ATS Web (Con información de HealthDay)

De acuerdo con el más reciente informe semanal de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, las funciones que implican actividad física en el trabajo contribuyen a la aptitud física general de una persona, y deben tenerse en cuenta al evaluar si se cumple con los niveles mínimos recomendados para conservar la salud.

Usando las directrices existentes -que sólo tienen en cuenta la actividad física durante el tiempo libre-, la evaluación realizada por el Departamento de Salud del Estado de Washington (WADOH por sus siglas en inglés) con base en datos de una encuesta telefónica realizada a escala nacional en el año 2007, bajo el nombre de Sistema de Vigilancia de Factor de Riesgo Conductual, encontró que alrededor de 64% de los adultos de la nación norteamericana cumplieron con los estándares mínimos. Pero cuando su actividad física relacionada con el trabajo se incluyó también, otro 6,5% de los adultos alcanzó el mismo nivel recomendado de actividad.

Para su estudio, los investigadores analizaron los datos de WADOH 2007 Behavioral Risk Factor Surveillance System, una encuesta telefónica a nivel nacional. Los investigadores entonces utilizaron el 2008 Directrices de la Actividad Física para los estadounidenses para determinar si las personas se reunían las recomendaciones de actividad física.

Las personas con menor grado educativo e hispanos, fueron más propensos que otros a registrar cantidades significativas de actividad física en su trabajo, que principalmente consistía en caminar y otras labores pesadas.

En hombres que no habían completado la escuela secundaria, la tasa total de actividad física que reunieron al sumar la relacionada con el trabajo aumentó 15,9%, pasando de 55,7% a 71,6%. La tasa de de actividad física en hombres hispanos subió 14,4% cuando se consideró el ejercicio profesional, yendo de 60,6 a 75%. Estos hombres fueron menos propensos que los blancos a cumplir requerimientos saludables de actividad física, a través actividades no relacionadas con el trabajo.

Evaluar de forma más precisa la frecuencia y duración de la actividad laboral, así como el ejercicio en el tiempo libre, es un paso necesario para poder determinar si realmente las personas benefician su salud siendo lo suficientemente activos.

En tal sentido, la consideración de la actividad física ocupacional en el seguimiento de los niveles de la actividad física puede ayudar a identificar los grupos demográficos a tener en cuenta para diseñar programas dirigidos a aumentar la actividad física.

Desglosado por género, más de dos tercios (68,5%) de los hombres cumplieron con los lineamientos a través de actividades del tiempo libre. Cuando la actividad física relacionada con el trabajo también se anotó, la proporción subió a 76,3%. En las mujeres, la proporción de cumplimiento de las directrices pasó de 60,4% a 65,7% cuando consideró el ejercicio en el puesto de trabajo.

La actividad física, es un indicador clave de la salud, evaluada por los gobiernos para su uso en la elaboración de planes de salud y políticas públicas.

Los actuales parámetros de actividad física para conservar la salud, establecen como mínimo requerido 150 minutos semanales o más de actividad de intensidad moderada, como caminar a paso ligero o realizar labores de jardinería en el tiempo libre, o 75 minutos semanales o más de actividad física intensa, como correr o realizar labores pesadas en el jardín, o una combinación de actividades de intensidad moderada e intensa que totalicen 150 minutos por semana, procurando que los minutos de actividad física intensa dupliquen los dedicados a actividades moderadas.

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