Equipo A Tu Salud Web – Con información de Medlineplus

Además de reunir a la familia y fomentar la comunicación entre todos sus miembros, comer juntos podría traducirse en salud y bienestar para los niños. Un estudio reciente relacionó esta práctica con la posibilidad de que los infantes se mantengan más delgados y saludables.

Para la investigación se agruparon los datos de 17 estudios iniciales y se concluyó que los niños que comían con sus familias de forma habitual, tenían 24% más posibilidades de comer alimentos saludables, que aquellos que rara vez comían con sus familias. Además, estos infantes eran menos propensos a sufrir trastornos alimenticios.

Los hallazgos del trabajo fueron publicados en la edición de mayo de la revista Pediatrics. "Es importante que los padres sepan lo que pueden hacer, sobre todo con la obesidad y los hábitos alimenticios de sus hijos”, señaló la autora principal del estudio Amber Hammons, investigadora asociada posdoctoral de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (Estados Unidos).

En la investigación participaron alrededor de 183.000 niños y adolescentes de entre tres y 17 años de edad. En ella, se analizaron los hábitos alimenticios y el peso de los participantes, así como la posibilidad de haber realizado alguna acción desfavorable para intentar controlar el peso corporal.

Las conclusiones dan un visto bueno a las comidas familiares para mantener la salud. Los niños que comían tres o más veces a la semana con sus familias eran 12% menos propensos a tener sobrepeso, en comparación a quienes que lo hacían pocas veces o ninguna vez.

La posibilidad de comer dulces, alimentos fritos y gaseosas, se reducía en 20% en los pequeños que tenían como costumbre comer con sus familiares. Alimentarse juntos cinco o más veces a la semana, redujo la probabilidad de una mala nutrición en 25%, según reveló el estudio.

Aunque el estudio sugiere que comer junto con la familia confiere un beneficio "protector" a los niños, las razones no están claras. Algunas teorías se basan en el valor de seguir el ejemplo de los adultos representativos, así como a la intervención de los familiares, frente a la adopción de malas conductas alimenticias.

También se encontró que las comidas preparadas en casa suelen ser más nutritivas, debido a que incluían más frutas y verduras frescas, en sustitución de la grasa, el azúcar y las bebidas gaseosas.

"Sabemos que las comidas que se preparan en el hogar suelen ser menos calóricas", señaló Hammons. Sin embargo, otros factores como la comunicación durante la comida podrían también contribuir a la influencia positiva de las comidas familiares sobre la salud, agregó.

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