Las personas operadas por obesidad deben tener un cambio de vida en cuanto a sus hábitos alimenticios, ya que el éxito radica en la constancia y en aprender una nueva manera de comer, así como en reforzar su nutrición con multivitamínicos.

Masticar bien y lentamente los alimentos que ingiere, controlar el tamaño de las raciones, vigilar la ingesta de proteínas, disminuir el consumo de cafeína y tomar una cantidad suficiente de líquidos, son sólo algunos de los cuidados que deben tener los pacientes sometidos a esta intervención, según lo explica la doctora Viviana Pulgar, especialista en Nutrición Clínica.

La experta en el tema, quien coordina el grupo de atención a pacientes obesos en el Servicio Médico Total, señala que para alcanzar una buena hidratación y mejor tolerancia de los alimentos, se recomienda beber y comer con al menos media hora de diferencia e ingerir pequeños sorbos de agua de manera continua durante todo el día, desde el inicio de la dieta postoperatoria.

“En este proceso, los alimentos más difíciles de tolerar son: con las carnes rojas, el arroz, la pasta larga, las grasas, los dulces, las nueces. No obstante, existen alimentos cuyo alto contenido de grasa se restringe porque aumenta el riesgo de reganancia de peso como por ejemplo los lácteos completos. Por otra parte, se limita el consumo de bebidas gaseosas porque pueden dilatar el reservorio gástrico y también producir reganancia de peso, así como la cafeína, al menos los primeros meses, por tener un efecto irritante”, puntualiza Pulgar.

Multivitamínicos como refuerzos

La especialista recomienda a los sometidos a estas intervenciones consumir multivitamínicos, preferiblemente en presentación efervescente al principio, pues le resultará al paciente más fácil de procesar porque pueden disolverse en pequeñas cantidades de líquido Además, recomienda un multivitamínico con concentraciones terapéuticas 3RDA, es decir que cubre tres veces las necesidades diarias de una persona, debido a que la mayoría de los multivitamínicos del mercado sólo poseen 1RDA (una dosis diaria recomendada).

“Lo ideal es que cubra el triple de requerimientos diarios del consumidor normal en una sola toma, porque de ingerir las vitaminas regulares, tendría que tomar más tabletas en el día, ocasionar intolerancia y menor absorción de las vitaminas”, acota la nutriólogo.

Explica Pulgar que los suplementos de vitaminas y minerales son necesarios de por vida para el paciente operado a causa de obesidad, debido a que la intervención produce una disminución de la capacidad estomacal y con ello de la cantidad de alimentos que se pueden ingerir y, por ende, disminuye la cantidad de nutrientes a absorber en cada comida, ocasionando deficiencias de vitaminas en el organismo.

Pulgar añade que un multivitamínico más apropiado para un paciente sometido a esta intervención para perder peso, debe contener vitaminas B1, B6, B12, complejo D, hierro, ácido fólico y calcio, fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo.

La práctica de ejercicio físico resulta esencial en el tratamiento definitivo de la obesidad porque facilita la pérdida de peso, mejora problemas metabólicos como la diabetes, alteraciones en el colesterol, los triglicéridos y la hipertensión.

 

Nota de Prensa Grupo Open Mind

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