Mariel Cabrujas – Con información del National Center for Farmworker Health (Centro Nacional para la Salud de Trabajadores Agrícolas) y Pulevasalud- Fundación Bengoa

Asumir que no se está haciendo una dieta en la que se restringen los alimentos y se siguen horarios con porciones estrictas, es el primer paso para lograr comer de una forma más saludable.

El reto es proponerse cambios sencillos en la alimentación, e incluirlos como parte de la rutina, en vez de considerarlos hábitos temporales. No existen fórmulas exactas para procurarse una dieta más saludable; sin embargo, controlar el consumo de calorías (observando las etiquetas que muestran el valor nutricional), preferir los alimentos en su forma más natural en vez de aquellos procesados y realizar tres comidas y dos pequeñas meriendas al día son medidas básicas a tomar en cuenta.

Una investigación reciente de la Fundación de Centros de Estudios sobre Crecimiento y Desarrollo en la Población Venezolana (Fundacredesa) determinó que el patrón de consumo habitual de la población de los estados Vargas, Carabobo, Distrito Capital y Miranda, no incluye a los carbohidratos complejos (verduras, hortalizas, frutas y legumbres) ni a las fibras.

El déficit de estos nutrientes es un factor de riesgo para la obesidad y todos los problemas de salud que se le asocian. Gertrudis Baptista, jefa de la Unidad de Soporte Nutricional del Hospital Universitario de Caracas, considera que se suelen privilegiar a los carbohidratos simples, gracias a la falsa creencia de lo costoso que pueden ser los vegetales frente a otros alimentos como la pasta.

Por una rutina saludable
Conocer el aporte nutricional de lo que se consume y seguir estas recomendaciones puede volver más saludables sus comidas:

– No salte los horarios de la comida ni prolongue el ayuno por más de una hora de haberse despertado.
– Realice un desayuno completo para conseguir las energías necesarias para las actividades del día. Para lograrlo, Baptista recomienda tomar una ración de proteínas que puede ser un huevo revuelto o queso blanco bajo en grasa, acompañado de una arepa o sándwich de pan integral.
– Para las pequeñas meriendas (a media mañana y a media tarde) opte por una ración de frutas, una galleta integral, un yogur o frutos secos.
– Incluya lácteos (leche, yogur, quesos) descremados en sus hábitos alimenticios, que aporten calcio y proteínas.
– Evite las carnes con grasa. Prefiera el pollo sin piel y el pescado.
– Aumente el consumo de fibras vegetales y ricos en hidratos de carbono complejos como las verduras, las hortalizas, los cereales, las legumbres y las frutas.
– Considere comer entre cuatro y cinco raciones de frutas o vegetales al día.
– Intente en lo posible variar el menú para incluir la mayor cantidad de alimentos saludables y así beneficiarse de todas sus propiedades nutricionales.
– Reduzca a lo mínimo el consumo de sal y de azúcar.
– Tome al menos ocho vasos de agua al día.

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