MC- Con información de Medlineplus y Pulevasalud

El colon, conocido comúnmente como intestino grueso, es un órgano en forma de tubo que integra al sistema digestivo. Se encarga de producir y almacenar las heces, por lo que mantener una alimentación balanceada rica en fibras es una de las medidas básicas para mantenerlo saludable.

Esta parte del organismo puede sufrir algunos inconvenientes de salud, que afectan su desempeño. El síndrome del colon irritable es la molestia más común y suele afectar más a las mujeres que a los hombres.

Aunque no se ha precisado una causa específica para la aparición del síndrome, se le asocia frecuentemente con una dieta pobre en fibras provenientes de las frutas y los vegetales. Alteraciones en algunas hormonas digestivas, intolerancia o alergia a algunos alimentos y algunas infecciones también podrían tener responsabilidad en el problema.

El colon irritable se caracteriza por ser un trastorno funcional del sistema digestivo, que ocasiona dolores abdominales y altera el ritmo intestinal pudiendo presentarse diarreas o estreñimiento. Vómitos, náuseas, sensación de llenura inmediata, pesadez estomacal, aumento de peso, ansiedad y reflujo gastroesofágico pueden dar señales de este padecimiento.

No todas las personas experimentan los síntomas de la misma manera, lo que en ocasiones dificulta el diagnóstico. Por ello, es fundamental que sea un especialista quien confirme la falla de funcionamiento del colon y recete el tratamiento que debe incluir cambios en los patrones alimenticios.

Hábitos para rescatar el desempeño del colon

Realizar al menos tres comidas fuertes y dos meriendas pequeñas al día, sin saltarse los horarios, es la primera recomendación para regular la función intestinal.

Comidas muy abundantes y ricas en grasas deben ser sustituidas por platos con preparaciones sencillas (a la plancha, al vapor, horneados o sancochados) que garanticen un aporte de fibras. Este hábito tiene que estar acompañado del consumo de ocho vasos de agua diarios, tomando el primero en ayunas.

Las carnes blancas sin grasas (pollo, pavo y pescado), las sopas o cremas, las frutas, los vegetales y los cereales integrales como el arroz y la avena son aliadas para aliviar las molestias del colon. En cambio, las carnes rojas y procesadas, los cereales refinados (panes, pastas y harinas blancas) las bebidas gaseosas, los alimentos azucarados y enlatados, los licores y el café deben ser limitados en la dieta habitual.

Realizar algún tipo de actividad física y mantener el equilibrio emocional, también son factores importantes para prevenir fallas en el funcionamiento del colon. Ante la sospecha de padecer este inconveniente de salud es necesario acudir a un especialista, quien evaluará el caso en particular y sabrá tratar adecuadamente el problema para devolver el estado de bienestar.

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