, y productiva. A la par, aumentará su riesgo de padecer enfermedades cerebrovasculares, infarto del miocardio, problemas metabólicos, cáncer y Alzheimer, entre otros problemas de salud. Lamentablemente estará limitado a una necesaria reclusión en casa, si los familiares pueden mantenerlo controlado, cosa que resulta muy difícil.

Y dado el panorama venezolano, vale una mención especial, la categoría de los pacientes denominados “cicladores rápidos o estados mixtos”, que son los que de un momento para otro cambian de ánimo, es decir, un día pueden estar deprimidos, otro pueden estar megalómanos, otros eufóricos pero con ideas de depresión, ya que estos son los casos precisamente difíciles de tratar, pues se les debe cambiar la medicación permanentemente, haciendo combinaciones de fármacos hasta llegar al tratamiento más idóneo según su estado.

Si el paciente bipolar, su familia o médicos no evitan la recurrencia de los episodios, el afectado transitará hacia su deterioro cognitivo, mermando su memoria, atención, concentración y orientación, además de desarrollar las dolencias físicas mencionadas.

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Recomendaciones finales…

Un paciente bipolar debe saber de qué se trata la enfermedad que padece, sobre todo cuáles son sus síntomas de alarma para que tenga conciencia sobre qué hacer ante ellos, ya que de un día para otro, su estado emocional puede variar y debe dilucidar bien las señales de las crisis para atenderlas a tiempo y de forma satisfactoria.

En relación a la alimentación de un paciente bipolar es importante señalar que no deberían consumir productos que estimulen o hiperactiven el   sistema nervioso central como por ejemplo el alcohol.

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Por. María Laura García

Decidí hablar de la infidelidad, porque es impresionante lo común que se ha vuelto pero nadie la admite o habla de ella cuando es la propia. A lo largo de toda mi trayectoria como periodista de salud he hablado con muchos sexólogos sobre el tema, y hoy compartiré con ustedes parte de lo que me dijo al respecto mi más reciente entrevistada la Lic. Aminta Parra.

Muchas parejas dan por sentado que la relación  debe ser exclusiva, cuando ese es un tipo de compromiso que debe ser conversado desde los inicios del noviazgo con el propósito de determinar si existe una coincidencia de criterios. Cada miembro de la pareja debe reflexionar sobre lo que es capaz de tolerar y lo que no  para comunicarlo al otro. Cada cual debe saber a lo que se arriesga y además estar pendiente de las señales de alerta para no dejar avanzar una relación que pueda causarle mucho daño más adelante pues no es sencillo que la gente cambie y la capacidad de compromiso puede observase desde el principio.

La infidelidad para muchas personas es un tema tabú, y aunque se ha hecho muy común nadie quiere hablar de ella.

La infidelidad por definición se refiere al establecimiento de relaciones afectivo-eróticas-sexuales, de corto o largo plazo, con personas distintas a la pareja con la que se tiene un  vínculo legal o de convivencia.

Cuando se comienza a hurgar en las causas de la infidelidad, algunos investigadores y neófitos consideran que el hombre es infiel por naturaleza, por la conservación de la especie; pero esto contradice la conducta de hombres casados o en convivencia por mucho tiempo y con hijos, que son infieles.

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Ahora bien, independientemente sea el hombre o la mujer el infiel, las razones para serlo pueden ser muchas.

La primera causa, a mi parecer es la “rutina”, típica en las parejas estables con un alto grado de conformismo, donde no hay sorpresas, no hay halagos, todo está establecido y planificado, lo que genera una sensación de vacío, fastidio y cansancio.

Otra causa es sencillamente “la oportunidad”, pues muchos episodios de infidelidad se generan porque las condiciones para que sucedan están sencillamente dadas.

Por otro lado, aunque parezca increíble, también el “rol masculino” asumido por algunas mujeres al incorporarse a cargos gerenciales o de alto nivel que le genera mayores ingresos en relación a su esposo y que lleva a estos caballeros a ser dependientes económicamente de sus mujeres y en consecuencia, a ser infieles buscando el ser valorados de forma distinta por su pareja extramarital.

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El “poder”, en algunos hombres los lleva a ser más infieles.

También indiscutiblemente la  insatisfacción sexual. Esta es una causa importante para el establecimiento de relaciones extra pareja.

La “carencia de afecto”, ya que tanto el hombre como la mujer necesitan ser halagados y seducidos. Ambos sexos disfrutan de la fantasía, el erotismo y el placer integral en su vida sexual.

Otro problema que conduce a la infidelidad son las “discordias maritales” que se derivan entre otras cosas por una comunicación deficiente y dificultosa.

¿Hombres y mujeres la notamos o presentimos de igual forma?

Definitivamente las mujeres son mucho más intuitivas que los hombres con el agravante de que los caballeros son muy predecibles y muestran de manera muy evidente cambios significativos de conducta.

Por el contrario la mujer infiel es mucho más astuta que el hombre y suele usar códigos para disimular más cuidar los detalles. Pueden mantener su rutina diaria en el hogar, en el trabajo, en la crianza de los hijos y así como sostener una relación fuera.

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¿La infidelidad es el fin de la relación?

La infidelidad no significa necesariamente la ruptura de la relación de pareja pero ciertamente si amerita una evaluación estratégica de la relación: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades a fin de redefinirla honestamente.

Por tal motivo, lo primero a evaluar es si vale la pena conservar una relación sólo por los hijos, si la infidelidad es recurrente o fue ocasional, si el infiel está verdaderamente arrepentido y quiere enmendarse más demuestra dichos cambios con hechos.

Hay que sopesar también si la relación reúne los aspectos positivos como para que valga la pena hacer el esfuerzo que implica perdonar, que no es otra cosa que pasar la página verdaderamente y para lo cual se debe estar muy dispuesto a hacer terapia con el propósito de manejar la desilusión y restaurar la confianza.

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¿Tiene justificación?

Si las reglas del juego en la pareja están claras desde el principio no, pues cada quién sabe lo que puede tolerar y lo que no. Considere que es vital que dichos puntos de vista sean del conocimiento mutuo, ya que la comunicación y la sinceridad en una pareja son fundamentales por lo cual si lo que no nos gusta y nos puede llevar a los brazos de otro(a) se expresa siempre, cada quien debería saber a qué atenerse.

Por otro lado, hay personas que por naturaleza son infieles y si lo tienen asumido deberían o manifestarlo para que sea decisión de la pareja aceptarlo o no; o bien atenerse a las consecuencias de su infidelidad recurrente.

Este es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital

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Por. María Laura García

Lamentablemente en los últimos tiempos es muy común escuchar que niños a partir de los 10 años son diagnosticados con hipertensión o simplemente con alteraciones de lípidos en sangre, como por ejemplo, el colesterol alto. Y más lamentable es, oír decir a sus padres  que no comen mucha comida chatarra o chucherías y que son muy activos físicamente.

¿Por qué los  jóvenes pueden sufrir del colesterol?

El colesterol alto, indiscutiblemente, puede aparecer en algunas personas a temprana edad debido a su carga genética y cuando ésto es así, muy poco puede hacerse al respecto para cambiar su organismo, más si se puede implementar diversos cambios en el estilo de vida o ser sustancialmente más estrictos con los mismos, para logar nivelar sus valores de lípidos en sangre. Ahora bien, si eso no fuese suficiente, pues el médico tendría que actuar prescribiendo el fármaco que mejor se adapte a su caso.

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Mala jugada de la herencia…

El padecer de colesterol alto tiende a ser un mal de familia y la genética desempeña un rol fundamental en el riesgo personal de presentarlo.

Cuando un chico o un adolescente tiene el colesterol alto, debe inmediatamente hacer modificaciones  en su estilo de vida. Realizar ejercicios regularmente y nivelar su peso hasta hacerlo saludable implicará seguramente el llevar sus cifras de colesterol a la normalidad. Deben ejercitarse de forma enérgica, al menos, treinta minutos al día 4 o 5 días a la semana, debe incluso inscribirse en actividades extracurriculares que les permitan estar activos permanentemente. Lo anterior obligatoriamente significa, que debe limitar el tiempo que pasa frente al computador, la tableta, el televisor o el teléfono.

Procurarse una alimentación sana también es vital cuando hablamos de mantener a raya los lípidos en sangre. Por ello, trabajar de la mano de un nutricionista es clave.

Ya para finalizar, lastimosamente, solo en los casos difíciles, los cambios en el estilo de vida no bastan para mantener a raya al colesterol y estos pacientes tendrán que adicionar terapia medicamentosa. Lo imprescindible y lo que quiero lograr compartiendo esta información con ustedes, es que no se duerman en los laureles y actúen rápidamente ante esta condición en pequeños y grandes; porque no tratar el problema a tiempo puede conducir al estrechamiento y endurecimiento de las arterias, lo que aumenta el riesgo de sufrir graves problemas de salud más adelante en la vida.

Este es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital

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Foto. Alejandro Córdoba

En la actualidad, quizás las dietas que para perder peso más se han popularizado son las que se centran en el consumo de proteínas eliminando casi por completo la ingesta de carbohidratos; y esto sin saberlo la gran mayoría, representa un inmenso perjuicio para la salud e incluso a la larga, produce el efecto contrario, es decir, que no se pierda peso sino se gane.

Lamentablemente gracias al uso indiscriminado de dietas en las que se consumen cantidades exageradas de proteínas y se limitan al máximo los carbohidratos, regímenes éstos vendidos como muy efectivos,  llegamos al extremo de oír a los adultos e incluso a los adolescentes diciendo cosas como por ejemplo, “a mí me encanta una manzana, pero como tiene carbohidratos prefiero comerme un chorizo”.

Los defensores de este tipo de dietas, deben recordar siempre que una de las principales causas de mortalidad en nuestro país son las enfermedades cardiovasculares derivadas de las arterias obstruidas por el colesterol. Los alimentos ricos en carbohidratos no contienen colesterol, ya que este compuesto se encuentra solo en las proteínas y grasas de origen animal; lo que significa que si usted se come un pedazo inmenso de carne, aunque no coma yuca, le otorgará a su cuerpo una gran cantidad de grasas saturadas y colesterol que seguramente se acumulará en las paredes de sus arterias.

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¿Saben qué son los carbohidratos?

En líneas generales, con excepción de las carnes, sus derivados y las grasas, en todos los demás alimentos hay algo de carbohidratos, es decir: frutas, vegetales, cereales, tubérculos, granos, harinas blancas e integrales, etc. En la naturaleza, solo hay dos alimentos que tienen un solo nutriente: los aceites, que solo tienen grasas y el azúcar que solo tiene carbohidratos (glucosa y fructosa); el resto de los alimentos, contienen una mezcla de nutrientes; Ej.: las caraotas tienen proteínas, carbohidratos y algo de grasa; los lácteos de la misma forma.

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Ahora entrando en el tema, según los defensores de las dietas altas en proteínas, los carbohidratos son los responsables del exceso de grasa corporal, resistencia a la insulina y diabetes. Sin embargo, quien contribuye realmente a la acumulación de la grasa corporal, es el exceso de energía que consumimos, ya sea ésta derivada de los carbohidratos, de las proteínas o las grasas de la dieta.

Los carbohidratos tienen una ventaja, ya que antes de convertirse en grasa para su almacenamiento, se pueden acumular hasta 400-500 grs. en forma de glucógeno hepático y muscular; más el resto de la cantidad que se ubique por encima de esto se convertirá en grasa y se guardará. Ahora bien, a diferencia de las grasas, los carbohidratos se almacenan junto con agua; se depositan 3g de agua por cada gramo de carbohidrato; es por esta razón, que si usted consume una gran cantidad de torta, pan, frutas y carbohidratos en general, al día siguientes podrá aumentar 500 gr. de glucógeno y hasta 2kg de peso; pero de esos, 1,5kg serán de agua y desaparecerán al retomar su alimentación normal.

¿Por qué los carbohidratos son necesarios?

Cada nutriente tiene su rol en el cuerpo. Los carbohidratos y las grasas tienen una función netamente energética, aparte de toda su contribución con las vitaminas y minerales que se encuentran en las fuentes principales de ellos: frutas, cereales blancos, cereales integrales, pasta, granos, tubérculos, vegetales. Por su parte, las proteínas no son energéticas, tienen funciones de reparación, restitución, recambio de células, fibras musculares, enzimas, hormonas, etc.

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Foto. Alejandro Córdoba
¿Qué sucede si no comemos carbohidratos?

Cuando la dieta excluye los carbohidratos y es rica en proteínas sucede:

1) Cuando se degradan las proteínas para convertirlas en energía, se produce mucho amoníaco; este es un componente muy tóxico para el cuerpo y el hígado se ve obligado a trabajar duro para convertir dicho amoníaco en urea.

2) El cerebro y el sistema nervioso no pueden trabajar sin glucosa, que es finalmente el producto que llega a la sangre proveniente de la digestión y absorción de todas las fuentes alimenticias contentivas de carbohidratos. En síntesis, la glucosa es el carbohidrato que usan las células para cubrir sus necesidades energéticas; entonces, cuando el cerebro y el sistema nervioso no disponen de glucosa proveniente de la dieta tienen que obligatoriamente producirla y la única forma es a través de un proceso que se llama gluconeogénesis o producción de glucosa a partir de los aminoácidos de las proteínas musculares.

3) Para empeorar el escenario, se enlentece el metabolismo y el cuerpo quema menos kcal. en reposo, lo que se denomina metabolismo basal, que en este caso estaría bajo.

4) Cuando consumimos proteínas en exceso, el cuerpo produce una orina ácida, cosa que pueden constatar gracias a una prueba de laboratorio; y en orinas ácidas, el calcio de la dieta no se reabsorbe a nivel renal y en consecuencia se pierde por la orina. Este hecho genera un déficit de calcio, siendo en este caso el hueso quien aportará este mineral originando problemas como: osteopenia e incluso osteoporosis en personas jóvenes.

5) Las proteínas producen estreñimiento por la poca cantidad de fibra que poseen y por la deshidratación; además de provocar gastritis y deficiencia de algunas vitaminas y minerales: vitamina C, B1, B2, B6, cromo, calcio y potasio.

Cantidad de carbohidratos por día…

Dentro de una dieta saludable, los carbohidratos  deberían aportar entre un 40 y 60 % de la energía que se necesita diariamente; las proteínas entre un 15 y 20% y no exceder de 1 a 2 gr por cada kg de peso corporal, dependiendo del nivel y/o tipo de ejercicio que se practique; finalmente, las grasas no deberían superar el 25 % más no superar 1 gr. por cada kg. de peso corporal.

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¿Si somos sedentarios qué pasa con la ingesta los carbohidratos en la noche?

Según los expertos, los carbohidratos no son la causa de la resistencia a la insulina,  ni de la diabetes no insulino dependiente o tipo 2. El exceso de grasa corporal depositado a nivel intraabdominal es el principal responsable de que las células sean resistentes a la insulina; pero el exceso de grasa en el área abdominal, puede deberse a un exceso de energía proveniente de carbohidratos, grasas y/o proteínas; por lo tanto, lo que hay que evitar es el exceso de energía para que no haya un exceso de grasa.

Ahora bien, una vez que tenemos la grasa allí acumulada y se presenta una resistencia a la insulina, quizás no seamos capaces de metabolizar bien los carbohidratos, pero ellos en si, no fueron la causa. Llegados a este punto se deben implementar algunas restricciones, pero no se deben eliminar los carbohidratos; se disminuyen  y sobre todo los de la noche, porque la insulina es menos eficiente a esa hora. Adicionalmente, se manda a realizar ejercicios si es posible hasta 2 veces al día, debido a que el ejercicio favorece la entrada de glucosa de la sangre a las células sin necesidad de insulina

En función de todo lo anterior, lo importante es evitar que exista un exceso de grasa abdominal para que se puedan metabolizar bien los carbohidratos. En una dieta normal, éstos están presentes en el desayuno, almuerzo, cena y meriendas, procurando así, un nivel estable de azúcar en la sangre, menos ansiedad, menos hambre y un nivel adecuado de serotonina.

 

Este es un extracto de la columna original publicada en Caraota Digital