Equipo ATS Web – NIAMS

De acuerdo con resultados de un estudio publicado recientemente por la Asociación Internacional de la Osteoporosis, la actividad física de alto impacto en la infancia y adolescencia temprana puede mejorar el desarrollo de la masa ósea en la adultez.

La investigación, emprendida por un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin (EEUU) y la SUNY Upstate Medical Center, apoyados por el Instituto Nacional de Artritis y enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel, y financiada por Investigación Ortopédica y Fundación para la Educación, sugiere que los mayores beneficios se reportan con el ejercicio intenso y actividades de soporte de peso.

Para identificar el grado en que la salud de la masa ósea mejoró con la actividad física, como un subconjunto de un grupo de estudio más grande, se seleccionaron 6 jóvenes ex gimnastas y 14 jóvenes no gimnastas para, en un período de tiempo que abarcó desde 4 años antes de su primera menstruación hasta 9 años después, realizarles mediciones relacionadas.

Cada 6 meses se recolectaron datos sobre altura, peso, ingesta de calcio y maduración, así como se practicaron anualmente estudios de absorciometría dual de rayos X (DXA), mediciones de densidad mineral ósea areal (ABMD) y contenido mineral óseo (CMO) del cráneo y el radio (antebrazo).

La comparación de datos reveló una mayor masa ósea radio, tamaño y ABDM en las ex gimnastas, quienes reportaron beneficios esqueléticos persistentes, aún 4 años después de suspender la práctica del deporte.

Aunque el tamaño y la forma del esqueleto está muy influida por la genética, la Dra. Tamara Scerpella, principal encargada de la investigación, concluyó que los resultados de esta investigación apoyan la idea de que el ejercicio en la infancia y adolescencia temprana puede resultar en un beneficio sostenido del esqueleto en la edad adulta temprana.
 

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