Expertos afirman que los fumadores pasivos presentan los mismos riesgos de perder la capacidad auditiva que los fumadores activos.

La investigación, publicada en una revista americana dedicada al control tabáquico, sostiene que el humo del cigarrillo podría afectar el flujo sanguíneo en los pequeños vasos del oído, al privarlo de oxígeno y permitir que se acumulen desechos tóxicos, lo que ocasionaría el daño.

Para la realización del estudio, investigadores de las Universidades de Miami y la Internacional de La Florida, sometieron a más de 3.000 individuos a pruebas que medían su capacidad de escuchar y a exámenes de sangre para valorar los niveles de cotinina, sustancia derivada de la nicotina. Las pruebas revelaron que la gente expuesta al humo del cigarrillo, tiene más posibilidad de sufrir sordera.

El estudio además concluyo que los ex fumadores que se convierten en fumadores pasivos, pueden seguir experimentando la pérdida de audición que ya sufrían cuando eran fumadores.

Ahora bien, los científicos no pudieron determinar la cantidad de humo a la que se deben exponer los individuos para que se presenten daños permanentes en el oído, por lo que aconsejaron evitar el humo de cigarro en general.

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