Ana Irina Rodríguez

Secreciones de aroma desagradable, ardor o prurito en la zona genital, forman parte de los incómodos síntomas que se manifiestan en las infecciones vaginales por micosis o bacterias, constituidas hoy en uno de los principales motivos de consulta ginecológica.

Las razones de su desarrollo, favorecido en las condiciones húmedas y el sensible equilibrio bacteriológico que caracteriza a la zona, suelen ser muy diversas. Algunas más complejas, surgen asociadas a factores eventuales como la ingesta de algún antibiótico, alteraciones orgánicas producto del estrés o la aparición de algún cambio hormonal. Sin embargo, las más comunes tienen que ver con acciones cotidianas que acaban abriendo paso al ataque de gérmenes que naturalmente se encuentran controlados por el organismo.

En ambos casos, el desarrollo de la infección viene determinado por la alteración de la graduación de la acidez de la mucosa genital (grado de PH), que normalmente permite conservar activa la flora de microorganismos que evitan la proliferación de bacterias en la zona.

De acuerdo con el ginecobstetra venezolano y director del Hospital de Clínicas Caracas, Juan Carípidis, reducir al mínimo posible el riesgo de desarrollar este tipo de infecciones, pasa por tener en cuenta ciertas posibilidades preventivas.

Extremos de Higiene

Así como es recomendable no descuidar la higiene íntima, la excesiva frecuencia de aseo en una zona que ya cuenta con sus propios mecanismos para conservarse limpia, altera el equilibrio de esas bacterias que habitan los orificios naturales del cuerpo, favoreciendo su proliferación descontrolada en el tracto vaginal.

En tal sentido apunta el uso indiscriminado de jabones, desodorantes y duchas vaginales, cuya acción antiséptica puede resultar muy agresiva al equilibrio del ph, pudiendo ampliar el cuadro sintomático a irritaciones o reacciones alérgicas en la vagina.

“Con el advenimiento de la higiene íntima, hay pacientes que utilizan jabón íntimo de forma rutinaria y regular. El problema puede surgir si se usa con demasiada frecuencia, por eso, lo recomendable es no exceder su aplicación más allá de una o dos veces al día”- especifica Carípidis.

Otros implementos como los protectores diarios, que en la mayoría de los casos están hechos de material sintético y poseen ingredientes deodorantes que pueden generar las mismas reacciones nocivas, también impiden la transpiración de la zona vulvar propiciando temperaturas y condiciones de humedad que son caldo de cultivo para bacterias y hongos.

Coquetería lesiva

El uso de telas sintéticas y ropas muy ajustadas, la depilación absoluta de la zona púbica (estilo brasileño) y el uso diario de ropa íntima de tipo hilo o semi hilo, son aspectos de la coquetería femenina, que sumados como práctica habitual también pueden predisponer a las mujeres a infecciones vaginales.

Teniendo en cuenta la proximidad que el modelo de ropa interior de hilo dental o semi hilo tiene con la zona del periné (ubicada entre el orificio anal y el vaginal), quienes lo usan reiteradamente se exponen a la probabilidad de que ese roce traslade bacterias de un orificio al otro. Y si a eso se suma la exposición más directa de las mucosas, por la ausencia del elemento barrera naturalmente constituido por el vello púbico, los efectos infecciosos pueden verse favorecidos.

“Las mujeres deben procurar intercalar un poco los modelos de ropas íntimas de hilo, semi hilo a modelos más completos (bikini o mini shorts), reduciendo al mínimo posible esa potencial exposición directa a bacterias de alto riesgo. Asimismo, intentar la preferencia de piezas de telas no sintéticas como el algodón –no sólo en ropa interior, sino también en indumentaria diaria-, así como moderar el uso de pantalones muy ajustados, intercalando con el uso de faldas y shorts, para favorecer la necesaria ventilación del área”.

Descuidos sexuales

Más allá de la divulgada recomendación ginecológica de lavar el área genital antes y después de toda relación sexual, acotaciones del especialista venezolano, dejan claro que estas afecciones infecciosas podrían tener puerta de entrada en el jugueteo sexual, implícito en prácticas que anteriormente eran consideradas tabú: “El jugueteo de estimular los labios vaginales con los dedos, o introducirlos en la vagina, o quizá rozar los márgenes del ano y luego pasar a la zona de la vagina, son condiciones que pueden favorecer la aparición de infecciones vaginales, por eso, lo recomendable es evitar estas prácticas, o que sean hechas prestando atención a la higiene de todo lo que se introduzca o roce la zona”.

Fortalecedor de bacterias

En circunstancias comúnmente asociadas al riesgo de contagio de bacterias en la vagina, como pueden ser el baño en una piscina o playa, la recomendación es no quedarse con el traje de baño mojado colocado, ya que tales condiciones de humedad son las ideales para el desarrollo de hongos o micosis. Hacer aseo íntimo al concluir el periodo de inmersión en el agua, para mudar a ropa interior seca y de materiales frescos, son las acciones preventivas para estos casos.

Como recomendación final, el doctor Carípidis destacó la trascendencia de atender adecuadamente cualquier alteración o síntoma de infección de la zona genital: “Si una mujer presenta alguna sintomatología vaginal -como puede ser un flujo blanquecino, de olor fuerte o desagradable-, lo responsable es que acuda a los especialistas, evitando la automedicación de óvulos antibióticos que puedan empeorar el cuadro de la afección, provocando una resistencia de la bacteria”.

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