/Redacción ATS Web/Nota de Prensa Astrazeneca

El trastorno bipolar es una enfermedad psiquiátrica recurrente y muchas veces crónica, caracterizada por alteraciones del humor, impulsividad, comportamientos riesgosos y dificultades en las relaciones interpersonales. Específicamente, el Trastorno Bipolar II, se caracteriza por la aparición de uno o más episodios depresivos mayores, acompañados de -por lo menos- un episodio hipomaniaco.

Los investigadores aún no han podido identificar cuáles son exactamente los mecanismos responsables del trastorno bipolar (TB). Sin embargo, se cree que son resultados de niveles anormales de ciertas sustancias químicas cerebrales llamadas neurotransmisores, de anormalidades en los sitios en donde actúan los mismos en las células nerviosas, o bien de una combinación de ambos factores.

No obstante, a la depresión bipolar no se le da la importancia que merece y en el 80% de los casos son sub diagnosticados, especialmente en el marco de la atención primaria. Lamentablemente, incluso cuando su diagnóstico es acertado, es muy posible que los pacientes no reciban el tratamiento adecuado, que no se les administre la dosis correcta de medicación o que no tomen el medicamento durante el tiempo necesario.

¿Cuáles son los síntomas de depresión bipolar?
Este episodio abarca al menos 2 de los síntomas siguientes:
• Estado de ánimo depresivo, la mayor parte del día, casi todos los días según lo indica el paciente (por ej. se siente triste o vacío) o la observación realizada por otros (por ej. llanto).
• Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas o casi todas las actividades
Y al menos 4 de estos síntomas adicionales:
• Pérdida importante de peso (sin haber hecho régimen) o aumento significativo de peso (un cambio de más del 5% del peso corporal en un mes), o disminución o aumento del apetito casi cada día.
• Insomnio o hipersomnia (sueño durante el día).
• Agitación o enlentecimiento psicomotores.
• Fatiga o pérdida de la energía.
• Sentimientos de inutilidad o de culpa excesiva o inapropiada (no simplemente los auto reproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo).
• Disminución de la autoestima y de la confianza en sí mismo.
• Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse.
• Visión pesimista, poco promisoria o "negra" del futuro.
• Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.

Para considerarse depresión bipolar, estos síntomas deben persistir por lo menos dos semanas (el cuadro puede mantenerse incluso por tres meses), y producir un malestar muy significativo que altere la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la persona.

Es importante señalar que los síntomas descritos anteriormente no son debidos a efectos fisiológicosdirectos de una sustancia (droga o medicamento) o una enfermedad médica (Ej.: hipotiroidismo).

También, existen ciertos predictores de depresión bipolar tales como: un historial familiar de trastorno bipolar, incidencia de varios episodios depresivos y la depresión post-parto entre otros.

Para que el diagnostico de trastorno bipolar pueda realizarse correctamente, el médico debe determinar si el paciente presenta no solo episodios de depresivos, sino también episodios de manía o hipomanía.

Los episodios de manía o hipomanía se pueden presentar con al menos tres (3) síntomas, de los que se mencionan a continuación:

• Autoestima aumentada (Ej. resalta mucho sus cualidades)
• Disminución de la necesidad de dormir (Ej.: duerme solo 3 horas diarias por una semana o más sin manifestar cansancio)
• Un hablar muy rápido e imparable
• Fuga de ideas (no terminan las ideas al hablar)
• Distraibilidad/Disperso (a)
• Aumento de la actividad intencionada (busca mantenerse constantemente ocupado con muchas cosas al mismo tiempo)
• Implicación en actividades placenteras (Ej. drogas, juegos de casino, alta velocidad al manejar, promiscuidad)

La manía se caracteriza por presentar un humor anormalmente elevado, expansivo o irritable, en el que la persona fluctúa por dichos cambios durante al menos una (1) semana.

Por su parte la hipomanía, a pesar de parecerse a la primera, se puede identificar por la presencia de un humor diferente al usual (pero menos marcado que en la manía) durante cuatro (4) días.

Por ello, es de vital importancia realizar alguna valoración psiquiátrica, neurológica y psicológica para llevar a buen término un tratamiento adecuado para concientizar al paciente y sus familias sobre los diversos conflictos que pueden presentarse en las relaciones, así como evitar las fases de recaída que representan un factor adicional en el deterioro la vida familiar, personal, laboral y social.

En el trastorno bipolar, es importante un buen diagnóstico para el adecuado tratamiento. La medicación tiene que ser personalizada de acuerdo a las características de cada paciente, ya que además de padecer el trastorno bipolar, también tiene su propia historia, una personalidad propia, o tal vez, podría contar con alguna otra alteración o enfermedad física. Por tanto, debe evitarse la automedicación. Generalmente, los fármacos se encuentran dirigidos a regular el estado de ánimo y los factores de ansiedad.

Opciones de tratamiento

Es fundamental mencionar que toda persona que cuente con un padecimiento de esta naturaleza, requiere de un tratamiento integral. Por tanto, es importante que junto con el medicamento, se tomen en cuenta otras acciones como: Psicoterapia; Psicoeducación, donde se instruya al paciente y familiares (Terapia Familiar) sobre las consecuencias, las recaídas, y la importancia de tomar adecuadamente el medicamento; contar con adecuados patrones de sueño y evitar factores de estrés.

Ensayos clínicos muestran que algunos tratamientos como la Quetiapina XR, con efectos antipsicóticos y antidepresivos, podrían ayudar en el tratamiento de las fases depresivas del trastorno bipolar I y II, reduciendo el riesgo de ciclar de la fase depresiva hacia la fase de manía.

La finalidad última es que tanto el paciente como su familia adquieran un buen manejo de la enfermedad, que mejore la calidad de vida y su integración a la sociedad.

Fuente:
AstraZeneca Venezuela
Dr. Ángel Tovar. Médico especialista en psiquiatría.
Dra. Carol Montes. Médico especialista en psiquiatría.

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