Equipo A Tu Salud Web – Nota de prensa de Blue Marketing – Con información de Pulevasalud

Las mujeres suelen ser las más afectadas por esta molestia, que consiste en la dilatación de las venas de las piernas. La inflamación que provocan las várices, se hace visible en la superficie de la piel.

Por lo general aparecen en las piernas, aunque pueden hacer acto de presencia en cualquier parte del cuerpo. Este inconveniente es causado cuando las venas, encargadas de transportar la sangre de los órganos y tejidos al corazón, se debilitan o lesionan, provocando problemas circulatorios.

Las várices no son necesariamente un indicativo de padecer de mala circulación sanguínea. A diferencia de las arterias, que conducen la sangre del corazón a los órganos y tejidos, las venas no son responsables de las fallas en el riego sanguíneo.

Dolor, sensación de peso en las piernas, cansancio, calambres, prurito, coágulos y síndrome de piernas inquietas, son algunos de los síntomas de las várices que se hacen visibles a través de pequeñas dilataciones observables en la piel.

Para prevenir las várices y aliviar los síntomas molestos, es importante mantenerse activo realizando diariamente cualquier actividad física, al menos por 30 minutos. El ejercicio mejora la circulación sanguínea, evitando que las venas se lesionen o pierdan fuerza.

El uso de prendas de ropa muy ajustadas al cuerpo y tacones muy altos, aumentan las posibilidades de que las várices aparezcan. Asimismo, estar de pie por largos períodos atenta en contra de la salud de las venas.

Recibir duchas de agua fría y caliente (alternadas) en las piernas, así como masajear la zona que va desde el tobillo hasta la rodilla y elevar las piernas al menos 10 minutos diarios, son medidas que permiten hacerle frente a las várices.

Si las molestias no disminuyen, sino que por el contrario, se hacen más persistentes, es aconsejable acudir de inmediato al médico, quien podrá determinar cuál es el problema y recetar un tratamiento adecuado.

También existen tratamientos estéticos no invasivos, que pueden mejorar la apariencia de las zonas donde se asoman las várices. Antes de someterse a cualquiera de estas técnicas, es fundamental contar con una evaluación previa a manos de un especialista en el área.

Comenta y se parte de nuestra comunidad